Estos son los medicamentos prohibidos en España que puedes haber comprado por internet

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Pese a que la normativa española veta su venta y publicidad, es probable que te hayas encontrado con anuncios sobre el  45% de los medicamentos que  la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha prohibido en los dos últimos años, según una investigación de la Fundación Maldita.es. Estas campañas, pagadas y orientadas al mercado español, sumaron, como mínimo, 380.000 visualizaciones. Ahora bien, ¿por qué están prohibidas por la AEMPS y cuáles pueden ser las consecuencias de su consumo?

Productos que se venden como complementos alimenticios pero que son medicamentos (y, por lo tanto, ilegales)

Sea la que sea y con el objetivo de garantizar el derecho de los ciudadanos a la protección de la salud, tanto en Europa como en España, cualquier sustancia considerada un medicamento debe ser evaluada y autorizada antes de su comercialización

Pero, ¿que entra exactamente en el cajón del concepto “medicamento”? En España, es la AEMPS la autoridad encargada de aplicar la normativa y determinar cuándo un producto lo es y, por tanto, cuándo debe adoptar las medidas oportunas para garantizar la protección de los consumidores en el caso de que este no cumpla los requisitos legales establecidos (retirada del mercado, puesta en cuarentena o prohibición de su comercialización, en caso de considerarse un medicamento ilegal). 

Sin embargo, existen productos que, bajo una apariencia de complementos alimenticios, al omitir de su etiquetado la presencia de ciertos principios activos farmacológicos (y la cantidad en la que estos se encuentra), logran hacerse hueco en el mercado sin necesidad de pasar los controles a los que sí deben someterse los medicamentos, adhiriéndose a una normativa mucho más rápida y laxa.Estos suponen un riesgo, no solo para los derechos de los consumidores, también para su salud.

Medicamentos ilegales con sildenafilo (Viagra) y tadalafilo, dos principios activos para tratar la disfunción eréctil, que siguen promocionándose en redes 

En julio de 2024, la AEMPS retiraba del mercado y prohibía la comercialización de tres “productos alimentarios” que aún así se anuncian en Meta, TikTok y Google  a día de hoy (junio de 2026):

  • Royal Honey VIP

  • Jaguar Power 

  • Royal Honey Plus

Se venden como dosis de miel “natural” con potencial energético y vigorizante bajo reclamos como ser capaces de “desatar tu potencia de forma natural”, proporcionar “más energía y rendimiento”, “mayor “potencia masculina” y, en teoría, a partir de un producto “100% natural sin químicos”. 

 El motivo de esta prohibición fue la detección de sildenafilo (Viagra), un principio activo que actúa dilatando los vasos sanguíneos del pene, permitiendo la afluencia de sangre cuando se está sexualmente estimulado y que, según la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), “solo se puede obtener con receta médica”. Según la AEMPS, este  se encontraba en cantidad suficiente para restaurar, corregir o modificar una función fisiológica (es decir, el conjunto de procesos biológicos que ocurren en el cuerpo humano) ejerciendo una acción farmacológica, “lo que le confiere la condición legal de medicamento”, no de complemento o producto alimentario.  

El sildenafilo no se declara en los etiquetados de estos medicamentos, que presentan el producto como “natural”, ocultando su verdadera composición. De hecho, este es uno de los motivos por el que los consumidores podrían recurrir a productos como estos, recuerdan desde la AEMPS: considerarlos una alternativa “natural” y “teóricamente segura” a los “medicamentos de prescripción autorizados”.

 

Anuncios de los medicamentos ilegales Royal Honey VIP, Jaguar Power y Royal Honey Plus en TikTok

Algo similar ocurre con Vitafer-L, otro de los medicamentos prohibidos por la AEMPS que, aun así, sigue promocionándose en Facebook e Instagram, TikTok y Google. En febrero de 2025, la agencia comunicaba su retirada dado que, aunque se presentaba como complemento alimenticio, de nuevo presentaba un principio activo, tadalafilo, igualmente un vasodilatador, “que le confería la condición de medicamento sin haber sido evaluado ni autorizado”. “Estos productos no revelan su etiquetado, lo cual es un verdadero riesgo. ¿Cuánto sildenafilo hay en un comprimido de Royal Honey VIP? ¿20, 40, 80, 160, 320 miligramos? ¿Cómo puedes saberlo, si no viene ni en la etiqueta? Y si acaso viniera, ¿realmente te fiarías de que contuviese esa cantidad?”, plantea a Maldita.es Isidro Aguado Sempere, médico farmacólogo clínico. 

El gran problema, como advierte la AEMPS, son las interacciones con otros medicamentos de estos dos principios activos y las posibles “reacciones adversas de diversa gravedad”, como las cardiovasculares. “Su consumo se ha asociado a infarto agudo de miocardio, angina inestable, arritmia ventricular, palpitaciones, taquicardias, accidente cerebrovascular e incluso muerte súbita cardiaca”, sobre todo “en pacientes con antecedentes de factores de riesgo cardiovascular para los cuales estaría contraindicado”.

