Maldita Ciencia
27/11/2020

Test de antígenos: cómo funcionan, en qué casos están indicados y qué efectividad tienen en asintomáticos

Claves:

  • Los test de antígenos son rápidos, baratos y útiles en ciertos contextos.
  • Estas pruebas funcionan bien con personas presintomáticas (de uno a tres días antes del inicio de los síntomas) y sintomáticas tempranas de la enfermedad (durante los cinco o siete primeros días de la enfermedad), según la OMS.
  • La sensibilidad y especificidad de los test caen según pasa el tiempo desde el inicio de los síntomas.
  • La OMS recomienda no realizar estas pruebas a asintomáticos a menos que hayan estado en contacto con un positivo.
  • Los cribados masivos en entornos con baja prevalencia pueden dar lugar a múltiples falsos positivos.

La Comisión Europea y la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA, por sus siglas en inglés) han autorizado el uso de los test de antígenos para detectar la COVID-19 certificando unos porcentajes de sensibilidad y de especificidad superiores al 90%. 

Aunque estas pruebas son rápidas, baratas y útiles en ciertos contextos, este porcentaje cae según pasa el tiempo desde el inicio de los síntomas. Además, su eficacia no está demostrada en el caso de los asintomáticos. ¿Cómo funcionan estos test? ¿Hasta qué punto son eficaces con contagiados sin síntomas? ¿Tienen sentido los cribados masivos? Os contamos lo que sabemos al respecto. 

Los test de antígenos detectan proteínas del virus

Los test de antígenos para la detección de la COVID-19 son diferentes a los basados en la reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) y a los test rápidos de anticuerpos (serológicos). Los test de antígenos son test rápidos porque solo tardan 15 minutos. Pero, a diferencia de los test rápidos serológicos, estos detectan proteínas del virus, no anticuerpos. 

Rafael Cantón, jefe del servicio de Microbiología del Hospital Ramón y Cajal y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), indica a la agencia SINC que la principal diferencia de estos test con la PCR, que también detecta presencia de virus, es que no busca material genético (ARN) sino proteínas. Además, la PCR tarda más tiempo en obtener resultados. 

Sanidad recomienda utilizar estos test con personas con síntomas y para estudiar brotes en centros sanitarios o educativos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que los test de antígenos funcionan bien en pacientes con cargas virales elevadas que suelen aparecer en las fases presintomáticas (de uno a tres días antes del inicio de los síntomas) y sintomáticas tempranas de la enfermedad (durante los cinco o siete primeros días de la enfermedad).

Por su parte, la Comisión de Salud Pública del Ministerio de Sanidad ha incluido estos test dentro de la Estrategia de detección precoz, vigilancia y control de la COVID-19 como una “herramienta rápida de de diagnóstico y cribado”. “La utilización de estas pruebas permitirá hacer frente al previsible aumento en los próximos meses de las necesidades diagnósticas por el aumento de infecciones respiratorias como la gripe y, a su vez, poder dar una mejor respuesta en entornos específicos como los centros educativos”, indica una nota de prensa publicada el 22 de septiembre.

Según la Comisión, estas pruebas deberían realizarse principalmente a las personas con síntomas y aquellas dirigidas al estudio de brotes en ámbitos estratégicos y en determinados entornos como centros sanitarios, sociosanitarios o educativos”. El organismo no hace ninguna mención a los cribados masivos. 

Algunas comunidades como Andalucía o Murcia ya realizan estos test. Madrid también ha dotado a los centros de salud de estas pruebas para pacientes con síntomas sospechosos de la enfermedad y a población vulnerable. “Los test de antígenos están indicados para personas con síntomas sospechosos de COVID-19 con cinco o menos días de evolución y en determinados contactos estrechos, como son convivientes y personas vulnerables”, indica la Comunidad en su web. Sin embargo, Madrid también está usando estas pruebas con población asintomática en los lugares con mayor incidencia de coronavirus.

