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Por qué las afirmaciones de Ivar Giaever negando la crisis climática no significan nada sin evidencias (aunque tenga un Nobel)

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  • Ivar Giaever no tiene trabajos relacionados con la ciencia del clima
  • Utiliza datos falsos como que en 2015 había más hielo que nunca en el Polo Sur pese que la Antártida pierde hielo desde al menos 1990
  • El nivel del mar sube de forma inusitada por la subida de temperaturas pese a que Giaever dice que la subida es constante desde hace siglos

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Circula desde hace años un vídeo de una conferencia (aquí subtitulada en español) de Ivar Giaever realizada el 1 de julio de 2015 en la reunión anual de premiados con el Nobel de Lindau (Suiza) en la que niega la crisis climática. Giaever fue galardonado en 1973 con el Nobel de Física "por sus descubrimientos experimentales sobre los fenómenos de tunelización en superconductores, respectivamente” y su trabajo no está relacionado con la atmósfera, la geología, la astronomía o la ciencia climática.

Como ya explicamos sobre Luc Montagnier y sus declaraciones sobre el coronavirus, las afirmaciones no significan nada sin evidencias aunque tengas un Nobel. En los 30 minutos de exposición, Giaever difunde numerosa desinformación que va contra la evidencia científica: hay consenso científico sobre que el calentamiento global tiene origen humano. Os la recopilamos y desmontamos.

“Desde 1880 hasta 2015 la temperatura ha subido de 288 ºK [14,85 ºC] a 288,8 ºK [15,65 ºC], un 0,3%. Creo que la temperatura ha sido sorprendentemente estable”

Giaever usa los grados Kelvin para “minusvalorar el aumento de la temperatura. Da igual que el porcentaje sea pequeño porque lo importante es que estamos traspasando umbrales. Y sí es un cambio enorme como hemos visto en la historia del planeta, con cambios de 2 a 4 ºC que suponen cambios de biodiversidad y en la superficie terrestre importantes”, ha indicado a Maldita.es el ambientólogo Andreu Escrivà. Importa la subida total en grados y su impacto, no el porcentaje, añade Andreu Escrivà.

Además, este dato, dado en 2015, está desactualizado, la temperatura ha seguido aumentando y las implicaciones de esa subida son importantes. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus, el programa de observación por satélite de la Unión Europea, indica que en 2022 la temperatura media global fue aproximadamente 1,2 ºC superior a la media del período 1850-1900, es decir, la época preindustrial. La temperatura media global en 2022 ha sido 0,89 ºC superior que la media de 1951-1980 y 1,11 ºC respecto a finales del siglo XIX, según los datos de la NASA.

La subida de 1,1 ºC desde el siglo XIX en temperaturas medias anuales a escala planetaria “es importante y cercana a los 1,5 ºC que pone como límite la comunidad científica para evitar los peores efectos del cambio climático”, aclara a Maldita.es el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) Rubén del Campo. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) ha dedicado un informe exclusivo a los impactos del calentamiento global de 1,5 ºC con respecto a los niveles preindustriales. “Un pequeño incremento de la temperatura media global se traduce en un gran incremento de fenómenos extremos, sobre todo los relacionados con las altas temperaturas” como las olas de calor, incide Rubén del Campo.

El portavoz de la AEMET indica que también se puede comprobar su efecto en el retroceso de los glaciares y en la pérdida de hielo marino en el Ártico, sobre todo en verano, “porque el calentamiento es global pero desigual”. Por ejemplo, como recoge un estudio publicado en la revista Communications Earth & Environment en agosto de 2022, el Ártico se calienta entre dos y tres veces más rápido que el resto del planeta, y según sus propios cálculos, podría estar haciéndolo hasta cuatro veces más rápido desde 1979.

En la siguiente gráfica alojada en la web de NASA puedes ver cómo la superficie media de mar cubierto de hielo en el Ártico es menor cada década de forma clara.

Tendencia de superficie cubierta de hielo en el Ártico. Fuente: Current State of Sea Ice Cover. J. C. Comiso, C. L. Parkinson, T. Markus, D. J. Cavalieri and R. Gersten

Además, el informe más reciente del IPCC, publicado en 2021, aclara que la temperatura media ha aumentado desde la segunda mitad del siglo XIX “a un ritmo sin precedentes en al menos 2.000 años” y que se trata de las temperaturas más elevadas en 125.000 años.

