Cómo Rusia aprovecha la revelación "de un programa global de biolaboratorios financiado por EEUU" para volver a difundir la narrativa de que Ucrania tiene armas biológicas

Publicado el
Share:
En corto:
El 12 de junio de 2026, la directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, que anunció que renunciaría a su cargo el 30 de junio, Tulsi Gabbard, publicó un vídeo en el que comunicaba que se revelaban “nuevas pruebas de financiación del pasado Gobierno de EEUU para más de 120 laboratorios biológicos en más de 30 países, incluyendo Ucrania”. En cuestión de horas, la documentación presentada por Estados Unidos fue compartida por actores del ecosistema ruso como la Embajada de Rusia en Kenia, la agencia financiada por el Gobierno de Vladimir Putin Russia Today (RT) o la agencia estatal rusa Sputnik, entre otros, para seguir difundiendo la narrativa de que Ucrania tiene laboratorios de armas biológicas.

El Kremlin ha estado recurriendo a esta narrativa desde, al menos, 2009 y la destrucción de estos laboratorios con el fin de proteger a Rusia fue uno de los argumentos que emplearon para justificar la invasión a gran escala de Ucrania de febrero de 2022. Entonces, la Casa Blanca negaba la existencia de estos laboratorios de armas biológicas. En 2005, Estados Unidos y Ucrania firmaron un Programa de Reducción de Amenazas Biológicas; un acuerdo real que se está utilizando como razonamiento para sostener esta narrativa (aunque la ONU ya dijo en 2022 que no había rastro de laboratorios de armas biológicas en Ucrania).

Rusia utilizó la narrativa de los laboratorios de armas biológicas para justificar la invasión a Ucrania y el Gobierno de Biden lo negó

Con la invasión rusa a Ucrania de febrero de 2022, la maquinaria de desinformación pro-Kremlin empezó a lanzar varias narrativas para justificar la ofensiva. Una de ellas alegaba que el país liderado por Zelenski disponía de supuestos laboratorios financiados por Estados Unidos donde se estaban desarrollando armas biológicas para atacar territorio ruso. Esta historia, que se sustentaba con supuesta “documentación” entregada por empleados de estos establecimientos, fue amplificada por cuentas oficiales del Gobierno de Vladimir Putin como por ejemplo el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, la Embajada rusa en España o la legación en Macedonia del Norte.

Tuits de cuentas diplomáticas rusas difundiendo la narrativa de la existencia de laboratorios de armas biológicas en Ucrania. Fuente X.

En 2005, Ucrania y Estados Unidos firmaron el Programa de Reducción de Amenazas Biológicas con el objetivo de consolidar y proteger los patógenos de interés para la seguridad en las instalaciones del Gobierno ucraniano, al tiempo que permite la investigación pacífica y el desarrollo de vacunas. Cuatro años después comenzó a circular la narrativa de que Ucrania poseía laboratorios de armas biológicas, según la organización DFRLab (Laboratorio de Investigación Forense Digital) del Atlantic Council

Y ha seguido difundiéndose años después. En abril de 2020, en plena pandemia del coronavirus y cuando aún quedaban algo menos de dos años para el comienzo de la guerra, la Embajada de Estados Unidos en Ucrania emitió un comunicado en el que señalaba que se estaba moviendo “desinformación en algunos círculos en Ucrania” que reflejaba “la desinformación rusa con respecto a la fuerte asociación entre Estados Unidos y Ucrania para reducir las amenazas biológicas”. 

En 2022, Andy Weber, ex subsecretario de defensa para programas de defensa nuclear, química y biológica de Estados Unidos, dijo a AFP que “el Departamento de Defensa de EEUU ‘nunca ha tenido un laboratorio biológico en Ucrania’” y mencionó el tratado de 2005 cuyo objetivo era "mejorar los laboratorios de salud pública, cuya misión es análoga a la de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU”. Ese mismo año, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aseguró que no había rastro de laboratorios de armas biológicas en Ucrania. Un año después de las declaraciones de Weber, el Global Engagement Center, un organismo “para reconocer, comprender, exponer y contrarrestar la propaganda y la desinformación de Estados Unidos” dependiente del Gobierno estadounidense, publicó un análisis en el que aseguraba que Rusia seguía “difundiendo información falsa sobre armas biológicas, sin aportar ninguna prueba creíble”.

