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MALDITA TECNOLOGÍA

Programas para crear caras artificiales, actualizaciones de apps y privacidad en Google Maps: llega el 26º consultorio de Maldita Tecnología

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¡Hola, malditas y malditos! Ya está aquí un martes más el consultorio tecnológico, cumpliendo con su compromiso de explicaros hasta el más ínfimo detalle sobre cómo funcionan las aplicaciones digitales que nos rodean. Por ejemplo, cómo consigue un programa informático crear una cara nueva desde cero. Hoy también hablamos sobre si es necesario actualizar siempre las aplicaciones y la privacidad en Google Maps.

Ya sabéis que vuestras preguntas y vuestras dudas son el motor de este consultorio: enviádnoslas por correo electrónico ([email protected]), si os resulta más sencillo por redes sociales (estamos en Twitter y en Facebook) o a través de este formulario.

¿Qué pasa si por norma tienes desactivadas las actualizaciones del móvil? ¿Cada cuánto hay que actualizar las apps?

Esta duda sobre aplicaciones y móviles se une a otras relacionadas que ya hemos resuelto: por qué se dice que aplicaciones como WhatsApp dejan de funcionar cada cierto tiempo en algunos móviles o por qué a veces no encontramos las mismas apps para Android que para Apple, sino que tenemos que pagar por ellas. Para resolver esta pregunta, eso sí, necesitamos hablar un poquito sobre ciberseguridad. Os explicamos.

Principalmente, los problemas que os puede traer el tener aplicaciones sin actualizar en vuestro móvil están relacionados con la seguridad del dispositivo: que se cuele un virus o malware a través de la aplicación que pueda infectar el teléfono.

“El teléfono móvil es una de las herramientas tecnológicas actuales más vulnerables a ciberataques porque, aunque es el dispositivo que más usamos, solemos tenerlos más descuidados en aspectos como la actualización del software”, explica a Maldita Tecnología Pino Caballero, profesora del departamento de Ingeniería Informática y Sistemas de la Universidad de La Laguna. 

Para hablar de los problemas derivados de no tener el software actualizado, conviene diferenciar entre aplicaciones y sistema operativo. ¿Por qué? Las aplicaciones son parte del sistema operativo, que es el conjunto de todos los programas que hacen funcionar al móvil. Por eso verás que de vez en cuando te aparece un cuadrito en medio de la pantalla pidiéndote que actualices el sistema operativo a su última versión.

Imagen: Anchor Point/Giphy.

Marcos Truijllo, desarrollador de Android y jefe de Equipo en Jobandtalent, también nos recuerda que es primordial tener el sistema operativo siempre actualizado. Entonces, pasaremos a preocuparnos por las aplicaciones.

“Las compañías como Google o Apple están atentas a posibles vulnerabilidades que puedan encontrarse en sus sistemas y aplican soluciones para que una persona malintencionada no pueda aprovecharse y comprometer a los teléfonos móviles”, explica Trujillo.

Muchas de las actualizaciones que los fabricantes sacan para las aplicaciones son en realidad parches para solucionar agujeros de seguridad. Por eso, Caballero recomienda tener activa la opción de actualizaciones automáticas siempre que esté disponible.

“Si no actualizas las apps, los ciberdelincuentes pueden explotar los agujeros de seguridad, que son fallos del sistema que permiten violar la seguridad del sistema conduciendo a ciberataques muy diferentes, como el robo de información, la suplantación de la identidad, la pérdida de la privacidad, etc.”, coincide Caballero.

Además de las vulnerabilidades que pueda sufrir el móvil ante un ataque premeditado, Trujillo advierte que no actualizar una aplicación también puede dejarnos sin disfrutar la experiencia completa porque no se activan las funciones hasta que no se actualiza.

“Otra situación que puede ocurrir es que la aplicación haya cambiado tanto que los desarrolladores apliquen lo que llamamos ‘force update’ o ‘soft force update’: la aplicación revisa qué versión se está usando y consulta con los servidores si es demasiado antigua. En ese caso se impide usar la aplicación hasta actualizar o se recomienda hacerlo”, añade Trujillo. Esto quizás os haya pasado con aplicaciones de bancos, que no te permiten seguir usándola hasta que no actualizas a la versión más reciente.

¿Cómo funcionan los programas que generan caras artificiales?