Cambios en la temperatura global en superficie con respecto al período 1850-1990. Fuente: IPCC, Cambio climático 2021: bases físicas. Resumen para responsables de políticas, página 6. 

“En Albany (Nueva York), donde yo vivo, la fluctuación de temperatura entre verano e invierno es de unos 80 ºK en ocasiones. ¿Creéis que 0,8 ºK de media en todo el mundo hace una gran diferencia en el clima de Albany?”

No tiene sentido comparar las diferencias estacionales con la temperatura media global, que ya incluye esas fluctuaciones estacionales, señala Rubén del Campo: “Sería confundir tiempo con clima”. Como hemos dicho, esos 0,8 ºK de media en todo el mundo (en realidad más) supone un incremento de fenómenos extremos.

“El mundo no es una habitación con un termostato”, señala por su parte Escrivà. “Los 0,8 ºK [u 0,8 ºC] importan mucho por lo que desencadenan” como la fusión de hielo masiva y subida del nivel del mar que obligarán a migrar a muchas personas, así como la propia acidificación de los océanos y su impacto en la vida marina.

“Hay sólo ocho estaciones de medición [de la NASA] de temperatura en el Polo Sur frente a 167 en el Polo Norte. ocho termómetros para un continente es nada”

En su presentación, Giaever utiliza una foto mostrando supuestamente las estaciones meteorológicas alrededor del mundo.

Imagen usada por Giaever en su presentación y que en realidad corresponde a una parte de todas las estaciones meteorológicas del mundo. Fuente: GISS. Enlace: https://data.giss.nasa.gov/gistemp/warm_stations/

Pero la imagen usada por Giaever en realidad no corresponde a todas las estaciones meteorológicas que existen, sino sólo una parte, las llamadas “cálidas”, que son aquellas que recogieron “300 meses de datos durante el período 1951-1980″. El mapa proviene de un análisis de la temperatura superficial del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA (GISS, por sus siglas en inglés) y utiliza datos de 3.838 termómetros escogidos entre el total de 6.013 estaciones repartidas por el mundo que emplean la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), el Centro Nacional de Información Medioambiental (NCDC) y de la Red Global de Climatología Histórica (GHCN), como ha explicado EFE Verifica, miembro de la International Fact-Checking Network (IFCN) a la que también pertenece Maldita.es.

Sin embargo, hay al menos 137 estaciones meteorológicas en la Antártida, según los datos del Centro Nacional de Nieve y Hielo (NSIDC por sus siglas en inglés) de la Universidad de Colorado (Estados Unidos). Además, se hacen observaciones de temperatura por satélite.

Por lo tanto, son bastante más de ocho las estaciones meteorológicas situadas en la Antártida. A pesar de haber al menos 137 en la Antártida, la densidad de las estaciones es menor en el continente helado que en los continentes habitados, sobre todo los del hemisferio norte, indica el portavoz de la AEMET.

“El Polo Sur nunca ha estado tan frío como ahora [en 2015]. Hay más hielo que nunca”

Giaever no cita la fuente en que se apoya para decir que el Polo Sur ha estado más frío que nunca. Sin embargo, el IPCC concluyó en 2021 que la masa de hielo sobre la Antártida (y también la de Groenlandia) ha estado perdiendo hielo desde al menos 1990, con la mayor tasa de pérdida durante 2010-2019, y prevé que la tendencia siga.

Además, el grupo de expertos indicó que las pérdidas de masa en los glaciares en la Antártida Occidental superan la ganancia de masa por la acumulación de nieve en el continente. En la Península Antártica, ciertas zonas de la Antártida Occidental y en algunas estaciones de la Antártida Oriental se observan tendencias de calentamiento significativas. En Maldita.es ya hemos explicado por qué la masa de hielo sobre la Antártida sí está reduciéndose.

“Cuando se midió la temperatura en 1900 el termómetro se puso en el campo, luego en 1910 había más densidad de población, luego el termómetro se rompió y tenemos nuevos. ¿Y cómo podemos pensar que se pueden medir fracciones de grado?”

