¿Qué es Patriorigen[.]es y por qué no es fiable?
Patriorigen[.]es es una herramienta web que promete identificar si un producto procede de Marruecos o no escaneando su etiqueta, en concreto, su código de barras. Cuando la aplicación interpreta que se trata, en teoría, de un producto marroquí, muestra la animación de un sonriente Mohamed VI, rey de Marruecos, acompañada de una sintonía de inspiración árabe. Por el contrario, cuando lo identifica como supuestamente español, esta misma ilustración aparece llorando y acompañada de un audio de un hombre con acento marroquí animando a votar a Pedro Sánchez. En el perfil de Twitter (ahora X) de la herramienta web se indica que su objetivo es “el boicot al producto marroquí”.
Según figura en su aviso legal, la herramienta está registrada bajo la misma razón social que la web La Bandera, que dirige David Santos quien, presentando la aplicación en X, señaló que esta “nacía en solidaridad de los patriotas ceutíes cansados de los ataques continuos de Marruecos”.
En Maldita.es ya revisamos el código fuente (abierto y público en su propia web) con el que está programada la herramienta y encontramos que los datos que utiliza como fuente para generar sus resultados proceden de dos bases de datos colaborativas –a las que cualquiera puede contribuir y que, según detallan en la propia web, no garantizan la verificación de las aportaciones–, y del uso del código GS1, es decir, los números bajo los códigos de barras. Este código, sin embargo, no proporciona información sobre el origen de los alimentos (tampoco sus cifras iniciales), sino el lugar de registro de la empresa comercializadora. Una debilidad metodológica que Patriorigen reconoce en su aviso legal: “Los resultados deben entenderse como una orientación basada en el código y en la información disponible”, indica.

La herramienta ha ganado popularidad en redes sociales tras su aparición en publicaciones de La Razón, Ok Diario, o el programa ‘Espejo Público’ de Antena 3 [minuto 2:30:00].

¿Por qué el código de barras no es suficiente para saber de donde viene un alimento?
Para “decidir” el resultado que se devuelve al usuario, Patriorigen[.]es combina tres fuentes: una base de datos compuesta por las aportaciones voluntarias de los propios usuarios de la herramienta, los supuestos datos sobre el origen de los productos de la base de datos colaborativa Open Food Facts y el prefijo del código GS1, los números que acompañan al código de barras del producto. En Maldita.es ya te hemos explicado que no es tarea fácil descifrar una etiqueta y que, de hecho, son frecuentes los contenidos recomendando maneras erróneas de averiguar de dónde viene lo que comemos.
Un ejemplo de ello son los contenidos que aseguran que el hecho de que un código de barras comience por 61 o por 611 quiere decir que los productos en los que se encuentra “proceden de Marruecos”, la misma lógica que sigue Patriorigen. Pero esto no es correcto: el código de barras no indica el país de origen del producto, como explica la empresa GS1, que regula varios estándares de códigos de barras utilizados mundialmente. Estos prefijos indican que la empresa comercializadora (no necesariamente productora) está adherida (paga una tasa) a la filial de GS1 de un país en concreto, que no tiene porque ser el país de origen del producto que comercializa.
Como explicamos en Maldita.es, en el caso de las empresas adheridas a GS1 Spain el prefijo comienza por 84 (desde 840 al 849), mientras que las adheridas al GS1 Marruecos empieza por 611. “Las empresas, de cualquier país del mundo, pueden solicitar su código de barras a la organización GS1 que más le convenga, con indiferencia de dónde opere”, contaba a la Asociación Española de Codificación Comercial (AECOC).
Esto explica, por ejemplo, que una empresa adherida a GS1 Spain que comercializa judías procedentes de Marruecos tenga un código de barras que comienza por 84, .
Patriorigen reconoce en su aviso legal que también utiliza este código para elaborar sus resultados a pesar de que este código “no acredita por sí solo el país de fabricación” y que por tanto “los resultados deben entenderse como una orientación basada en el código y en la información disponible”.
Para identificar el origen real de un producto no hay que dirigirse al código de barras, ni al envasador, sino buscar el etiquetado de origen, que figura (o no) de manera diferente según el tipo de producto. En España, la indicación del origen o procedencia de los alimentos está regulada por varias normativas adaptadas a cada tipo de producto y enmarcada en las directrices de la Política Agraria Común (PAC). En Maldita.es ya hemos contado algunas claves para no perderte al buscar el origen real de los alimentos que consumimos.
Cuidado con Patriorigen[.]com: pide donaciones fraudulentas y adultera –aún más– los resultados
Al buscar “patriorigen” en Google, el buscador devuelve dos entradas iguales con una diferencia: el dominio. La web de Santos termina en “.es” pero hay otra estéticamente casi idéntica acabada en “.com”, incluso con el mismo logo.

Ambas páginas son muy similares en identidad, diseño, funcionamiento y estética. La diferencia clave está en que Patriorigen[.]com solicita al usuario donaciones y sus resultados están adulterados.
Podemos identificar que la versión .com no es la oficial a través del aviso legal de la propia página, que indica en la “Política de Privacidad” que pertenece a una compañía registrada en Reino Unido: una sociedad británica disuelta (THE.EXCELLENCE LTD). Según la herramienta Whois, que permite conocer los datos de registro de una web, esta página fue creada el 13 de septiembre de 2026, dos días después de que se publicara la versión .es.

En Maldita.es hemos revisado el código con el que han programado Patriorigen[.]com, a través de un fichero abierto en la propia página, y hemos comprobado que, además de utilizar las mismas fuentes que la web original, que hacen que los resultados no sean fiables, su código –escrito en francés– contiene una instrucción que falsea deliberadamente el resultado para que, aproximadamente, una de cada tres veces que identifique un producto marroquí diga que no lo es.

