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Cuatro años de guerra y desinformación en Ucrania: de vídeos sacados de contexto al uso de la IA en el campo de batalla

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En corto:
  • Las narrativas de desinformación rusas predominantes han evolucionado con el paso de los años: de justificar la invasión a Ucrania del 24 de febrero de 2022 a tratar de reducir la movilización internacional de soldados a filas ucranianas
  • Mientras que las primeras desinformaciones que circularon en febrero de 2022 eran imágenes o vídeos fuera de contexto o manipulados, ahora abundan los contenidos generados con inteligencia artificial (IA)
  • En estos cuatro años, una constante han sido las narrativas sobre el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y su entorno más cercano
  • El papel de las embajadas rusas en otros países ha sido fundamental durante todo el conflicto para amplificar el impacto de las campañas de desinformación e injerencia extranjera

Desde la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero de 2022, los bulos y las sucesivas campañas de desinformación han sido una constante, especialmente en Europa. En #UkraineFacts, la base de datos colaborativa impulsada por Maldita.es en la que participaron más de 100 organizaciones de fact-checking de 88 países de todo el planeta, se registraron más de 3.000 contenidos desinformadores sobre este tema. Las primeras narrativas difundidas por la propaganda rusa trataban de justificar esta ofensiva, mientras que, en los últimos meses de 2025, su objetivo es reducir la movilización internacional en filas ucranianas.

Ahora, la inteligencia artificial juega un papel fundamental en los contenidos desinformadores sobre la guerra en Ucrania, intentando manipular no solo a los ciudadanos sino también a futuros combatientes. Antes de que esta tecnología alcanzase el nivel de perfección actual y de que el Kremlin la aplicase a sus desinformaciones, una de las estrategias más usadas para ese fin era la difusión de imágenes descontextualizadas o manipuladas, e incluso sacadas de videojuegos, como pudo verse en los meses posteriores a la invasión.

Imágenes sacadas de contexto: los primeros contenidos a los que se enfrentaron los verificadores tras la invasión

El 24 de febrero de 2022, Europa amaneció con la noticia de la invasión de Ucrania. La desinformación no tardó en llegar. Ese mismo día ya circulaban vídeos de supuestos aviones sobrevolando el país atacado que realmente se grabaron en Rusia dos años antes o imágenes de videojuegos como si fuesen bombardeos. Desde entonces, las imágenes sacadas de contexto para confundir a la población fueron una constante.

Ocho organizaciones de verificación de tres continentes consultadas para este artículo coinciden en que la difusión de vídeos e imágenes antiguas o descontextualizadas fue una de las estrategias más empleadas por los desinformadores los primeros meses después de la invasión. “Se compartieron imágenes de videojuegos, conflictos pasados y animaciones en 3D como si se tratara de la guerra en curso”, explica a Maldita.es Ali Osman Arabaci, redactor jefe de la organización de verificación turca Teyit. Un ejemplo es el vídeo de un ataque ucraniano con cócteles molotov contra tanques rusos que circulaban entonces como si fuesen actuales.

Una de las desinformaciones desmentidas más veces por los verificadores del proyecto #UkraineFacts un año después de la guerra fue un vídeo de una protesta en Viena grabado 20 días antes del inicio de la invasión de Ucrania que se utilizaba para negar los fallecidos de la guerra. Filipe Pardal, del verificador portugués Polígrafo, explica que todavía años después “se sigue haciendo un uso indebido de imágenes antiguas para representar acontecimientos actuales de la guerra”. 

Las primeras narrativas desinformadoras trataban de justificar la invasión o atacaban a los refugiados ucranianos

Las primeras narrativas desinformadoras que circularon tras la ofensiva rusa trataban de justificar la invasión. Una de las más repetidas entre mayo y junio de 2022 aseguraba que “si Rusia no hubiera lanzado una operación especial, Ucrania habría atacado primero”. Vladimir Putin, presidente de Rusia, también justificó la invasión como defensa ante una supuesta amenaza de la OTAN, una narrativa que se ha alimentado durante todo el conflicto. Otra (también impulsada por Putin) afirmaba que, con la invasión, Rusia buscaba “detener un supuesto genocidio en la región del Donbás”, explica Filipe Pardal. La invasión como ataque preventivo para destruir supuestos laboratorios biológicos en Ucrania es otra de las narrativas que circularon en marzo de 2022. 