“El efecto isla de calor urbana es bien conocido y provoca un aumento de temperatura respecto a las zonas rurales circundantes. Para evitar su efecto, para el estudio del calentamiento en amplias zonas se usan normalmente series de datos en rejilla”, indica a Maldita.es Rubén del Campo. En España se usan estaciones meteorológicas con series largas de datos “de gran calidad” y métodos geoestadísticos para calcular una malla, como si fuera una cuadrícula, de datos de un kilómetro de ancho por un kilómetro de largo que cubre el territorio nacional.

De esta forma hay aproximadamente medio millón de datos diarios para España y con ello se pueden hacer “estudios más robustos donde se atenúa el efecto de la isla de calor urbana y la altitud a la que se encuentran las estaciones, que también alteran los resultados”, aclara Rubén del Campo. Al cambiar los instrumentos de medición o la ubicación de un observatorio meteorológico, se sigue durante un tiempo utilizando simultáneamente los instrumentos antiguos y los nuevos para homogeneizar la serie, indica el portavoz de la AEMET.

Además, el aumento de temperaturas se observa también en estaciones meteorológicas rurales cuyo alrededor ha variado poco con el paso del tiempo, como la estación del Puerto de Navacerrada (Madrid) a 1.894 metros de altitud, con datos desde la década de 1940.

Otro dato que muestra que el calentamiento global es real y se debe a los gases de efecto invernadero es que mientras la troposfera (la capa más baja de la atmósfera) se está calentando, la estratosfera (la capa siguiente que va desde unos 10 km de altitud a aproximadamente 50 km de altitud) se está enfriando. Esto se explica por la actividad humana: por una mayor concentración de gases de efecto invernadero llega menos calor a la estratosfera desde la troposfera y se reduce su temperatura, tal y como hipotetizó en un modelo en 1975 Syukuro Manabe, Premio Nobel de Física en 2021 por “la modelización física del clima terrestre, la cuantificación de la variabilidad y la predicción fiable del calentamiento global". Los análisis posteriores a la estimación de Manabe han constatado este enfriamiento de la troposfera.

Evolución de la temperatura en la troposfera (en rojo) y en la estratosfera (en azul) desde 1980 a 2022. Fuente: Remote Sensing System https://www.remss.com/about/climate-data/Climate-Trends.html

Una gráfica de la NASA muestra una subida de temperatura “porque ahora incluyen el océano, pero durante 100 años el oceáno no estaba incluido. La NASA juega con los datos”

Gráfica mostrada por Ivar Giaever

Giaever se refería a la gráfica superior. Pero la realidad es que la tierra se calienta más rápido que el océano, como muestra la siguiente gráfica, elaborada por la misma organización científica.

Anomalía de temperaturas sobre la tierra (en rojo) y sobre el océano (en azul) desde 1880 a 2018. Fuente: NASA

“La tendencia de la subida será menor al incluir océanos porque el calentamiento es mayor en las superficies continentales porque tiene mucha mayor inercia térmica, es decir, el agua sube de temperatura mucho más despacio que los continentes”, aclara el portavoz de la AEMET. Como explicamos en nuestro quiz sobre los océanos, desde la década de 1980 estas masas de agua han absorbido más del 90% del exceso de calor en el sistema climático y entre el 20% y el 30% del total de emisiones antropogénicas de CO2.

Esto se ejemplifica en el calentamiento en España de 1,7 ºC y en Europa de 2,2 ºC desde mediados del siglo XIX, bastante más que la subida global de temperaturas, que como decimos es de 1,2 ºC aproximadamente, por ser superficies continentales, añade Rubén del Campo.

“De 1898 a 1998 la temperatura se ha incrementado unos 0,8 ºC y la concentración de CO2 se ha elevado de 295 partes por millón (ppm) a 367 ppm, unos 72 ppm. Desde 1998 el CO2 se ha elevado de 367 a 403 ppm, unos 36 ppm o la mitad que los 100 años anteriores mientras la temperatura ha seguido estable ¿Por qué no ha subido la temperatura 0,4 ºC? ¿Creéis que el CO2 es un importante gas climático?”

La subida de temperatura no es exactamente lineal con respecto al incremento de la concentración de CO2 en la atmósfera debido a la variabilidad natural del clima, los efectos de retroalimentación y otros factores locales y globales, explica Rubén del Campo.