Explicar cómo funcionan algunas aplicaciones de inteligencia artificial no es fácil, como quedó demostrado al hablar de cómo funcionan los filtros de Instagram o TikTok, por ejemplo, o qué tecnología está detrás de los deepfakes. Hoy vamos con una explicación de cómo consiguen programas informáticos crear caras nuevas desde cero.

Quizás hayas visto en las noticias o en redes sociales informaciones que hablan de caras artificiales. O sea, de personas que no existen, y que sin embargo están tan bien hechas que a cualquiera podrían colárnosla. Hace unos meses, en Maldita.es os hablamos por ejemplo del caso de Miguel Lacambra, un seudónimo con el que se creó una cuenta de Twitter y se publicaron artículos en un medio. Su cara no existía.

Para elaborar estas caras, se utilizan programas basados en inteligencia artificial, un tipo de aplicación informática que se basa en conseguir ciertos resultados (fijados por las personas que la crean) a partir de un conjunto de datos. Dentro del campo de la inteligencia artificial, se utilizan unas técnicas llamadas redes neuronales, que se ocupan de buscar patrones y otra información entre los puntitos que unen todos esos datos.

Suena todo un poco abstracto, pero tened en cuenta que hablamos de programas informáticos, o sea que al final todas esas aplicaciones se llevan a cabo mediante ecuaciones matemáticas (como algoritmos) y órdenes escritas en lenguaje informático.

Volvemos con nuestras caras artificiales. Daniel Paternain, profesor del área de Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial en la Universidad Pública de Navarra, explica a Maldita Tecnología que para generar caras ficticias se utiliza un modelo generativo llamado GAN: Generative Adversarial Network (redes generativas adversariales, en español).

¡Bingo! De ese tipo de redes neuronales os hemos hablado para explicar cómo funcionan los deepfakes, esos vídeos manipulados para que parezca que una persona dice algo que en realidad está diciendo otra. “Son la unión de dos partes diferentes que ‘pelean’ entre ellas: el generator (generador) y el discriminator (discriminador). El primero es el encargado de generar caras (o imágenes en general) artificiales mientras que el segundo de decidir cuándo una cara es real y cuándo es ficticia”, explica Paternain.

¿Cómo hacen esa distinción? También lo explica Paternain: el discriminador actúa como los programas que se usan para decidir si en una imagen aparece un gato o un perro, un peatón o un coche, etc: “Es una red que recibe una imagen y, tras varias capas convolucionales, predice la probabilidad de que una cara sea real o no”. La arquitectura del generador es la contraria: no cuenta con imágenes previamente sino que las “construye” a partir de una serie de números aleatorios.

“Una vez que la GAN está entrenada, podríamos preguntarle al generator cuáles son los números aleatorios que le permiten, por ejemplo, generar mi cara. Y podríamos hacer lo mismo con la tuya, etc. Pues bien, al final descubriríamos que los conjuntos de números aleatorios se distribuyen de una manera específica”, dice Paternain, que pone como ejemplo un modulador de volumen: “Al ir girando añadimos o disminuimos rasgos masculinos; aumentamos la barba; aumentamos rasgos de raza caucásica, etc.”.

Imagen: NVIDIA.

¿Podría uno de estos programas crear una cara que ya existe? Al menos parecerse mucho a una sí. Paternain explica que la red únicamente ve la base de datos de caras que se le ha mostrado al discriminador: “A partir de dichas imágenes la red aprende a generar caras nuevas a partir de estas, pero es incapaz de saber si dicha cara se parece a una tercera persona que antes no ha visto”.

La parte complicada de todo esto, en realidad, no está solo en diseñar el programa, sino poder entrenarlo de una forma lo suficientemente precisa para que dé buenos resultados. De ahí que no podamos fiarnos de cualquier aplicación gratuita que asegure poder generar caras artificiales.

Nerea Luis, doctorada en Inteligencia Artificial e ingeniera de Sngular nos explica que es una tecnología que no está al alcance de todos. A día de hoy, la muestra más precisa para trabajarla es la publicada por el laboratorio NVIDIA en 2019. “El problema de las GAN es que necesitan mucho procesamiento: son modelos muy caros y poco movibles de entorno”, asegura.

