Los expresidentes del Gobierno reciben cada año decenas de miles de euros y no están obligados a justificar en qué se lo gastan. Eso es lo que Moncloa reconoce a Maldita.es en una respuesta a una solicitud de información pública. Esta dotación, que a día de hoy asciende a 74.580 euros per capita, se entrega sin que exista ningún tipo de fiscalización sobre los fines a los que se destina este dinero. Desde que se creó en 1983, ningún expresidente ha renunciado a esta paga vitalicia

Según la ley, las decenas de miles de euros que reciben cada años los expresidentes son “una dotación para gastos de oficina, atenciones de carácter social y, en su caso, alquileres de inmuebles, en la cuantía que se consigne en los Presupuestos Generales del Estado”. Esto se recoge en el Estatuto de los expresidentes, regulado en el Real Decreto 405/1992, de 24 de abril.

No hay obligatoriedad de justificar

La Vicesecretaría General de la Presidencia del Gobierno reconoció a Maldita.es que “por lo que respecta a la justificación de los gastos atendidos con tal dotación, el citado R.D. 405/1992, de 24 de abril, no establece la obligatoriedad de dicha justificación“.


Extracto de la respuesta de la Vicesecretaría General de la Presidencia del Gobierno

Esto supone que desde 1992, fecha en la que se aprobó el Estatuto, se han destinado más de 6 millones y medio de euros a los expresidentes del Gobierno sin necesidad de que exista ningún tipo de justificación que controle su uso.

Cantidades por expresidente. Fuente: Presupuestos Generales del Estado (1992-2018)

Aquí puedes comprobar cuánto ha recibido cada expresidente desde el año 2000

Una dotación compatible con ingresos privados… y públicos

El Estatuto de los expresidentes no exige justificación expresa de los gastos, pero tampoco habla de incompatibilidades. De hecho, en todos estos años ningún expresidente ha renunciado a esta dotación aunque tuvieran otros ingresos.

Los expresidentes del Gobierno han cobrado este dinero mientras trabajan en el sector privado:

  • Adolfo Suárez mientras dirigía su propio despacho de abogados
  • Leopoldo Calvo-Sotelo durante el tiempo que fue consejero del Banco Central Hispano, entre otras actividades empresariales.
  • Felipe González desde que fundó su propia empresa en 2001.
  • José María Aznar ha sido consejero en varias empresas y ha fundado otras tantas.
  • José Luis Rodríguez Zapatero preside, actualmente, una fundación alemana. 

Pero los expresidentes no sólo han cobrado la dotación mientras realizaban actividades en empresas privadas. También han ingresado este dinero cuando ejercían cargos públicos:

  • Adolfo Suárez mientras era diputado por Madrid entre 1982 y 1991.
  • Leopoldo Calvo-Sotelo ingresó en el Consejo de Estado en 2007, un año antes de fallecer sin renunciar a ese dinero.
  • Felipe González fue diputado en el Congreso durante 8 años después de abandonar la Moncloa (1996-2004) y embajador plenipotenciario (2007-2011).
  • José Maria Aznar también estuvo en el Consejo de Estado (2005-2006).
  • José Luis Rodríguez Zapatero también ingresó en el Consejo de Estado (2012-2015).

La ley de altos cargos señala en su artículo 7 que “las pensiones indemnizatorias, prestaciones compensatorias y cualquier otra percepción económica prevista con ocasión del cese en cualquier cargo, puesto o actividad en el sector público son incompatibles con cualquier retribución con cargo a los Presupuestos de las Administraciones Públicas“. La dotación de los expresidentes se hace con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Sin embargo, el catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid, Julio González García,  apunta que las prestaciones de las que habla esa ley “son de naturaleza ‘salarial’. La dotación para gastos de oficina queda fuera“.

Otro de los puntos que Moncloa ha reconocido a Maldita.es es que estas cantidades tributan por IRPF. No obstante, a pesar de hacer frente a este tipo de impuesto, la profesora de Derecho Tributario de la Universidad Complutense, Rosa Galán, señala que esta dotación sería “un rendimiento del trabajo pero no un salario como tal“. 

Por lo tanto, se podría hablar de una paga vitalicia que los expresidentes reciben y por la que tributan pero sobre la que no tienen que entregar ningún tipo de justificación.

¿La partida debe tener una finalidad concreta?

La ley indica explícitamente los tres usos que se pueden hacer de esta dotación que reciben cada años los expresidentes:

  • Gastos de oficina
  • Atenciones de carácter social
  • Alquileres de inmuebles

El catedrático Julio González señala que “esos gastos deberían estar justificados ya que se trata de una partida que tiene una finalidad concreta”.

El último expresidente que ha solicitado recibir esa dotación ha sido Mariano Rajoy, como ya desveló Maldita.es gracias a otra solicitud de información pública. Hasta ahora la partida presupuestaria para estos gastos se dividía entre tres personas: Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. En 2018, los Presupuestos Generales del Estado han mantenido el importe a repartir en 223.740 euros, cuyo gasto no tendrán que justificar.

Años que cada expresidente ha cobrado la dotación

Alquiler de inmuebles sin inmuebles

El Estatuto de los expresidentes especifica que ese dinero debe destinarse a “gastos de oficina, atenciones de carácter social y, en su caso, alquileres de inmuebles“.

Desde Maldita.es hemos preguntado también por las oficinas y lugares de trabajo que los expresidentes pagan con cargo a esa dotación. Pero Presidencia alega que no facilita la información porque “la seguridad de los expresidentes pudiera verse afectada al acceder a las direcciones de estas oficinas y lugares de trabajo”.

Sin embargo, por ejemplo, Artur Mas, expresidente de la Generalitat de Catalunya, publica en su memoria de actividades el lugar exacto donde se ubica su oficina: “un edificio propiedad de la Generalitat, el Palau Robert, en el Paseo de Gracia, 107, en Barcelona”.

González el más beneficiado de esta dotación: casi 2 millones de euros

Felipe González se convirtió en expresidente del Gobierno en 1996. Desde entonces ha cobrado la dotación compatibilizándola con su actividad privada pero también con cargos públicos.

Durante los primeros años de expresidente, González compaginó esta asignación con el dinero que recibía como diputado en el Congreso. Primero por Madrid entre 1996 y 2000, y después por Sevilla entre 2000 y 2004.

Según la información del Congreso, en esos años González sólo intervino en cuatro ocasiones en el Parlamento entre 1996 y 1997. De hecho, no hay rastro de ni una sola iniciativa parlamentaria por parte del histórico dirigente socialista.

El actual Estatuto de los expresidentes está vigente desde 1992, pero anteriormente hubo otro regulado por el Real Decreto 2102/1983. Ambas normas, por tanto, se redactaron bajo gobiernos de Felipe González

En el Estatuto de los años 80 se recogía una dotación con una finalidad casi idéntica a la actual, es decir, para gastos de oficina. Pero la gran diferencia entre ambos Estatutos es que el Real Decreto de 1983 sólo permitía pagar esta dotación durante 4 años y fijaba lo que recibía cada expresidente en unos 15.000 euros anuales (2 millones y medios de pesetas).

Sin embargo, Felipe González reformó esta ley para conseguir que esta paga fuera vitalicia y que sólo se limitara a través de los Presupuestos Generales del Estado.








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