Las vacunas son uno de los aspectos de la biomedicina que más polémica despiertan, y entre ellas la que protege contra el virus del papiloma humano (VPH), que en 2018 cumplió 10 años, es el más reciente campo de batalla.

Algunos críticos con las vacunas en general, y con esta en particular, aseguran que solo en Europa han fallecido 352 adolescentes a causa de esta vacuna, y nos habéis preguntado mucho por esta cifra. Esto es lo que sabemos al respecto.

¿Qué sabemos de las supuestas 352 víctimas?

La cifra proviene del testimonio de Alicia Capilla, la presidenta de la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma, que la ha mencionado en al menos dos entrevistas. En esos testimonios asegura que la fuente son los casos de efectos adversos reportados a la Agencia Europea del Medicamento (EMA) a fecha de julio de 2015.

Pero eso no coincide con lo que dice el organismo. Tras no haber podido encontrar ese dato en su web (aunque ese mismo mes publicaron varios documentos precisamente sobre la seguridad de esta vacuna), hemos pedido directamente la información. La EMA nos ha facilitado los datos de "todos los casos de muerte reportados como espontáneos al sistema de vigilancia hasta el 31 de diciembre de 2015 en los que la vacuna del VPH se considera el producto médico o la sustancia activa sospechosa o involucrada".

Según esas cifras, un total de 334 casos se habían reportado hasta esa fecha para todas las versiones de la vacuna.

Sin embargo, desde la EMA nos advierten de que eso no quiere decir que la vacuna fuese la causante de esas muertes. "Los reportes de casos de supuestos efectos adversos a un medicamento no son suficientes para demostrar que esa reacción ha sido causada por ese medicamento específico. Puede ser un síntoma de otra enfermedad (conocida o no) o puede estar asociado a otro medicamento que el paciente estuviese tomando en ese momento".

Así que ni la cifra coincide ni, con los datos que se recogen en esos reportes, la EMA considera que esos casos estén provocados por la vacuna.

La vacuna del VPH es segura

Comenzamos por aclarar que a día de hoy, las evidencias afirman que la vacuna del VPH es segura. Distintos organismos y autoridades sanitarias recogen y analizan los casos de efectos secundarios que se producen tras la aplicación de las vacunas y publican periódicamente revisiones sobre su seguridad.

La última de las revisiones del Comité Global Asesor sobre Seguridad de las Vacunas de la OMS, publicada en julio de 2017, aseguraba que considera la vacuna del VPH como "extremadamente segura". También puedes leer lo que dice el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades, la Agencia Europea del Medicamento o los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos.

Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología y Jefe de la Sección de Epidemiología y Prevención del Servicio de la Salud de Canarias, nos explica que todas estas revisiones continuadas "son coherentes: la vacuna es segura y sus beneficios superan con creces a sus posibles riesgos".

¿Pero tiene efectos secundarios o no?

Sí, claro. Todas las intervenciones médicas tiene riesgo de producir efectos secundarios, pero se siguen realizando cuando los beneficios superan esos riesgos. "Las vacunas son una de las pocas actuaciones médicas que se realizan sobre personas sanas, no enfermas. Sus beneficios tienen que estar muy claros antes de aplicarse", explica García Rojas.

En el caso de la vacuna del VPH, los efectos secundarios más comunes son leves y temporales: hinchazón y rojez en la zona de la inyección, fiebre, cansancio, dolor de cabeza, náuseas y dolor muscular o de las articulaciones.

En algunos casos raros, según los reportes a la EMA y otras autoridades médicas se produjeron otras reacciones más severas, como desmayos, y por eso las guías de recomendación comenzaron a incluir la indicación de vacunar al paciente sentado o acostado, y mantenerlo así unos 15 minutos después de la inyección para evitar caídas y lesiones. También se han dado casos de anafilaxis, una reacción alérgica grave, tras la aplicación de esa vacuna en personas alérgicas a alguno de sus componentes.

Los supuestos efectos secundarios que no lo son

Sin embargo, para otros supuestos efectos secundarios graves o muy graves asociados a la vacuna del VPH, informes posteriores no han encontrado una relación causa-efecto entre ambos, aunque ocurriesen a la vez o muy cerca en el tiempo. Enfermedades autoinmunes como el síndrome de Guillain-Barré o la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), patologías cardiovasculares como el riesgo de tromboembolismo venoso, problemas reproductivos por disfunciones ováricas son algunos de ellos o, en los casos más extremos, la muerte del paciente

Eso no quiere decir que no existan esas enfermedades, pero sí que no se ha encontrado una relación con la vacuna. García Rojas pide empatía y comprensión con las personas que se consideran afectadas por la vacuna y que en muchos casos padecen enfermedades serias y dramáticas, y también ir aclarando conceptos e investigar para hallar las verdaderas causas. "Un mayor conocimiento es lo que nos ayuda a modificar las cosas de forma favorable".