Sin embargo, a largo plazo la tendencia sí va de la mano. Esta otra gráfica del grupo de comunicación científica Climate Central muestra la subida de temperaturas y de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera.

Temperatura global y concentración de CO2 desde 1880 a 2020. Fuente: Climate Central

Por su parte, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) IPCC recoge cómo hay una relación “casi lineal” entre las emisiones acumuladas de CO2 y el calentamiento global en cinco escenarios de emisiones hasta el año 2050.

Relación casi lineal entre las emisiones acumuladas de CO2 y el calentamiento global. Fuente: IPCC

Un estudio de ‘Nature’ en África que dice que disminuyó el rendimiento del maíz un 1% por cada día por encima de los 30 ºC: “Es algo muy complicado de determinar, pero aun así lo publicaron”

Giaever se refiere a un estudio publicado en la revista científica Nature en 2011 que concluyó que cada grado o día transcurrido por encima de 30 °C redujo el rendimiento final del maíz en África en un 1% en condiciones óptimas de lluvia y en un 1,7% en sequía.

En Maldita.es ya os hemos contado la evidencia científica que explica cómo las olas de calor disminuyen la producción de alimentos y cómo el calor extremo disminuye el rendimiento de los cultivos a nivel mundial. Con una subida de temperaturas superior a los 1,5 ºC respecto al clima preindustrial se incrementará el riesgo de pérdidas de cosechas de maíz en las principales regiones productoras de alimentos, según el IPCC. Los estudios que separan el cambio climático de otros factores han concluido que el rendimiento de cultivos como el maíz y el trigo en muchas regiones de latitudes bajas se ha visto afectado negativamente por los cambios climáticos observados, señala el grupo de expertos.

“Nadie le dijo a la revista Nature lo importante que el CO2 es para el crecimiento de las plantas. A mayor CO2 las plantas crecen más rápido. Hoy tenemos más CO2 y las plantas crecen más rápido, es algo maravilloso [...] No hablan de que el incremento en el CO2 es bueno para la agricultura”

En Maldita.es ya hemos desmontado el argumento de que el calentamiento global mejora la cosecha de cereales en los países menos cálidos y aclarado cómo afecta el cambio climático a las plantas. También hemos explicado que, aunque el CO₂ favorece el crecimiento de las plantas en los invernaderos, no es extrapolable a la agricultura al aire libre y la crisis climática perjudica a los cultivos globalmente. “Los procesos naturales son mucho más complejos de lo que aparentan”, señala a Maldita.es Mar Gómez, doctora en Físicas y meteoróloga de eltiempo.es.

En esta afirmación, Giaever hace referencia al estudio de Nature de 2011 sobre el cultivo de maíz en países africanos que señaló que cada grado o día por encima de 30 °C redujo el rendimiento final del maíz en África en un 1% sin sequía. En dicho estudio, los autores indican que no han considerado los efectos de fertilización de los niveles elevados de dióxido de carbono porque en plantas como el maíz las tasas de fotosíntesis responden poco al aumento del dióxido de carbono ambiental, aunque reconocen que puede ser importante en condiciones de sequía.

No obstante, un estudio de 2018 donde los autores sí calcularon los efectos de fertilización con CO2, encontró una pérdida de rendimiento del 4,1% para el maíz y del 4,5% para la soja entre 1981 y 2010 con respecto a la situación sin calentamiento..

El IPCC señala que el efecto del cambio climático en los rendimientos de cultivos como el maíz, la soja, el arroz y el trigo sin adaptación a lo largo del siglo XXI es negativo “incluso con los efectos de fertilización del CO2” [pág. 23].

Las plantas se están adaptando de forma gradual a la mayor concentración de CO2 en el aire adquiriendo mayor tamaño y más capacidad de hacer la fotosíntesis,. Pero “para poder desarrollarse con plenitud no dependen solo de una mayor o menor concentración de CO2, ya que su metabolismo precisa también de otra serie de elementos que deben estar en equilibrio como, por ejemplo, un aporte extra de agua, un recurso más escaso a medida que asciende la temperatura media global”, indica Mar Gómez. Además, una concentración demasiado elevada de CO2 causa una disminución de la fotosíntesis en algunas plantas y reduce la calidad nutricional de alimentos básicos como el trigo, concluye la meteoróloga.

