Stalkea tu fruta: cómo leer las etiquetas para saber qué estás comprando en el súper

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En el supermercado, entender cómo ha llegado a tus manos una malla de naranjas o de tomates o de dónde proceden estos solo a partir de la información que aparece en su etiqueta puede llegar a ser un todo quebradero de cabeza. El etiquetado de las frutas y hortalizas frescas en España debe incorporar una serie de conceptos obligatorios como el origen o la empresa comercializadora, pero hay otros muchos datos que aparecen de forma frecuente y que, en ocasiones, no son tan fáciles de interpretar. En Maldita.es hemos hablado con varios expertos en el sector alimentario para entender cómo leer estas etiquetas. 


Las opiniones y puntos de vista expresados solo comprometen a su(s) autor(es) y no reflejan necesariamente los de la Unión Europea. Ni la Unión Europea ni la autoridad otorgante pueden ser considerados responsables de ellos.

¿Qué tiene que indicar obligatoriamente la etiqueta de frutas u hortalizas frescas?

De acuerdo con la normativa de la Unión Europea, esto depende de si se aplica la norma general de comercialización o una norma específica para el producto en cuestión. Ahora bien, en hortalizas y frutas frescas, hay dos indicadores que siempre deben estar presentes: 

  • Nombre y dirección física del envasador y/o expedidor del producto, es decir, de la entidad responsable de acondicionarlo, clasificarlo, empaquetarlo y etiquetarlo para su venta. Su nombre aparece precedido de los términos “envasador” y/o “expedidor” o una abreviatura equivalente; mención que puede sustituirse por un código identificativo precedido de los mismos términos (puedes ver un ejemplo en la imagen de abajo).

  • País/Lugar de Origen: Debe aparecer el nombre completo del país de origen del producto. Es obligatorio en cualquier producto fresco destinado al consumidor. Ahora bien, las reglas que rigen la forma en la que esta información debe plasmarse en la etiqueta tiene su aquel. Aquí tienes algunas claves para no perderte con ello.

Además, si los productos se venden envasados, ya sea en plástico, en una malla o en una caja, también deben añadir el peso neto del producto (lo que pesa el contenido, sin contar el peso del envase). 

Para algunos productos como las manzanas, los cítricos, o los tomates, se contemplan otras normas específicas de etiquetado que establecen otros parámetros obligatorios:

  • Naturaleza del producto: nombre del producto si el contenido no es visible desde el exterior (ej. «Manzanas», «Kiwis»).

  • Nombre de la variedad: es obligatorio para productos como las manzanas (golden, fuji, reineta…) o peras (conferencia, williams…). En el caso de los cítricos, debe hacerse en naranjas y ciertas mandarinas.

  • Otras características comerciales: aquí entran características como la categoría comercial del producto, que determina “en qué liga” juega cada pieza en función de su aspecto físico, madurez, calibre (tamaño) y defectos. Los criterios varían para cada fruta y hortaliza. Por ejemplo, en los aguacates se tiene en cuenta factores como su color o la ausencia de defectos en el exterior.

Otra característica comercial que se contempla en normativas específicas para algunos productos es el calibre, que determina el tamaño del producto (medido por diámetro, peso o longitud) para agruparlas en categorías homogéneas. Tampoco existe una estandarización universal única, ya que varía según la fruta u hortaliza.

¿Cómo se deben mostrar todas estas indicaciones?

La normativa europea establece que todos estos indicadores deberán mostrarse de forma legible, clara y sin inducir a error. En el caso de productos envasados, deberá aparecer en uno de los lados del envase, bien mediante impresión directa indeleble sobre él o bien en una etiqueta incorporada o fijada sólidamente. 

En la venta a granel, como en una frutería, por ejemplo, donde los productos no se venden directamente envueltos, la información deberá presentarse junto a los productos de forma legible y visible sin que tampoco induzca a error.

Infografía: Ministerio de Consumo

Es frecuente encontrar usuarios en redes sociales compartiendo imágenes en las que se observa un doble etiquetado contradictorio de productos frescos en los lineales de supermercados. Por ejemplo, un manojo de espárragos en cuyo cartel se indica que proceden de Granada, aun apareciendo en su envoltorio que vienen de Perú. Manuel Fernández, experto en control de calidad, higiene y seguridad alimentaria, y maldito que nos ha prestado sus superpoderes, explica a Maldita.es que, según la normativa, el etiquetado siempre debe coincidir, y que estos casos se pueden dar por falta de actualización del etiquetado al cambiar los productos en los lineales.

¿Qué otra información puedes encontrar en las etiquetas y qué significa?

Además de estas indicaciones obligatorias, al observar la etiqueta de un manojo, bolsa o envase de frutas u hortalizas, puedes dar con otros muchos datos sobre el producto. En Maldita.es hemos hablado con tres expertos en sector alimentario y malditos que nos han prestado sus superpoderes, Rocío Ortíz, Manuel Fernández y Alberto Gómez Vicente, para desgranar los principales indicadores que puedes encontrar en las etiquetas de frutas y hortalizas: 

  • El GGN: es un código de 13 dígitos que identifica a los productores agrícolas que están auditados y certificados por la empresa GLOBALG.AP. Este permite a los compradores rastrear los productos.

  • Número CoC (Chain of custody): identifica a los manipuladores y distribuidores en la cadena comercial. No identifica a un paquete de comida en específico, sino a las empresas. Al igual que el GGN, sirve para certificar la trazabilidad (el rastreo de todo el recorrido de un producto o lote a lo largo de su cadena de suministro) y autenticidad del producto.

  • Lote o “L”: es un código de trazabilidad que asigna el envasador o fabricante. Identifica a un grupo específico de productos que se fabricaron, envasaron o cosecharon juntos en un momento determinado. Otros códigos (como los que empiezan por "R") suelen responder a registros o remesas internas de la empresa. Este etiquetado es útil, por ejemplo, en casos en los que se notifica una alerta alimentaria en alguna partida de alimentos. Con estos códigos tanto el consumidor, como los distribuidores pueden identificar si esos productos son parte del lote afectado. 

  • Código de barras. En España, está basado en el sistema EAN-13: los códigos que empiezan por “84” (desde el 840 hasta el 849) son empleados por empresas con sede en España, sin embargo, como ya contamos en Maldita.es, esto no significa que el producto sea de origen español, sino que es comercializado por una empresa situada en España, que no necesariamente española.  

Además de estos indicadores de trazabilidad, los productos ecológicos, por ejemplo, también incluyen su propio sello identificativo. Otro tipo de etiquetado que se puede encontrar son los sellos geográficos, que garantiza que el proceso productivo y su elaboración se ha llevado a cabo en un lugar determinado.

En España se contemplan unos 27 sellos geográficos para frutas y hortalizas, entre certificados de Denominación de Origen Protegida (DOP) y de Indicación Geográfica Protegida (IGP).