Asimismo, circularon contenidos dibujando a Ucrania como un estado nazi y rusófobo. Según EUvsDisinfo, perteneciente al Servicio Europeo de Acción Exterior, “el mito de una Ucrania bajo dominio nazi ha sido la piedra angular de la desinformación rusa sobre el país desde el inicio de las protestas del Euromaidán de 2013-2014”.

Otra de las olas de desinformación se centró en los refugiados ucranianos. Según los últimos datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) recopilados por RTVE, cerca de 5,9 millones de personas han abandonado Ucrania a causa del conflicto. La organización ucraniana Detector Media analizó más de 35.000 publicaciones en redes sociales sobre refugiados ucranianos publicadas entre febrero y septiembre de 2022. Según esta investigación, algunas de las narrativas más repetidas entonces aseguraban que estaban “destruyendo Europa”, son personas que “tienen privilegios” y que, además, “no quieren trabajar”.

Cuatro años después, las desinformaciones buscan impactar en la movilización internacional en filas ucranianas

Como contamos en una investigación transfronteriza liderada por Maldita.es en la que participaron otras organizaciones de fact-checking de Europa y Latinoamérica, en los últimos meses de 2025, las campañas de desinformación y propaganda rusa han perseguido un objetivo principal: disuadir a los voluntarios de alistarse en el ejército ucraniano. Para ello, difundieron principalmente contenidos sobre soldados. Desde supuestas bajas masivas en el bando ucraniano para impulsar la idea de que Rusia está en una posición de superioridad en la guerra; hasta supuestas movilizaciones forzosas, campañas de reclutamiento y narrativas que afirman que no quieren pagar a los familiares de las víctimas para desacreditar la imagen del Gobierno de Zelenski.

Estas campañas de desinformación estaban dirigidas a varios países, especialmente a Latinoamérica y, en concreto, a Colombia (de donde proceden una gran parte de los voluntarios extranjeros luchando en Ucrania). Es un ejemplo de cómo el Kremlin adapta narrativas específicas a audiencias concretas con el objetivo de “satisfacer las especificidades culturales, sociales, económicas y de otro tipo” como determina un estudio de la Universidad de Cambridge. La Universidad de Cornell, en Estados Unidos, analizó 2,4 millones de publicaciones en línea de la cadena estatal rusa RT entre 2006 y 2023 y concluyó que en la propaganda rusa existe una segmentación geográfica estratégica.

Contenidos desinformadores sobre soldados verificados. Fuente: StopFake.

Desde La Silla Vacía, en Colombia, Santiago Amaya explica a Maldita.es que ha observado que en los últimos años “cada narrativa internacional encuentra un 'ángulo colombiano' para ganar tracción localmente”, ya sea a través de desinformaciones sobre que Colombia está “en la lista hostil de Rusia, declaraciones inventadas de políticos o presuntos mercenarios colombianos en Ucrania”.

Pero las desinformaciones no tienen siempre el mismo impacto en todas las regiones. Daisuke Furuta, editor jefe de Japan Fact-Check Center (Japón), explica a Maldita.es que “la sociedad japonesa muestra un menor interés por la situación en Ucrania” en comparación con Europa. En Turquía, “la atención pública y el flujo de desinformación se han desplazado en gran medida hacia el conflicto entre Israel y Palestina y otros temas emergentes”, cuenta Ali Osman Arabaci (Teyit). En ambos países, dicen ambos profesionales, ha disminuído considerablemente la desinformación sobre Ucrania durante los últimos meses.

En Azerbaiyán, “la atención de la población también ha pasado de la guerra entre Rusia y Ucrania a un vecino más cercano: Irán”, explica Sabina Amrahova, editora de Teyit en este país. En este estado asiático las narrativas proucranianas eran “mucho más frecuentes y virales que la desinformación rusa entre el público en general” durante los primeros meses tras la invasión, asegura Amrahova. 

Desinformaciones contra Volodímir Zelenski y su entorno: una constante durante todo el conflicto

El presidente de Ucrania ha sido uno de los focos de desinformación mayoritarios durante todo el conflicto. Desde el inicio de la invasión comenzaron a circular bulos y desinformaciones que calificaban a Zelenski de “nazi”, “borracho”, “cocainómano” o “huído” del país. De este modo la propaganda rusa trataba de desacreditar su imagen y presentarle como una persona incapaz de gestionar el país.

Contenidos desinformadores sobre el presidente de Ucrania. Fuente: Maldita.es.

