"Gracias, doctor": así usan IA para suplantar a médicos reales y dar supuestos consejos de salud que acumulan millones de visualizaciones en TikTok

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“Cómo detectar si tienes cáncer” o “remedios caseros para infecciones vaginales” son algunos de los mensajes que se difunden en TikTok con deepfakes: vídeos que han sido generados con inteligencia artificial para suplantar a médicos reales. Maldita.es ha detectado 70 perfiles que utilizan imágenes manipuladas de profesionales sanitarios para difundir este tipo de contenidos, que acumulan en conjunto casi seis millones de seguidores. Los vídeos se replican en distintas cuentas e idiomas, con guiones prácticamente idénticos y en los que solo cambia la imagen del profesional. 

Hemos localizado la identidad de hasta nueve profesionales sanitarios a los que se suplanta. Entre ellos se encuentra el divulgador y farmacéutico español Álvaro Fernández, que ha denunciado públicamente el uso de su imagen sin permiso para generar contenidos falsos. Aunque parte de las cuentas indica que el contenido está generado con inteligencia artificial, el 41% no lo hace y en los comentarios algunos usuarios reaccionan como si fueran consejos reales, pidiendo ayuda o agradeciendo a los supuestos profesionales. Los expertos advierten de que estas prácticas no solo suponen un gran peligro para la salud, sino que también pueden minar la reputación y credibilidad de los médicos. 

Del infarto a la insuficiencia renal: las supuestas señales y remedios que difunden estos vídeos 

“Tener relaciones sexuales a primera hora del día ayuda a vivir más años, enfermar con menos frecuencia, dormir mejor y reducir el estrés”. Estas son algunas de las afirmaciones que aparecen en uno de los vídeos más vistos de los 70 perfiles de TikTok detectados por Maldita.es que utilizan imágenes manipuladas de profesionales sanitarios reales para difundir supuestas recomendaciones sobre salud. El vídeo, publicado por la cuenta dr.floriancaron, que acumula más de 199.000 seguidores, supera los 27 millones de visualizaciones a 17 de junio de 2026. 

Uno de los ‘deepfakes’ de los perfiles analizados. Fuente: TikTok. 

Entre los contenidos que difunden estos perfiles también hay vídeos con remedios caseros para infecciones vaginales y otras dolencias, consejos para eliminar arrugas y manchas de la piel, supuestas señales y síntomas para detectar un cáncer o si tu cuerpo “está fallando” o advertencias sobre los riesgos de aplicarse demasiada crema solar. Muchos de ellos se repiten en distintas cuentas con un guión prácticamente idéntico, variando únicamente la imagen del médico o profesional sanitario que se comparte estos supuestos consejos de salud.

Se pueden encontrar vídeos con estas características en inglés, español, francés, alemán y japonés. En algunos casos, incluso, se manipula la imagen del mismo médico para generar vídeos en distintos idiomas, como español y francés, adaptando únicamente el contenido del mensaje. 

Así utilizan la imagen de nueve profesionales sanitarios para crear ‘deepfakes’ y falsos consejos

El médico estadounidense Alan Mandell es uno de los profesionales cuya imagen aparece con más frecuencia en estos contenidos. En Maldita.es hemos localizado al menos 11 perfiles distintos que utilizan fotografías suyas para crear vídeos generados con inteligencia artificial (IA) —en algunos aparece con gafas y en otros con el pelo modificado— que suplantan a este profesional. En total, Maldita.es ha identificado que se utiliza la imagen de hasta nueve profesionales más del ámbito sanitario: Jeremy London, Rodrigo Giménez, Alan Marc Gillinov, Alejandro Macías, Gabriele Antonini, Babak Dadvand, Louis Ben Dayan, Cristhian Aguilar y Álvaro Fernández. 

‘Deepfakes’ que usan la imagen de profesionales sanitarios reales. Fuente: TikTok. 

Se trata de deepfakes, vídeos modificados con herramientas de inteligencia artificial para simular que una persona dice o hace algo que en realidad nunca ha dicho ni hecho. En este caso, se emplean fotografías de médicos o farmacéuticos reales y las manipulan para hacerles pronunciar supuestos consejos de salud.

