El triclosán, ingrediente de dentífricos, jabones y otros productos cosméticos, se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de la desinformación y la confusión científicas. Comenzó circulando en forma de meme, asegurando que el triclosán está prohibido y es altamente cancerígeno. Lo mismo se viralizó después en forma de video a través de WhatsApp. Lo desmentimos aquí.

En los últimos días nos habéis vuelto a preguntar por el triclosán, pero a raíz de otra preocupación: la noticia "El triclosán, presente en productos como champú, dentífrico o lavavajillas, sería tóxico para el sistema nervioso", a partir de un estudio científico realizado por investigadores chilenos.

En ese estudio, continúa la noticia, "las pruebas han demostrado que el compuesto afecta seriamente a la memoria y el sentido espacial, y lo que es peor, que no se necesitan altas concentraciones del tóxico para producir el daño". Por esto los autores recomiendan comprar "jabón vulgar y silvestre, eso es suficiente".

Para aclarar dudas, hemos echado un vistazo al estudio con la ayuda de Pablo Barrecheguren, bioquímico especializado en neurobiología, para entender cómo se ha realizado y qué implicaciones tiene.

Inyecciones de triclosán en el cerebro

En los experimentos realizados en ratones vivos, lo que han hecho los autores del estudio es inyectar triclosán directamente en el cerebro de los animales y estudiar sus efectos. Esto, tal y como dice Barrecheguren, plantea varios problemas.

"El principal es que las sustancias no llegan al cerebro humano de ese modo, sino que llegan por la sangre y una vez en la cabeza, tienen que pasar una estructura denominada barrera hematoencefálica", explica. Para que el triclosán pueda afectar al cerebro tendría que pasar esa barrera cuya función es precisamente regular qué sustancias entran y cuáles no (puedes leer más sobre ella aquí) y con este experimento es imposible saber si eso ocurre o no.

Por lo tanto, continúa Barrecheguren, tampoco podemos saber, en caso de pasar, cuánto pasa y si sería suficiente para provocar el efecto que observan los científicos.

Estudio in vitro y con ratones

Lo primero que hay que tener en cuenta en este estudio es que se ha realizado sobre células in vitro y con ratones. Estas fases de experimentación son necesarias y sus conclusiones son interesantes, pero los resultados que aportan no se pueden aplicar directamente a los seres humanos. Lo mismo ocurría con la noticia que aseguraba que estaba "comprobado" que la marihuana causa el suicidio de las células cancerígenas, de la que hablábamos aquí.

El motivo es que, por un lado, los cultivos celulares in vitro expuestos a una sustancia determinada no se comportan igual que las mismas células dentro de un ser vivo expuestas de forma normal a esa misma sustancia, y por otro, la fisiología de los ratones no es igual que la de los seres humanos.

En este caso, no podemos estar seguros de que el efecto del triclosán sea igual en nosotros que el que se describe en el estudio.

via GIPHY

El hipocampo no es todo el sistema nervioso

Otro detalle que hay que tener en cuenta, aunque pueda parecer un mero tecnicismo, es que los autores del estudio se centran en el hipocampo, una zona concreta del cerebro con implicaciones muy importantes en procesos como la memoria o la orientación, pero no dan información sobre el efecto del triclosán en el sistema nervioso general como sugieren algunos titulares.

"Así que, en todo caso, las conclusiones se pueden aplicar al hipocampo, que es una región con unas características muy particulares, pero no se pueden aplicar al resto de estructuras cerebrales, el resto del sistema nervioso central o el periférico", concluye el Barrecheguren.

Un estudio interesante pero no aplicable a humanos

Tras analizar los experimentos realizados, la conclusión es que se trata de un estudio interesante cuyos resultados pueden ser un paso más para conocer mejor los efectos del triclosán, pero cuyos resultados no se pueden aplicar a la relación y exposición habitual de los seres humanos al triclosán que hay en los cosméticos. "Todavía falta mucha información para poder estar seguros de si el producto es dañino para el sistema nervioso o no".