¿Y cuál es el riesgo? Desde el ‘cómico’ caso de priapismo (erecciones prolongadas y dolorosas que duran más de cuatro horas y no desaparecen después de la actividad sexual) hasta la muerte por isquemia miocárdica (infarto del corazón, sobre todo si se combina con otros fármacos o en pacientes con enfermedades previas del corazón)”, advierte el médico farmacólogo. “Si tu médico no te prescribe el fármaco, y ni siquiera conoces la dosis, el balance riesgo-beneficio y la estimación del riesgo de estos efectos adversos graves no lo tienes, y por tanto tienes muchas más posibilidades de que te ocurra”, concluye. 

Parte de los medicamentos ilegales promocionados en Meta contienen un principio activo prohibido en toda la Unión Europea desde hace más de una década: la sibutramina  

Por mucho que se promocionen utilizando este reclamo, el término “quemagrasas” no es ni científico ni legal. Aun así, hay cinco productos  considerados medicamentos ilegales que  siguen instando a los usuarios de Meta a perder peso rápidamente a través de su consumo. El principio activo que contienen estos productos para alardear de ser una ayuda en un proceso de pérdida de peso es la sibutramina, utilizado para proporcionar sensación de saciedad y que, en palabras de Jiménez, supone que estos casos sean “especialmente críticos”: no solo estaría prohibido el producto per se, sino también el propio principio activo, cuyo uso no está permitido en la UE desde 2010. Esos medicamentos ilegales son:

  •  HHS Kuka Café

  • Soraya Slim Coffee Café

  • Lipo Solución

  • Té Detox

  • Bikini Forte cápsulas 

Desde agosto de 2024 la AEMPS ordenó la prohibición de su comercialización y la retirada del mercado de todos los ejemplares de estos productos

“Se ha demostrado que la sibutramina aumenta significativamente la frecuencia cardíaca y la presión arterial, elevando el riesgo de sufrir arritmias, infartos y accidentes isquémicos. También puede provocar agitación, ansiedad, insomnio e incluso trastornos psiquiátricos”, explica el experto. “Incluir una sustancia prohibida a nivel europeo en un ‘café para adelgazar’ es un atentado directo contra la salud del consumidor”, añade. 

Las consecuencias de saltarse la suspensión de la AEMPS: riesgos para la salud

Además de los efectos asociados a cada uno de estos principios activos, el hecho de que estén ocultos, en dosis desconocidas y sin supervisión médica, “supone un riesgo inasumible”, lo que “justifica la orden de retirada inmediata del mercado y la prohibición de su comercialización”, según Jiménez. 

De hecho, sobre la seguridad y eficacia de los propios principios activos incluidos, no es la misma cuando existe supervisión médica y los utiliza un laboratorio competente que sigue los requerimientos de la AEMPS que cuando se compran a otras empresas”, explica a Maldita.es Emilio Vargas, catedrático del Departamento de Farmacología y Toxicología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). “Estas no garantizan su calidad ni la ausencia de contaminantes: pueden incluir otras sustancias que generasen efectos adversos distintos a los del propio principio activo. Al final, no se sabe ni qué se está tomando, ni qué consecuencias puede tener esto en nuestro riñón,  hígado o en cualquier otro órgano, ni qué interacciones puede tener con otros medicamentos o sustancias”.

¿Por qué un producto considerado medicamento puede llegar al mercado sin superar los controles y las evaluaciones correspondientes?

Pese a estos riesgos, estos productos consiguen llegar al consumidor. La pregunta es cómo lo hacen. La respuesta: disfrazarse bajo la apariencia de producto alimenticio. 

La autorización de un medicamento normalmente requiere de una primera fase preclínica (en células y animales en condiciones de laboratorio), seguida de una serie de ensayos clínicos secuenciales (fases I, II y III) donde se prueba con un número creciente de humanos (primero voluntarios sanos y finalmente en pacientes que padecen la enfermedad). 

“Si el ensayo de fase III tiene éxito tratando, previniendo o controlando la enfermedad o indicación para la que se pretende aprobarlo, pasa al mercado recibiendo autorización de la AEMPS y se comercializa”, recuerda Aguado. Se trata de un proceso largo: “Desde la fase preclínica de un fármaco hasta que este llega al mercado pueden pasar hasta 10 y 15 años y se requieren inversiones de miles de millones de euros por cada medicamento”, añade.

Sin embargo, productos como estos “logran saltarse los controles, porque se comercializan de manera fraudulenta bajo la apariencia de ‘complementos alimenticios’ o productos ‘100% naturales’ (a base de plantas)”, explica a Maldita.es Segundo Jiménez, del grupo de Investigación en Enfermería Clínica del Departamento de Enfermería en la Universidad de Alicante. “Así, su vía de comercialización es mucho más laxa y rápida que la de un medicamento”, añade. El fraude, en palabras de Jiménez, radica en que los fabricantes ocultan en su etiquetado la presencia de estos principios activos farmacológicos: “De este modo, engañan tanto a las autoridades aduaneras y sanitarias como al consumidor final”.

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