Entre las personas cuya imagen ha sido utilizada se encuentra el divulgador español Álvaro Fernández (@farmaceuticofernandez en sus redes sociales). El creador de contenido publicó un vídeo en TikTok para advertir de que estaban modificando  su imagen con inteligencia artificial para difundir “consejos falsos de salud”. “No soy yo, no he hecho esos vídeos. Están usando mi cara con inteligencia artificial y dando consejos de salud fingiendo ser yo”, señala. En Maldita.es también advertimos de un caso en el que se suplantaba a la divulgadora y farmacéutica Marián García (Boticaria García en redes) para afirmar que la mezcla de agua, limón y bicarbonato “destruye los parásitos y limpia el organismo de toxinas”. No hay ninguna evidencia de esto.  

Fernández explicó que no grabó esos vídeos ni autorizó el uso de su imagen y alertó de que algunos de los contenidos pueden ser “incorrectos o peligrosos”. Además, advierte de que este tipo de vídeos “cada vez son más difíciles de detectar” y de que pueden confundir a personas que buscan orientación sanitaria y dañar la reputación de los profesionales cuya identidad se suplanta.

El impacto de los ‘deepfakes’ en la reputación y credibilidad de los profesionales sanitarios 

Los especialistas en medicina consultados por Maldita.es advierten de que estas suplantaciones no solo pueden afectar a los usuarios que creen en los mensajes de estos vídeos, sino también a los profesionales cuya imagen se utiliza sin permiso. Javier Ferreiro, médico, programador y maldito que nos ha prestado sus superpoderes, asegura que una vez que un contenido entra en los circuitos de la desinformación, “el efecto es impredecible”. Según explica, rumores del tipo “dicen que este médico recomienda…” pueden circular durante mucho tiempo y acabar provocando un daño reputacional, afectar a la actividad privada del profesional o incluso obligarle a afrontar gastos legales

Ferreiro considera, además, que este fenómeno contribuye a deteriorar la reputación científica de los profesionales sanitarios. El experto sostiene que, en un contexto en el que muchos ciudadanos han perdido referencias claras sobre qué fuentes son fiables, los deepfakes de médicos conocidos explotan esa confusión. “La población ha perdido las referencias claras y ya no sabe si fiarse del experto de Harvard que sale en un periódico deportivo, del farmacéutico que le recomendó una crema antiarrugas o de ChatGPT”, afirma. 

El problema se agrava cuando los deepfakes utilizan a médicos y divulgadores conocidos con gran presencia en redes sociales y en los medios. Emilio Molina, vicepresidente de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP) y maldito con superpoderes, asegura a Maldita.es que las personas tendemos a confiar en figuras que percibimos como autorizadas porque revisar toda la información que recibimos “es energéticamente muy costoso”. 

Molina advierte de que asociar la imagen de los profesionales con consejos falsos o reclamos engañosos puede tener una consecuencia añadida, ya que algunos ciudadanos pueden “dejar de prestar oídos cuando lanzan mensajes importantes” o acabar creyendo que determinadas recomendaciones cuentan con el respaldo de expertos reales. 

Además de dañar la reputación individual de los profesionales a los que se suplanta y deteriorar la confianza de la profesión, este fenómeno también puede socavar la confianza en el sistema sanitario y la ciencia, explican a Maldita.es Susana Fernández y Javier Granda, vicepresidentes de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS). Según el informe de Desinformación en Salud en España elaborado por la asociación, la desinformación sanitaria ya no es una anécdota, sino una “amenaza real y sistémica” que erosiona la confianza en profesionales y científicos. En la práctica, advierten, esto puede traducirse en pérdida de pacientes, daños para su salud, ataques reputacionales, dudas sobre la ética de los especialistas y un clima general de sospecha hacia la comunicación sanitaria

“Gracias, doctor”: comentarios de usuarios que creen que los vídeos son reales pese a las etiquetas de IA

Gracias, doctor”, “¿dónde se puede comprar y cómo se llama?”, “tengo todos esos síntomas, ¿qué puedo hacer?” Mensajes como estos aparecen con frecuencia en los comentarios de muchos de los vídeos analizados por Maldita.es, donde algunos usuarios reaccionan a las publicaciones como si estuvieran recibiendo consejos de los profesionales que aparecen en pantalla.

Muchos de los perfiles incluyen la etiqueta de contenido generado con inteligencia artificial de la plataforma. Sin embargo, el 41% de las cuentas analizadas no muestran ningún aviso que revele el origen sintético de sus publicaciones. Además, la presencia de estas etiquetas no impide que parte de la audiencia interprete las recomendaciones como auténticas y llegue incluso a pedir ayuda o a agradecer al supuesto profesional. 

