Nos habéis preguntado si comer frutos secos antes de beber alcohol podría reducir el efecto del mismo, haciendo que la “borrachera” fuese menor y que éste se subiera menos a la cabeza. La respuesta es que sí: por una parte, al tener el estómago lleno la absorción del alcohol será más lenta; por otra, las grasas y la fibra dietética procedentes de este tipo de alimentos hacen que éste pase al torrente sanguíneo a una velocidad todavía menor.

“Si tomamos alcohol en ayunas, el tiempo se reduce y sus efectos, la borrachera, aparece antes“, explica a Maldita Ciencia Miguel Ángel Alcalde, dietista en la Unidad de Nutrición y Dietética en el Área Sanitaria Norte de Córdoba . “Si antes hemos tomado algún alimento, éste tarda más en ser metabolizado: sus efectos aparecerán más tarde”, concluye.

La diferencia de tener el estómago lleno o no al tomarnos una copa (o unas cuantas) reside en el tiempo que tarda el alcohol en pasar del estómago al intestino delgado a través del epitelio intestinal. La mayor parte del alcoholse absorbe en el intestino delgado. Si bebemos saltándonos la comida o la cena, con el estómago vacío, el alcohol pasará rápidamente al intestino y, a través de él, a la sangre.

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Si por el contrario llenamos bien el buche, el vaciado gástrico (el paso del alcohol del estómago al intestino) será más lento, por lo que la absorción en éste último producirá un pico de concentración en sangre más moderado y menos tóxico para el cuerpo.

Además, al tardar más en absorberse, llega un momento en el que el estómago se vacía. “Esto hace que parte de ese alcohol termine por eliminarse a través de la orina: el alcohol se absorbe pero se metaboliza menos cantidad"*, explica a Maldita Ciencia Domingo Carrera, médico experto en nutrición.

Esto ocurre con cualquier alimento, pero algunos nutrientes en concreto hacen todavía más lenta la absorción en un estómago bien cenado: los hidratos de carbono y las grasas. De ahí que los frutos secos retrasen y minimicen los efectos del alcohol: son ricos en grasas.

Eso sí, no hay que confundir que la grasa que hemos ingerido retrase la absorción del alcohol y, por lo tanto, que el proceso de embriaguez sea menor o más lento, con la influencia que tiene una mayor o menor cantidad de grasa corporal sobre los efectos del alcohol en cada persona, es decir, con la composición corporal de cada individuo.

El alcohol etílico es soluble en agua: cuanto más liquido haya en el organismo, menor será la concentración de alcohol en sangre. Además, en la respuesta ante el etanol también influye la masa corporal del individuo. Cuanto mayor sean la masa corporal y el porcentaje de agua, menores serán los síntomas. Por eso una persona con mayor porcentaje de grasa corporal tolerará mejor el alcohol: tiene más cantidad de sangre (agua) y más masa corporal.

Gracias a Beatriz Robles, nutricionista y tecnóloga de los alimentos, que también nos ha echado una mano con los datos y la información para la redacción de éste artículo.

*Hemos actualizado este detalle: el alcohol sí se absorbe pero, si previamente hemos comido frutos secos, se metaboliza menos cantidad.