Durante un discurso de unos 20 minutos, Brunner habló de cuestiones relativas a la seguridad en la UE y nombró el espacio Schengen, la zona de libre circulación en Europa que abarca 29 países. Lo señaló como uno de los “grandísimos logros de la UE” y dijo que lo que sucede en un punto concreto, “en España por ejemplo”, impacta sobre los demás países, por lo que “hay que tener muchísimo cuidado al tomar decisiones a nivel de Estados miembro”. En cuanto a la regularización de inmigrantes, esta se limita a conceder un permiso de residencia y trabajo en España, no la nacionalidad, por lo que las personas regularizadas no podrán ni trabajar ni vivir en otro país de la Unión Europea, que está reservado a ciudadanos europeos, pero sí viajar dentro de sus fronteras. Además, sólo podrán regularizarse aquellos inmigrantes que hayan entrado a España antes del 31 de diciembre de 2025 y lleven al menos cinco meses en el país al solicitar la regularización, entre otros requisitos.
Cuando se discutió la política de regularización de inmigrantes en España y su repercusión en la UE en un debate en el Parlamento Europeo, el propio Brunner dijo: “Si se descubre que una persona con permiso de residencia nacional se encuentra ilegalmente en otro territorio de la Unión Europea, o si solicita asilo en otro territorio de la Unión, deberá regresar al Estado miembro que le expidió el permiso de residencia”. Algo que viene recogido en el propio decreto de regularización.
En cuanto a la supuesta oposición de la Unión Europea acerca de la regularización en España, un documento publicado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad y Migraciones asegura que es “falsa” y que ”la Unión Europea reconoce que cada Estado decide sobre las personas que ya están en su territorio. No está prohibido y se ha hecho en otros países. Es un proceso individual, como exige Europa”.