“Groenlandia no se está calentando ni perdiendo hielo”, dice Giaever con datos de 4 puertos (Upernavik, Ilulissat/Jakobshanv, Nuuk/Godthaab, Tasiilaq/Ammassalik) que muestran los 5 años más fríos y más cálidos de 1901 a 2000

En Maldita.es ya hemos aclarado por qué el aumento de hielo superficial en Groenlandia en un año concreto no desmiente la crisis climática. De hecho, Groenlandia pierde hielo desde al menos 1990 y cada vez a mayor ritmo, pues ha pasado de perder 39 gigatones (39.000 millones de toneladas) de hielo por año en el periodo 1992-1999 a 175 gigatones anuales entre 2000 y 2009 y a 243 gigatones de 2010 a 2019, según el IPCC [pág. 5].

“La masa de la capa de hielo de Groenlandia ha disminuido rápidamente en los últimos años debido al derretimiento del hielo. Esto ha provocado que el nivel del mar mundial haya aumentado 0,8 milímetros por año”, aclara Mar Gómez de eltiempo.es.

Este vídeo de NASA muestra en tonos naranjas y rojos áreas que perdieron masa de hielo, en tonos azules claros áreas que ganaron masa de hielo y en blanco áreas donde ha habido muy poco o ningún cambio en la masa de hielo desde 2002.

“El clima ha cambiado en todas partes todo el tiempo antes de que se hablara de cambio climático”

Aunque en la historia del planeta siempre ha habido cambios climáticos, el calentamiento climático al que asistimos desde hace unos 150 años es anómalo por ser causado por el ser humano y sus actividades, señala Mar Gómez. Ya hemos señalado que además lo hace con una velocidad sin precedentes en al menos 2.000 años y que asistimos a las temperaturas más elevadas en 125.000 años.

Es decir, la sociedad que conocemos no ha vivido en un clima tan cálido como el actual ni el que se prevé en las próximas décadas. “La agricultura se desarrolla a lo largo del Holoceno [el último periodo glaciar, que empezó hace unos 11.000 años]; la industria, en los dos últimos siglos; y la sociedad tal y como la conocemos es muy reciente y crece, con sus necesidades energéticas, sobre todo desde el comienzo de la era industrial”, señaló a Maldita.es el físico investigador José Fidel González Rouco, especializado en modelos climáticos y reconstrucciones de climas pasados en el Instituto de Geociencias del CSIC.

“Tiene poco sentido comparar el calentamiento global actual de origen antropogénico con otros que experimentó la Tierra anteriormente porque es ahora cuando nosotros la habitamos y, aunque no esté en juego la supervivencia de nuestra especie, los pilares de la sociedad que hemos formado sí estarán en jaque (...) como la producción de alimentos, la disponibilidad de recursos, la pérdida de ecosistemas, los refugiados climáticos…”, indicó a Maldita.es Irene Santa, física y meteoróloga de eltiempo.es.

“En los últimos 100 años el nivel del mar ha subido 20 centímetros. Pero en los 100 años previos también había subido 20 centímetros. Y en los últimos 300 años ha subido 20 centímetros por siglo. Por lo tanto, no hay una subida inusual en el nivel del mar”

En realidad el aumento del nivel del mar se está acelerando principalmente por la influencia humana desde al menos 1971, según el IPCC [pág. 10]. El nivel medio del mar global aumentó 20 centímetros entre 1901 y 2018, como recoge el grupo de expertos en su último informe. Sin embargo, en los primeros 70 años de ese periodo, el aumento del nivel del mar fue de 1,3 milímetros anuales, de 1,9 milímetros anuales los 35 años siguientes, y de 3,7 milímetros anuales entre 2006 y 2018. Este ritmo de subida del nivel del mar no tiene precedentes en más de 2.500 años, indica la NASA.

Los datos satelitales han mostrado un aumento más o menos constante en el nivel medio global del mar de alrededor de 3,4 ± 0,4 mm/año desde 1992. “Esto es más de un 50% más que el valor promedio del siglo XX de aumento”, indica Mar Gómez.