Una de las campañas de desinformación más recurrentes relacionadas con Zelenski se centra en la supuesta corrupción del ucraniano. Entre junio de 2023 y diciembre de 2025 se han difundido decenas de desinformaciones que acusan al presidente de Ucrania de comprar propiedades de lujo repartidas por todo el mundo con el dinero que ha recibido el país para combatir a las tropas rusas. Según los contenidos desinformadores que han circulado (la mayoría de ellos, sin pruebas), habría desembolsado millones de euros en apartamentos de lujo, villas y otras propiedades exclusivas. Uno de los contenidos más virales acusaba a Zelenski de comprar una mansión a las afueras de Berlín (Alemania) conocida como Villa Bogensee, relacionada con Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi durante el Tercer Reich. Esta desinformación circuló en, al menos, seis idiomas, según el análisis de la agencia AFP.

Contenidos desinformadores que atribuyen a Zelenski la compra de propiedades de lujo.

Este tipo de contenidos forman parte de una campaña desinformadora transfronteriza que asegura que tanto Zelenski como personas de su entorno “despilfarran” el dinero que Occidente envía al país para la guerra. Se les acusa falsamente de gastar estos recursos para adquirir bienes y propiedades de lujo como coches de alta gama, joyas o yates.

Varias narrativas intentaron desacreditar al presidente Zelenski difundiendo afirmaciones falsas, incluidas acusaciones de corrupción, nazismo o videos inventados que lo mostraban involucrado en violencia o acciones ilegales.
— Filipe Pardal (Polígrafo)

Nuevos recursos para amplificar el impacto de las desinformaciones: cuando la IA se cuela en el campo de batalla

“Para 2024, las operaciones de información rusas integraron tecnologías emergentes para mejorar la credibilidad y el alcance de los contenidos falsos”, según un análisis de la Universidad de Járkov, en Ucrania, sobre las estrategias de desinformación rusa empleadas en este conflicto. La desinformación ha sufrido una sofisticación debido a la aparición de la inteligencia artificial (IA) como herramienta. 

“La IA está acelerando y profesionalizando significativamente la desinformación relacionada con la guerra en Ucrania al permitir una producción de contenidos más rápida y traducciones multilingües a gran escala”, explica a Maldita.es Ani Grigoryan, jefa de la unidad de verificación del medio armenio CivilNet. Según Alex Zamkovoi, verificador de StopFake (Ucrania), esta tecnología permite a los desinformadores “clonar voces, falsificar vídeos e imitar marcas mediáticas reales”.

A finales de 2025, esta tecnología se empleaba para crear contenidos sobre la guerra de Ucrania cuyos protagonistas eran soldados: heridos, rindiéndose ante el ejército ruso, obligados a ir al frente o mostrándose arrepentidos de haberse alistado como voluntarios. Uno de los ejemplos más virales fue el vídeo de un supuesto soldado con una bandera de Ucrania en el brazo que pedía entre lágrimas ayuda para librarse de ir al frente. Era un vídeo generado con IA que se difundió en Twitter (ahora X) en 13 idiomas. Esta tendencia ha continuado en los primeros meses de 2026. 

“Durante el último año, se ha añadido contenido creado con inteligencia artificial para mostrar a soldados ucranianos llorando en el frente o criticando a los diputados ucranianos”, cuenta Andrea Zitelli, editor del verificador italiano Facta. En febrero de 2026, StopFake explicó que en TikTok se estaban publicando vídeos de personal militar falso discutiendo con supuestos políticos creados con esta tecnología. Analizaron 14 publicaciones que, en conjunto, sumaban más de 3,7 millones de visualizaciones en la plataforma.

Contenidos sobre soldados en el contexto de la guerra en Ucrania generados con inteligencia artificial (IA). Fuente: Maldita.es.

Este tipo de contenido, según dice el periodista de La Silla Vacía (Colombia), Santiago Amaya, “se puede producir de forma ilimitada y está optimizado para lograr el máximo impacto emocional” en los usuarios. Se ha pasado, en palabras de Amaya, de reciclar contenidos antiguos a crear “material totalmente ficticio que nunca ha existido”. Sin embargo, según explica Ani Grigoryan desde Armenia no se está utilizando la IA para inventar nuevas narrativas, sino para conseguir que las existentes “sean más escalables, adaptables, localizadas y difíciles de detectar” con las herramientas tradicionales de verificación.