La diferencia más evidente en la página principal de ambas es que en Patriorigen[.]com aparece un botón para donar, además de unas notificaciones que “avisan” de que alguien ha donado con la estructura "[Nombre] de [ciudad] acaba de donar [X]€". Pero en el código de la página se puede comprobar que no existe ningún donante detrás de estas notificaciones: el código los fabrica en el propio navegador a partir de tres listas fijas de forma aleatoria.


Al entrar en la página de donaciones se observan tres opciones para el destino del dinero bajo el mensaje “Ceuta es nuestra, convierte la pérdida en acción”. Entre los fines con los que el usuario puede, supuestamente, colaborar económicamente se encuentra la recaudación de dinero para un viaje de 100 niños ceutíes a Sierra Nevada (Granada), el apoyo para la financiación de la web y una recogida de fondos para la construcción de un gimnasio para jóvenes, de cara a “preparar a la próxima generación, sana y unida, lista para servir y defender a su patria”.
Tras elegir el destino del dinero, ofrece la posibilidad de aportar una donación puntual o mensual, la cantidad con la que se quiere colaborar y los datos de registro (nombre y correo electrónico) y, por último, solicita al usuario “un mensaje patriótico” para “el muro del honor”, una ilustración en la que aparecen los mensajes de los supuestos donantes en ladrillos que construyen un muro. Al igual que las notificaciones de "[Nombre] de [ciudad] acaba de donar [X]€, los mensajes sobre estos ladrillos están predefinidos en el código, es decir, son inventados y no corresponden a donaciones o usuarios reales. El resultado es la mezcla de cientos de donantes ficticios (tanto sus nombres, como los importes [de hasta 100 €], insignias y lemas fabricados) con las donaciones reales, que a 25 de septiembre de 2026, son tres de 25 € según la información contenida en su código fuente.

En el propio aviso legal de la web se indica que “el titular no garantiza la realización, el plazo ni el resultado de ningún proyecto, y podrá modificar, aplazar, fusionar o cancelar cualquier proyecto, reasignando los fondos a la misión general o a la plataforma”. En Maldita.es ya te hemos contado que es habitual que los timadores aprovechen las situaciones de emergencia para intentar hacerse con nuestros datos y nuestro dinero. En este artículo te damos consejos para evitar estafas con falsas donaciones.
Una de las claves principales para evitar que te la cuelen con una donación es identificar quién es el receptor. En el caso de Patriorigen[.]com, además de que la supuesta compañía que estaría detrás se ha disuelto, el único contacto público es un correo del que no existen referencias o más resultados en buscadores.

Por qué utilizar este tipo de herramientas tampoco garantiza “fomentar el consumo de productos españoles”, tal y como promete
No es nuevo encontrar contenidos en redes sociales que animan al boicot de los productos procedentes de Marruecos. En Maldita.es ya te hemos contado que, por ejemplo, las fresas o las hortalizas marroquíes, ya han sido protagonistas de campañas de desprestigio en redes que animaban a dejar de comprarlas. Las motivaciones son variadas: hay quienes hablan de controles sanitarios que no se cumplen o de competencia desleal, y quienes buscan proteger el producto nacional y “fortalecer a las empresas españolas”.
Pero esto no es tan sencillo: no todos los bienes producidos en Marruecos que llegan al mercado español son comercializados por compañías marroquíes. De hecho, se puede dar el caso de que sea una empresa española la que esté recibiendo el beneficio económico de venta de un producto en cuyo etiquetado se indique origen marroquí. Los expertos consultados por Maldita.es señalan que muchos operadores españoles producen en Marruecos y venden en España. Según los últimos datos disponibles del ICEX, en 2023 fueron 322 las empresas españolas establecidas en Marruecos, 35 de las cuales pertenecían al sector agroalimentario.
“Existen interdependencias entre muchos países, y este sería un ejemplo: por un lado, España suministra insumos (elementos que se utilizan para la producción de otros bienes), y por otro, empresas españolas complementan su producción nacional con producción marroquí que luego comercializan bajo su propia marca”, explicaba a Maldita.es Víctor Martínez Gómez, investigador especializado en mercados internacionales. En cualquier caso, que la empresa sea española no altera la obligación en materia de etiquetado: cuando esos productos se destinan al consumo en España, la normativa europea exige que figure el país de origen real, es decir, Marruecos.
Según indicaba a Maldita.es el experto en comercio citrícola Paco Borrás, esta dinámica no es nueva: “Marruecos es un vecino necesario desde hace décadas. Si nos fijamos en la lista de hortalizas que más se importan, hay tres que representan el 80%: el pimiento, el tomate y la judía. Y las empresas que lo importan son productores españoles en Marruecos”. Este cambio del lugar de producción se debe a factores que varían según el tipo de producto.
Un ejemplo de ello lo encontramos en las judías planas. “Todas las judías que se venden en los supermercados en la parte central del invierno en España son de origen marroquí, pero normalmente el empaquetador es español. Ya hace casi 40 años que empezaron a dejar de producirse en invierno en España y a producirse en Marruecos”, cuenta Borrás.
Metodología
En Maldita.es revisamos los datos de Patriorigen[.]es y Patriorigen[.]com y los descargamos el 18 de septiembre de 2026. Todos proceden de ficheros y respuestas que ambos sitios web exponen públicamente, sin acceder a ninguna zona privada ni forzar nada: el código JavaScript que sirve a las web y sus endpoints de datos abiertos (consultas de solo lectura)