Tendencia global del nivel medio del mar de 1993 a 2022 a partir de los altímetros oceánicos integrados multimisión TOPEX/Poseidon, Jason-1, OSTM/Jason-2 y Jason-3 Versión 5.1 Fuente: NASA https://podaac.jpl.nasa.gov/dataset/MERGED_TP_J1_OSTM_OST_GMSL_ASCII_V51#

En los próximos 2.000 años, el nivel medio del mar global aumentará entre 2 y 3 metros si el calentamiento se queda en 1,5 °C y entre 2 y 6 metros si se limita a 2 °C, estima el IPCC [pág. 32]. Este aumento del nivel del mar contribuye a aumentar la frecuencia y la gravedad de las inundaciones costeras en las zonas bajas, la erosión costera en la mayoría de las costas arenosas y ciudades costeras y hará más probable las inundaciones en las ciudades costeras, señala el grupo de expertos en cambio climático.

“Huracanes en Estados Unidos de 1851-2005: se supone que los huracanes debería ser mucho peores debido a la subida media de 0,8 ºC pero no hay tal cosa”

No hay evidencias de que el número de huracanes haya aumentado debido al cambio climático, pero sí es probable que estén agravando su intensidad. Lo explicamos.

El IPCC reconoce que no hay tendencia clara a largo plazo en la frecuencia de los ciclones tropicales de todas las categorías, como señala en su informe de 2021 [pág. 9]. Sin embargo, considera “probable” que la proporción global de ciclones tropicales de mayor intensidad (categoría 3 a 5) haya aumentado en las últimas cuatro décadas y que el cambio climático antropogénico haya aumentado las precipitaciones intensas asociadas a los ciclones tropicales.

Los modelos climáticos globales predicen que los huracanes probablemente causarán lluvias más intensas y tendrán un mayor riesgo de inundaciones costeras por la mayor marejada ciclónica causada por el aumento del nivel del mar. Además, la frecuencia global puede disminuir o permanecer sin cambios, pero “es más probable que los huracanes que se forman se vuelvan intensos”, añade la meteoróloga Mar Gómez.

Un estudio publicado en Nature Communications concluyó que el calentamiento global generó mayores precipitaciones durante la temporada de huracanes de 2020. Además, los modelos climáticos prevén que aumentará la intensidad de los ciclones tropicales de forma global, la cantidad de precipitaciones que conllevarán y la proporción mundial de ciclones tropicales que alcanzarán niveles muy intensos (categorías 4 y 5).

También es cierto que, desde la década de 1980, la temporada de huracanes ha mostrado un período más activo en el Océano Atlántico Norte. Mar Gómez señala que “en promedio, ha habido más tormentas, huracanes más fuertes y un aumento de huracanes que se intensifican rápidamente. Hasta ahora, la mayoría de estos aumentos se deben a variaciones climáticas naturales”. Sin embargo, un estudio de 2019 sugiere que el último aumento en la proporción de huracanes del Atlántico Norte que experimentan una rápida intensificación es demasiado grande para explicarse sólo por la variabilidad natural y está influido por la actividad humana.

No obstante, la frecuencia de los huracanes que tocan tierra en Estados Unidos (que son un subconjunto de huracanes del Atlántico Norte y supuestamente están representados en la imagen que mostraba Giaever en su conferencia) no ha aumentado desde 1900, a pesar del significativo calentamiento global y el calentamiento del Océano Atlántico tropical, indica la meteoróloga.

Gráfica mostrada por Ivar Giaever en su conferencia de 2015

“Lo mismo ocurre con los tornados en los Estados Unidos. Parecen estar en un periodo de baja en los últimos años. Esos son solamente 50 años de datos”

Los tornados, al igual que las tormentas de granizo, son fenómenos locales que suelen ocurrir a pequeña escala y no afectan a regiones muy extensas. Con respecto a este tipo de fenómenos, en 2018 el IPCC señaló [págs. 111-112] que “hay poca confianza” en las tendencias que puedan observarse a nivel global debido a la falta de homogeneidad de los datos y a las deficiencias de los sistemas de vigilancia.

“Los científicos no pueden excluir la posibilidad de un vínculo [entre los tornados y la crisis climática], pero aún no se puede confirmar ni desmentir”, remacha la doctora en Físicas y meteoróloga Mar Gómez. No obstante, a nivel de Estados Unidos sí hay estudios que han encontrado un incremento en la intensidad de los tornados en el período 1994–2016.

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