Mismo vídeo en diferentes contextos y siempre para desinformar: cómo se ha utilizado un contenido de 2022 grabado en Viena para negar las víctimas de virus y conflictos

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En febrero de 2022 comenzó a moverse un vídeo grabado durante una protesta por las medidas climáticas en Viena (Austria) como si fueran víctimas de la COVID-19. El mismo vídeo circuló un mes más tarde, esta vez vinculado con la invasión rusa de Ucrania. Ahora, en mayo de 2026, ha vuelto a aparecer relacionado con el brote de hantavirus con varios casos positivos, sospechosos y fallecidos en el crucero MV Hondius. Se trata de unas imágenes que se usan cada cierto tiempo para negar la existencia y consecuencias de virus y conflictos. Los desinformadores recurren a un mismo vídeo una y otra vez porque saben que funciona: son contenidos que han provocado un impacto emocional en los usuarios con anterioridad y además ha pasado los filtros automáticos de las plataformas.

Se ha relacionado con el hantavirus y el coronavirus para negarlos o hacer creer que se magnifica el número víctimas

Más de dos millones de visualizaciones en poco más de 24 horas acumulaba un tuit en árabe que relaciona el vídeo de 2022 de una protesta en Viena con el brote hantavirus del MV Hondius, que puede transmitirse de roedores a personas. “Una víctima del hantavirus vuelve a la vida milagrosamente en directo…”, se puede leer en la publicación que ha sido compartida más de 3.500 veces dentro de la plataforma desde el 12 de mayo de 2026. Este vídeo se utiliza de forma descontextualizada para desinformar sobre la existencia de ese virus así como de sus víctimas.

No es la primera vez que se utilizan estas imágenes para hacer creer a los usuarios que la cifra de víctimas de un virus es falsa o se está “magnificando” en medios de comunicación. Años antes, en 2022, se vinculó con la pandemia de la COVID-19. Entonces se difundió en diferentes redes sociales junto a mensajes que aseguraban que en un informativo se utilizaron supuestos figurantes haciéndose pasar por fallecidos por COVID-19. Según estos contenidos, el vídeo mostraría cómo uno de ellos se mueve durante una retransmisión en directo de un canal de televisión.

Contenidos desinformadores que relacionan el vídeo grabado en 2022 en Viena con el hantavirus (arriba) y la COVID-19 (abajo). Fuente: Twitter (ahora X), Facebook y Telegram.

Uso de estas y otras imágenes para negar las víctimas de la guerra de Ucrania

En marzo de 2022 se compartió el mismo vídeo en redes sociales como si fuesen “falsas víctimas” de la invasión rusa a Ucrania, cuyo inicio tuvo lugar a finales de febrero del mismo año(20 días después de que se produjese la protesta en Viena de la que se extrajeron las imágenes originales). Entonces comenzaron a circular bulos y desinformaciones de todo tipo sobre el ataque a gran escala a Ucrania. Parte de los contenidos se centraban en negar que las víctimas de esta guerra sean tales, diciendo que eran “falsas”; como también sucedió en otros escenarios como Palestina y Líbano con diferentes contenidos.

Contenidos desinformadores que relacionan el vídeo grabado en 2022 en Viena con la invasión rusa a Ucrania en 2022. Fuente: Telegram (izquierda) y redes sociales (derecha).

Uno de los vídeos que circuló entonces para reforzar esta narrativa mostraba un supuesto cadáver fumando (en realidad, se trata de la grabación de un videoclip en septiembre de 2020). Es otro ejemplo de un vídeo que se utiliza para desinformar en diferentes contextos: circuló un año antes relacionado con la pandemia del coronavirus y ha vuelto ahora para negar las víctimas del hantavirus, según ha identificado y desmentido AFP

Un vídeo reutilizado tiene un coste menor que la fabricación de otros contenidos y es efectivo debido al principio de familiaridad

Los vídeos de estos supuestos cadáveres no son los únicos que vuelven una y otra vez. Otro ejemplo es el vídeo de parlamentarios daneses riendo que se difunde para desinformar desde, al menos, 2021. Se ha difundido de forma descontextualizada para atacar al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, al presidente estadounidense Donald Trump e incluso a la selección nacional de fútbol china, entre muchos otros. Javier Sanz, criminólogo especializado en cibercriminalidad y maldito que nos ha prestado sus superpoderes, explica que son casos de cheapfake (traducido del inglés como engaño barato) o shallowfake (engaño superficial). Esta forma de manipulación digital, que ha tenido especial relevancia en el contexto político de los últimos años, consiste en utilizar vídeos manipulados, editados o descontextualizados con el objetivo de difundir bulos.

“El usuario que quiere desinformar evalúa coste-beneficio” por lo que es habitual que escojan algún contenido que ya ha demostrado anteriormente “que genera pánico, pasa los filtros algorítmicos de las plataformas y que la audiencia comparte masivamente”, explica el experto. Buscar material nuevo, cuenta, “implica asumir riesgo de fallo” mientras que “reutilizar lo que ya funciona es simplemente eficiencia operativa”.

Además, el vídeo grabado en las protestas de Viena “no tiene marcadores contextuales evidentes” (como, por ejemplo, un cartel con texto en castellano que indique dónde se grabó o una fecha sobreimpresa) lo que facilita que “el desinformador llene ese ‘vacío de información’ con un significado diferente”.

Es uno de los muchos ejemplos de cómo la desinformación no necesita fabricar realidad: le basta con secuestrar realidades ajenas que ya tenían carga emocional incorporada
— Javier Sanz, criminólogo y maldito

A todo esto se suma “el sesgo de confirmación que potencian los propios algoritmos” de las plataformas, explica Sanz. “Estos vídeos suelen tener una audiencia predispuesta que interpreta el vídeo como la prueba de lo que estaba buscando”, cuenta. Según el estudio Mentalidades y razonamientos con motivaciones políticas sobre la desinformación, “el sesgo ideológico lleva a las personas a aceptar información que respalda sus creencias previas” por lo que tienden a ser “menos capaces de detectar noticias falsas cuando estas eran congruentes con sus posiciones políticas”. Generalmente, estos usuarios interactúan con el vídeo (comentando o compartiéndolo, por ejemplo) lo que “hace que el vídeo tenga más viralidad y que sus algoritmos le hagan llegar aún más vídeos similares”, dice Sanz.

En este artículo ha colaborado con sus superpoderes el maldito Javier Sanz Sierra, criminólogo especializado en cibercriminalidad.

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