La gran pregunta: ¿para qué queremos generar caras falsas? ¿Solo se te ocurren trastadas? Lo cierto es que perfeccionar este tipo de aplicaciones sirve para incorporar novedades tecnológicas en muchos otros campos. “Controlando la generación de caras, se puede utilizar esta tecnología para paliar toda la falta de datos de representación en las bases de datos. Esa base de datos puede estar muy sesgada y no ser representativa del resto del mundo”, explica Luis. 

Una cara generada con GAN usango el código de NVIDIA. Imagen: Thispersondoesnotexist.com

En Maldita Tecnología os hemos hablado de los problemas a los que se enfrenta la tecnología de reconocimiento facial, por ejemplo, al analizar caras de personas con la piel oscura o negra. Pero es que esto también pasa con gente pelirroja, por ejemplo. ¿Por qué? Porque no hay tantas imágenes disponibles para introducir en una base de datos que luego sirva para entrenar un programa de inteligencia artificial.

Luis asegura que si sigue avanzando por este camino, en un futuro podrán usarse GAN para fines artísticos y creativos: por ejemplo, aplicar esta tecnología al cuerpo en vez de a la cara para simular un baile. O incluso en el sector retail: “Imagina que entras a una página web de ropa, donde puedes crear tu avatar preciso, estarás viendo a una persona con la ropa cómo te quedaría a ti”.

¿Usar el modo incógnito de Google Maps protege mi privacidad?

Si venías buscando que te dijéramos que usando esta función Google no sabrá dónde estás aunque utilices la aplicación de Maps, lo sentimos mucho, porque no es el caso. Desde el año pasado, Google Maps nos da la opción de usar sus mapas y sus atajos en “modo incógnito”. Eso sí, no significa que así la empresa no conocerá este dato.

Para lo que sirve el modo incógnito de la aplicación Google Maps es para que no se guarde tu historial de búsqueda y de navegación, igual que con los navegadores. Anteriormente, os explicamos que el incógnito en los navegadores no te hace anónimo ni protege tu privacidad. Con esta aplicación pasa un poco lo mismo.

Tanto los proveedores de Internet como la propia empresa y otras aplicaciones seguirán sabiendo que has buscado un lugar, que has establecido una ruta entre el punto en el que estás y ese lugar y, si activas la ubicación y la sigues, cuál ha sido tu posición.

Para activar el modo incógnito de Google Maps, basta con pulsar en nuestra imagen de la cuenta de Google, en la esquina superior derecha, y activarlo.

Usar Google Maps en modo incógnito no asocia las búsquedas a tu cuenta de Google, a pesar de que la compañía admite en su Política de Privacidad que recoge y almacena información sobre lo que hacemos en sus servicios aunque no estemos usándolos con nuestra cuenta (para iniciar sesión en servicios de Google usas una cuenta de Gmail). La diferencia es que en vez de unir esos datos a tu cuenta, crea un número de identificador asociado a tus sesiones y al dispositivo que estás usando.

¿Para qué es útil esta función, entonces? Básicamente, para que Maps no asocie los datos de todas las búsquedas que haces con el resto de sus servicios y puedan personalizar más tus anuncios o tu experiencia con Google. Usarla no enmascara tu actividad online, sino que te previene, por ejemplo, de que Maps te ofrezca todo el rato restaurantes recomendados o sitios cercanos que podrías visitar.

Al igual que las sesiones de incógnito de los navegadores se recomiendan para la gente que comparte su ordenador con otra gente, esta función de Maps se podría aprovechar del mismo modo para personas que comparten sus móviles o sus tablets. Sin embargo, los móviles suelen ser dispositivos más personales.

Si antes de usar el modo incógnito, prefieres eliminar periódicamente el historial de ubicaciones que Google Maps guarda sobre ti y que se personalicen otros servicios con ello, en este artículo te explicamos cómo. También, si quieres configurar nuestro historial de YouTube y nuestra navegación (si no, Google no los borra nunca).

Antes de que os vayáis...

No somos técnicos o ingenieros pero contamos con mucha ayuda de personas que son expertas en su campo para resolver vuestras dudas. Tampoco podemos deciros qué servicio usar o dejar de usar, solo os informamos para que luego decidáis cuál queréis usar y cómo. Porque definitivamente, juntos y juntas es más difícil que nos la cuelen.

Si tienes cualquier duda sobre esta información o cualquier otra relacionada con la manera de la que te relacionas con todo lo digital, háznosla llegar:

Primera fecha de publicación de este artículo: 01/12/2020.

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