Otros reparos a la vacuna del VPH

Sobre el argumento de supuestos graves efectos secundarios, algunas voces que se oponen a esta vacuna utilizan otros argumentos. Por ejemplo, que el cáncer de cuello de útero es poco frecuente y que su mortalidad es baja, lo cual pondría en duda la necesidad de una vacunación sistemática.

Esto contrasta con cifras actuales, como las que aportaba la Sociedad Española de Oncología en 2018, que decía que el cáncer de cuello de útero es el séptimo más frecuente en España y el quinto en todo el mundo.

García Rojas añade: "Hay que tener en cuenta que las cifras de cáncer que estamos viendo ahora corresponden con las infecciones que se produjeron hace 10 años con unas prácticas sexuales distintas. A día de hoy, con un inicio sexual más precoz y más parejas sexuales a lo largo de la vida, los contagios se dan antes y son más probables, y eso puede aumentar el número de casos en el futuro si no hacemos nada para impedirlo".

También se utiliza como argumento el caso de Japón, en el que de dice que el gobierno ha prohibido la vacuna. Aquí hay que señalar varias cosas. La primera de ellas es que, igual que ocurre con la homeopatía en Suiza, en la postura de un gobierno respecto a una medida de salud intervienen distintos factores además de las evidencias científicas (opinión popular, coste, ideología). Que un país se posicione de una forma u otra no cambia lo que digan las evidencias médicas.

En realidad Japón no ha prohibido la vacuna del VPH pero sí es cierto que en 2013 retiró la recomendación de vacunar a las niñas contra el VPH citando "preocupaciones del público sobre sus efectos adversos". No retiró ni prohibió la vacuna, como habría hecho si hubiese estado preocupado por su seguridad, solo la recomendación de aplicarla. Como el propio gobierno reconocía, "esta decisión no significa que la vacuna sea problemática desde el punto de vista de su seguridad".

VPH: qué es y cuál es el riesgo

El virus del papiloma humano es una de las infecciones de transmisión sexual más común. Aunque hablamos del virus, en singular, de hecho se trata de un grupo formado por más de 200 virus de los cuales unos 40 se transmiten por la vía sexual. En casos poco habituales, una mujer embarazada que esté infectada puede transmitir el virus al bebé durante el parto. No se pueden dar contagios por los asientos de los retretes, por besos o abrazos, por mala higiene, por compartir utensilios de comida o bebida o por bañarse en piscinas o jacuzzis.

Muchos de esos virus no producen síntomas en la mayoría de los casos, y otros causan síntomas considerados leves, como la aparición de verrugas y otras lesiones de la piel en la zona genital. Muchas veces la infección desaparece por sí sola en el año siguiente a producirse. Pero una docena de ellos pueden causar algunos tipos de cáncer, como cáncer de cuello de útero, de vulva, de vagina, de pene, de ano, de boca y de faringe.

Por ese motivo se desarrollaron y comenzaron a implementar las vacunas contra el VPH (Gardasil, Gardasil 9 y Cevarix), la primera de ellas aprobada en 2008. Están dirigidas a prevenir la infección por los tipos 16 y 18 del virus, responsables aproximadamente del 70% de los casos de cáncer de cuello de útero causados por el VPH, así como otros tipos de cáncer causados por este virus. 

La vacunación contra el VPH se recomienda durante la infancia y juventud, antes de comenzar a tener relaciones sexuales, porque es más eficaz antes de que el organismo haya entrado en contacto con el virus. Durante los primeros años de implementación se orientó principalmente a las mujeres para protegerlas precisamente del cáncer de útero, pero después se han ido modificando las recomendaciones para proteger también a los hombres al descubrirse la relación del virus con otros tipos de cáncer y también porque así se mejora a su vez la protección a las mujeres.

Si quieres leer más sobre este tema, te recomendamos este post en el blog de El Centinel, donde repasa detalladamente datos y estudios sobre la eficacia y la seguridad de esta vacuna,