Rapidez e independencia del laboratorio: las ventajas de las pruebas de antígenos

Miguel Ángel Royo, presidente de la Asociación Madrileña de Salud Pública (AMASAP), cuenta a Maldita Ciencia que la principal ventaja de estos tests es la rapidez: “En menos de media hora tenemos el resultado de la prueba, lo cual permite el aislamiento inmediato de los casos y el inicio precoz de la búsqueda de contactos”. 

Además, explica que la infraestructura y la logística requerida son menos complejas que con otras pruebas: no es necesario recurrir a un laboratorio especializado para hacer el diagnóstico, que se realiza in situ. 

La forma de obtener la muestra es casi idéntica a la que se emplea en las PCR (mediante un exudado nasofaríngeo, que consiste en tomar una muestra de las secreciones de la parte superior de la garganta, por detrás de la nariz, para detectar organismos que puedan causar enfermedad). “Con un adiestramiento adecuado, la aplicación de la prueba y la interpretación del resultado son sencillas. Por tanto, el coste económico de la prueba también se reduce significativamente”, indica Royo.

La Organización Mundial de la Salud no recomienda que este tipo de pruebas se hagan en sitios donde no se cumplan medidas de bioseguridad, tanto por seguridad de quien realiza la prueba como por riesgo de que la prueba se contamine.

La sensibilidad y especificidad caen según pasa el tiempo desde el inicio de los síntomas

Royo explica que la técnica rápida de detección de antígenos que se está utilizando en España ha demostrado una sensibilidad superior al 93% y una especificidad superior al 99%

Esto significa que la prueba es capaz de detectar, en personas con sospecha clínica o epidemiológica, a 93 de cada 100 personas infectadas. Mientras tanto, por cada 100 personas que no han sido contagiadas, 99 darán un resultado negativo en la prueba.

Pero estos test también tienen sus limitaciones. Royo cuenta que estas pruebas han demostrado una alta fiabilidad durante los primeros siete días desde el inicio de los síntomas. De hecho, el experto indica que la sensibilidad puede subir hasta el 98% durante los primeros cinco días. 

“Sin embargo, más allá de los siete días del inicio de los síntomas, la sensibilidad y especificidad caen rápidamente hasta cifras del 75% y 92% respectivamente y cuanto más nos alejamos de la fecha de inicio de los síntomas, peor funcionan los test”, añade.

La FDA explica que las pruebas de antígenos son muy específicas para el virus, pero no son tan sensibles como las pruebas PCR. "Esto significa que los resultados positivos de las pruebas de antígenos son muy precisos, pero existe una mayor probabilidad de falsos negativos, por lo que los resultados negativos no descartan la infección", indica. 

Teniendo esto en cuenta, la FDA sostiene que posiblemente sea necesario confirmar los resultados negativos de una prueba de antígeno con una prueba de PCR antes de tomar decisiones sobre el tratamiento o para prevenir la posible propagación del virus debido a un falso negativo.

Jesús Molina Cabrillana, jefe del servicio de Medicina Preventiva del Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria y secretario de la Sociedad Española de Medicina Preventiva Salud Pública e Higiene, indica a Maldita Ciencia que estos test van a ser muy útiles cuando se trata de pacientes con síntomas de menos de cinco días de evolución en Atención Primaria y Urgencias hospitalarias, “sobre todo para diferenciar de otros virus catarrales y gripe”. Sin embargo, subraya que los índices de fiabilidad disminuyen mucho cuando se trata de asintomáticos.

La OMS recomienda no realizar estas pruebas a asintomáticos a menos que hayan estado en contacto con un positivo

¿Hasta qué punto son o no eficaces estos tests en casos asintomáticos? “No lo sabemos, ya que su fiabilidad no ha sido estudiada en un número suficiente de casos asintomáticos para poder sacar conclusiones firmes al respecto”, responde Royo.

La OMS publicó el 11 de septiembre un documento en el que recomienda no utilizarlos en individuos asintomáticos (a menos que la persona sea un contacto de un caso confirmado), en poblaciones con poca incidencia o en controles fronterizos y de aeropuerto.