Varios miembros del Gobierno de Trump han amplificado el vídeo de Gabbard y a su vez ha sido replicado por agencias estatales rusas y otros actores vinculados con el Kremlin

Además de la directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, llamada “supermujer” por la agencia estatal rusa Ria Novosti, otros miembros del Gobierno de Trump y simpatizantes de sus políticas han compartido contenidos relacionados con los biolaboratorios en Ucrania. Anna Paulina Luna, congresista republicana estadounidense que ya ha difundido alguna campaña de desinformación rusa, y Robert F. Kennedy, secretario de Salud y Servicios Humanos que ha difundido y defiende numerosas desinformaciones sobre las vacunas, han compartido el vídeo de Gabbard en sus perfiles oficiales de Twitter (ahora X).  La primera, asegura que se trata de una “desclasificación histórica” que muestra que “otra ‘teoría de la conspiración’ resultó ser cierta”. Kennedy, por su parte, agradece en su publicación a Gabbard y dice que “el pueblo estadounidense merece conocer la verdad”.

El exconsejero de Seguridad Nacional de Trump, Michael Thomas Flynn, también ha compartido otro tuit con alguno de los “documentos desclasificados” por Estados Unidos. Solo estas tres publicaciones suman más de 2,3 millones de visualizaciones. Elon Musk, dueño de X a quién Trump encargó liderar el Departamento de Eficiencia Gubernamental de EEUU, también ha compartido el vídeo de Gabbard, amplificando su alcance en más de 22 millones de visualizaciones.

Tuits de Tulsi Gabbard (arriba), Anna Paulina Luna y Robert F. Kennedy (abajo). Fuente: X.

Rusia ha aprovechado la publicación de Gabbard y su amplificación en redes por otros usuarios para tratar de consolidar la narrativa que lleva años difundiendo sobre armas biológicas. Russia Today (RT), agencia financiada por el Gobierno ruso, publicó en su página web el mismo 12 de junio: “Los documentos confirman las afirmaciones de Rusia de que los laboratorios estaban trabajando con posibles armas biológicas”. También ha difundido contenidos en su perfil de X de RT India. Los bots de la Operación Matrioska (una red rusa cuyo objetivo es publicar contenido falso con solicitudes de investigación a medios de comunicación y verificadores) pusieron en marcha una campaña de desinformación, según explicó el colectivo Antibot4Navalny, experto en investigar operaciones de desinformación y propaganda rusa en The Insider. Han identificado vídeos y portadas falsas que suplantan la identidad de Le Figaro o The Guardian, para dar sensación de credibilidad

También se han posicionado en esta línea algunos simpatizantes del Kremlin. Kirill Dmitriev, director del Fondo Estatal de Inversión de Rusia considerado el negociador no oficial del país en asuntos extranjeros, republicó un tuit de John Mark Dougan, un estadounidense afincado en Moscú y sancionado por la UE por “participar en operaciones de información digital pro-Kremlin desde Moscú al operar la red CopyCop de sitios web de noticias falsas y apoyar las actividades de Storm-1516”, en el que le da las gracias a Gabbard por su comunicado.

Contenido publicado por RT (arriba) y portadas falsas difundidas por los bots de la red rusa Matryoshka (abajo). Fuente: página web RT y The Insider.

El 13 de junio, un día después de la publicación de Gabbard, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania publicó un comunicado en el que denunciaba una “nueva oleada de manipulaciones en relación con determinados programas de cooperación en el ámbito de la bioseguridad y la salud pública en Ucrania”. Calificaba estos contenidos de “acusaciones infundadas” y aseguraba que “Ucrania jamás ha participado en actividades relacionadas con el desarrollo, la producción o el almacenamiento de armas biológicas”.