Comentarios de usuarios en vídeos de médicos que han sido generados con IA. Fuente: TikTok. 

La presencia de una etiqueta de IA no elimina necesariamente el riesgo de que estos contenidos resulten creíbles, aseguran desde ANIS. Los expertos señalan que la apariencia de autoridad que transmiten muchos de estos vídeos —con personas vestidas con bata y utilizando un lenguaje técnico— puede conseguir que los usuarios den más importancia al mensaje (lo que dice el contenido) que a la advertencia de que este se ha generado con IA. Además, recuerdan que muchas personas consumen este tipo de contenidos de forma rápida y ni siquiera llegan a leer las etiquetas. 

Javier Ferreiro advierte de que “desgraciadamente hay muchas personas que van a creer en la desinformación” porque “necesitan creer”. El especialista sostiene que la inteligencia artificial puede reforzar ese fenómeno al convertirse en una fuente de consulta a la que muchas personas recurren “sin juicio crítico”. “La IA opera como una nueva autoridad difusa”, señala el experto, quien considera que su uso masivo y la importancia comercial que las empresas tecnológicas le otorgan “crea una combinación peligrosa”.

Según explica, esta combinación puede acabar generando un escenario que favorece que algunas personas den credibilidad a contenidos falsos y los interpreten como recomendaciones reales de profesionales sanitarios. De ahí que en muchos de estos vídeos haya usuarios que den las gracias al supuesto médico, compartan síntomas o cuenten sus experiencias siguiendo los consejos que ofrecen.

Dejar un tratamiento o retrasar un diagnóstico: cómo estos vídeos pueden afectar a la salud pública

Emilio Molina alerta de que seguir este tipo de recomendaciones sin comprobar su origen o su respaldo científico puede tener graves consecuencias. Según explica, los usuarios pueden caer en estafas económicas y sufrir daños tanto por retraso como por rechazo de tratamientos efectivos o uso y consumo de productos dañinos

Para los vicepresidentes de ANIS, otro riesgo son los retrasos en el diagnóstico al confiar en remedios caseros o no respaldados por la evidencia científica. Ambos advierten de que los mensajes tranquilizadores falsos sobre cáncer, infecciones, nutrición, vacunas o síntomas graves “pueden hacer que algunas personas retrasen la consulta médica y empeoren su pronóstico”. 

También alertan de que estos contenidos pueden favorecer “prácticas peligrosas” relacionadas con la salud sexual, la protección solar o las supuestas “curas naturales”. Entre las posibles consecuencias mencionan conductas de riesgo como dejar de utilizar preservativos u otros métodos anticonceptivos, no aplicar una fotoprotección adecuada o automedicarse con sustancias no reguladas. Además, recuerdan que estas decisiones erróneas basadas en desinformación pueden acabar generando más complicaciones, más visitas a urgencias y una mayor sobrecarga para el sistema sanitario.

El impacto, además, no se limita a quien consume estos vídeos. Molina afirma que hay quienes terminan compartiendo esas recomendaciones con familiares, amigos o personas dependientes a su cargo, ampliando así el alcance del daño. Para Molina, la proliferación de estos contenidos constituye “un problema de primera magnitud”, porque añade sofisticación a mensajes engañosos que ya circulaban en redes y hace que resulten más convincentes. El resultado, advierte, es que algunos ciudadanos pueden terminar confiando en falsos remedios y desconfiando de las personas en las que sí deberían hacerlo.

En este artículo han colaborado con sus superpoderes Javier Ferreiro, médico y programador; y Emilio Molina, vicepresidente de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP).  

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* A 17/06/2026 se ha actualizado este artículo para añadir las declaraciones de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS).

Metodología

Para este artículo se han analizado un total de 70 perfiles de TikTok que publican vídeos generados con inteligencia artificial que utilizan la imagen de profesionales sanitarios reales para dar consejos sobre salud. La selección de estas cuentas se realizó de forma arbitraria, buscando mediante palabras y frases clave en el buscador de la plataforma.

Para cada una de ellas se recopiló la siguiente información: nombre de usuario, enlace, número de seguidores y ‘me gusta’, si tenían la etiqueta de vídeo generado con IA en los vídeos y el médico al que suplanta cada una de las cuentas.

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