En su lugar, la OMS aconseja realizar estas pruebas en lugares donde se haya producido un brote importante y no haya pruebas PCR disponibles de inmediato o en los que existe una transmisión comunitaria generalizada.

Por su parte, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos indican que hay datos limitados para utilizar las pruebas rápidas de antígenos “como pruebas de detección en personas asintomáticas para detectar o excluir COVID-19 o para determinar si un caso previamente confirmado sigue siendo infeccioso”.

Un preprint  publicado en Medrxiv (que distribuye manuscritos médicos completos, pero no publicados y que aún deben someterse a una revisión por pares) concluye que la eficacia de estas pruebas varía mucho dependiendo del tipo de test que se utilice y que el riesgo de falsos negativos es mayor cuando se trata de pacientes asintomáticos.

Los cribados masivos en entornos con baja prevalencia pueden dar lugar a múltiples falsos positivos

Cabrillana afirma que más que la sensibilidad y especificidad, el índice más importante para valorar la utilidad de la prueba es el valor predictivo positivo. Es decir, ante un resultado positivo del test, ¿en qué porcentaje acierta? “Ese valor va a depender de cómo de frecuente es la enfermedad en la población en la que se aplica. Cuanto más frecuente, mayor será ese valor y más útil sería”, indica. 

¿Qué pasa por lo tanto si se realizan cribados masivos? Royo considera que los cribados poblacionales a gran escala no tienen sentido: “La menor sensibilidad en personas asintomáticas y presintomáticas daría lugar a un número importante de falsos negativos”. La OMS indica además que estas pruebas también pueden dar falsos negativos con aquellos pacientes que llevan más de cinco o siete días con síntomas.

Además, Royo resalta que en situaciones de alto riesgo de transmisión como la que estamos padeciendo actualmente en España, las prevalencias de infección (la proporción de la población que padece la enfermedad) en la población general están en torno al 1%. “Con esa prevalencia poblacional, incluso si asumimos una especificidad del 99% en asintomáticos y presintomáticos, aproximadamente la mitad de los diagnósticos serían falsos positivos, por lo que sería necesario confirmar todos los diagnósticos con un test de PCR”. 

La asociación que preside Royo ha publicado un comunicado en el que se posiciona en contra del uso de este tipo de test para cribados masivos. “Con prevalencias bajas de infección, los falsos positivos, que tendrán que hacer cuarentena de forma innecesaria, se contarán por millares”, indica la asociación.

Por qué los test dirigidos pueden ayudar a cortar las cadenas de transmisión

En Maldita Ciencia ya os hemos explicado por qué realizar test masivos de COVID-19 a toda la población es inviable. La viróloga Sonia Zúñiga, investigadora de coronavirus en el Centro Nacional de Biotecnología, cuenta a Maldita Ciencia que en general el cribado masivo, sea por la técnica que sea, tiene una utilidad muy relativa. “Lo que hay que hacer es intentar cortar las cadenas de transmisión cuanto antes, detectando los positivos con un análisis a cuantos más contactos mejor”, afirma.

Royo indica que el uso de los test debe ser “siempre dirigido, en el marco de una estrategia bien definida de vigilancia y control, con criterios epidemiológicos claros y tras un análisis detallado de riesgos, beneficios y costes, considerando también el coste de oportunidad, al detraer recursos que podrían dedicarse a intervenciones alternativas”.

Para él, el uso de cribados puede tener sentido en contextos muy concretos. Por ejemplo, en un centro sociosanitario con población de alto riesgo o un centro de otro tipo (laboral, escolar...) donde se haya producido un brote importante. “Pero yo no los llamaría test masivos, porque no lo son, sino test dirigidos”, aclara.

“Menos bulos, más rigor científico” es un proyecto de DKV Salud con contenido editorial de Maldita.es.

Primera fecha de publicación del artículo: 09/11/2020.

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