La IA facilita la producción rápida de grandes cantidades de contenido y su amplia difusión, lo que hace mucho más difícil para la gente distinguir entre lo que es verdad y lo que no.
— Filipe Pardal (Polígrafo)

“[Rusia] ha adaptado sistemáticamente sus estrategias de desinformación para dirigirse tanto al público nacional como internacional”, recoge el estudio de la Universidad de Járkov (Ucrania). Esta evolución, explica el documento, refleja un cambio “de las técnicas tradicionales de propaganda de la era soviética a operaciones sofisticadas, multicapa y tecnológicamente integradas” que persiguen “modelar las percepciones, socavar la resiliencia ucraniana y fracturar la unidad occidental”.

Agencias estatales, influencers a sueldo y embajadas rusas para difundir campañas de desinformación e injerencia extranjera

Durante la primera mitad de 2022, las agencias estatales rusas, como RT, difundieron mensajes y discursos negando la cultura y nación ucraniana y calificando a los ucranianos de “nazis”, “orcos” o “gusanos”. También se referían al país como “un crecimiento canceroso que hay que eliminar”, aunque antes del 24 de febrero de 2022 negaban que Rusia fuera a invadir Ucrania.

Una de las tácticas que ha empleado el Kremlin para esquivar las sanciones de la Unión Europea, impuestas tras la invasión, a las emisoras estatales RT-Russia Today y Sputnik para continuar difundiendo desinformaciones fue la puesta en marcha de “un ejército” de comunicadores en redes sociales. Desarrollaron “operaciones de microinfluencers, que eludían la moderación de las plataformas de forma más eficaz que la propaganda”, explica el estudio de la Universidad de Járkov. 

El medio francés La Marianne denunció a finales de 2022 que una empresa rusa había contactado con varios youtubers del país “para difundir propaganda del Kremlin sobre la guerra en Ucrania”. Poco más de dos años después, en septiembre de 2024, YouTube cerró el canal de Tent Media, una agencia de influencers políticos, después de que el Gobierno de Estados Unidos les acusara de ser financiada por Rusia y de difundir “propaganda y desinformación”. Este modelo de manipulación e interferencia de información extranjera (o FIMI) ha sido empleado antes por otros países como China.

Las embajadas de Rusia en distintos países también han jugado un papel importante en la difusión de desinformación desde el inicio del conflicto mediante su actividad en redes sociales. Por ejemplo, en marzo de 2022, la embajada rusa en España compartió en su cuenta de X tres imágenes de supuestos militares rusos brindando “ayuda humanitaria a los civiles ucranianos” (una de estas imágenes era antigua); y varias imágenes de una mujer herida diciendo que era “muy parecida” a “una empleada de la unidad especial de los órganos internos” ucraniana. En 2024, la Embajada de Rusia en Sudáfrica difundió el bulo de que Zelenski había comprado una casa propiedad del rey Carlos III de Inglaterra.

Publicaciones de las cuentas de las embajadas de Rusia en Sudamérica y España. Fuente: X.

Más recientemente, varias embajadas rusas se han posicionado en contra de las acciones de reclutamiento del Gobierno de Kiev. “Lamentamos que el número de los colombianos que creen en las falsas promesas de los reclutadores ucranianos siga siendo bastante alto”, escribió la cuenta de la Embajada de Rusia en Colombia en un tuit publicado en octubre de 2025. En febrero de 2026, la cuenta de la Embajada rusa en Argentina escribió en su canal de Telegram y en X, a raíz de la publicación de un documental en la cadena  TN: “Nos enteramos con preocupación de la publicación de un documental producido por TN, que narra la historia de aventureros reclutados para luchar por el régimen de Zelensky y, en esencia, contiene una flagrante propaganda del mercenarismo. Condenamos enérgicamente la publicación de este material que contradice el carácter tradicional amistoso de las relaciones entre Rusia y Argentina”. De esta forma, Rusia, sigue intentando manipular la opinión pública en otros países sobre lo que ocurre en Ucrania cuatro años después de aquel 24 de febrero de 2022.

En este artículo han participado: Alex Zamkovoi, de StopFake (Ucrania); Ali Osman Arabaci, de Teyit (Turquía); Andrea Zitelli, de Facta (Italia); Ani Grigoryan, de CivilNet (Armenia); Daisuke Furuta, de Japan Fact-Check Center (Japón); Filipe Pardal, de Polígrafo (Portugal); Sabina Amrahova, de Teyit (Azerbayán); y Santiago Amaya, de La Silla Vacía (Colombia).