La narrativa de las armas biológicas en Ucrania y las acusaciones de Rusia: una historia con años de recorrido que usa estrategias de la época soviética

Para la difusión de esta narrativa los actores replican estrategias similares a la empleadas en la Operación Denver, también denominada Infektion, una campaña de “medidas activas” (operaciones geopolíticas encubiertas de Rusia diseñadas para influir en otros países) llevada a cabo por el KGB en la década de 1980 para difundir el bulo de que Estados Unidos había creado el VIH. Entonces, los cuerpos de inteligencia del Bloque del Este sabían que para que la campaña tuviera éxito los mensajes de desinformación debían corresponder “al menos parcialmente a la realidad o a opiniones generalmente aceptadas”, describe Ladislav Bittman, que fue oficial de inteligencia especializado en desinformación en lo que era Checoslovaquia en su libro La KBG y la desinformación soviética

Ahora, para difundir estas desinformaciones sobre armas biológicas en Ucrania, aprovechan la existencia de un acuerdo real firmado entre este país y Estados Unidos en 2005 y así sostener la narrativa de los laboratorios biológicos y justificar la invasión del país. Según explica a Maldita.es Filippa Lentzos, experta en Seguridad Internacional en el King’s College de Londres, la financiación que hace EEUU en esta materia es algo que se ha documentado públicamente “desde hace años”. Y añade que la presencia de patógenos en laboratorios no es inusual ya que se usan para “diagnosticar enfermedades, controlar brotes, mejorar la vigilancia y responder a emergencias sanitarias”.

Según cuenta la organización DFRLab en un análisis del origen de la narrativa de los biolaboratorios y las armas biológicas, surgió en 2009 con varias publicaciones y, aunque desapareció “casi por completo del panorama informativo en 2013, reapareció con fuerza en 2016, 2020 y nuevamente en 2022”. A finales de 2024, explica, volvió a proliferar con intensidad. El debate en diferentes redes sociales “contó con el respaldo de agencias gubernamentales rusas y personalidades mediáticas reconocidas, lo que aumentó la credibilidad percibida de las afirmaciones”, cuenta.

Cómo el discurso del Gobierno de Estados Unidos sobre Rusia ha cambiado en el último mandato

Un estudio sobre el discurso del gobierno estadounidense sobre Rusia y Ucrania durante las administraciones de Barack Obama, Trump y Joe Biden coincide con este análisis. “La administración Obama estableció un marco estratégico que presentaba a Rusia como un violador de las normas internacionales”, mientras que “dentro del discurso de admiración de Trump, Rusia tiende a ser presentada como un ‘socio potencial’, junto con referencias a intereses comunes y posibles negociaciones comerciales”, cuenta. Durante el mandato de Biden, el país de Putin “fue presentado como un agresor y violador tanto en la guerra como en el lado de las sanciones”, explica el mismo estudio. 

Desde la vuelta de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, el discurso del Gobierno estadounidense se ha alineado con los intereses de Rusia. Desde que tuvo lugarla primera llamada telefónica entre Trump y Putin el 12 de febrero de ese año, “se ha producido un cambio en la retórica estadounidense que ha llevado al presidente a hacerse eco de ciertos argumentos rusos sobre la guerra en Ucrania”, según un análisis de Bloomberg basado en el estudio de declaraciones del presidente de Estados Unidos y publicaciones en redes sociales de Trump y otros miembros de su administración. Por ejemplo, el 13 de febrero Pete Hegseth, secretario de Defensa estadounidense, dijo que Trump no apoyaba “el ingreso de Ucrania en la OTAN” (una de las posiciones de Putin desde hace años). Pocos días después, Trump calificó de “dictador sin elecciones” a su homólogo ucraniano Zelenski.