Nos habéis preguntado si la quiropraxia o la quiropráctica, una supuesta terapia que consiste en manipular con las manos la columna vertebral, tiene alguna base científica o es en realidad una pseudoterapia. La respuesta es que sí: a día de hoy no hay evidencias científicas de la eficacia de la quiropraxia y por eso se considera una pseudoterapia.

La quiropraxia fue desarrollada a finales del siglo XIX en Iowa, Estados Unidos, por David Daniel Palmer, al que no se le conocen estudios médicos. Su teoría era que en nuestro cuerpo se encuentra una “inteligencia innata” que controla una “fuerza vital” que hace que el cuerpo se cure a sí mismo, pero cuando hay una “subluxación de la médula espinal” el flujo de esa energía se bloquea y eso causa enfermedades: el 95% de todas las patologías estaría causado por vértebras desplazadas, según Palmer, y el resto por luxaciones en otras articulaciones. Nada de todo esto tiene evidencias ni base científica posible.

A día de hoy, la quiropraxia ha evolucionado para alejarse de estos conceptos asociados a la energía vital, aunque muchos quiroprácticos y clínicas que la ofrecen siguen prometiendo que esta técnica puede curar no solo lo que parecería directamente relacionado con esta práctica, como dolores de espalda o de cuello, sino también otras como el asma, la alergia, problemas de salud mental, cólicos de bebé o dolores menstruales.

Sin embargo, no hay evidencias a día de hoy de que la quiropraxia sea eficaz para tratar ningún problema de salud. La única posible excepción es el tratamiento del dolor lumbar crónico, pero en este caso tampoco se ha podido confirmar o desmentir que funcione mejor que otros tratamientos convencionales. Este estudio concluyó que la manipulación espinal es inefectiva para cualquier enfermedad, y esta revisión de la biblioteca Cochrane, que recopila y revisa las evidencias disponibles sobre un tema en un momento dado, concluyó que había de muy poca a moderada evidencia de que la manipulación espinal sea más efectiva que otras intervenciones que buscan aliviar el dolor lumbar crónico.

No siempre es sencillo evaluar la eficacia de este tipo de técnicas porque su puesta en práctica no siempre es igual, lo que dificulta su aplicación estandarizada, y porque no siempre se plasman sus efectos con rigurosidad y siguiendo una misma metodología. Lo mismo ocurre con sus posibles efectos secundarios: aunque se conocen casos de graves daños causados en la médula espinal, con consecuencias graves como hematomas epidurales, derrames o muertes, no hay datos fiables de la frecuencia con que ocurren y hacen falta más y mejores investigaciones al respecto.

A menudo se utiliza como argumento a favor de la quiropraxia y otras prácticas consideradas pseudoterapias, como la acupuntura o la medicina tradicional china, el hecho de que la OMS se ha pronunciado sobre su formación o inocuidadEn este documento, por ejemplo, se refiere concretamente a la quiropraxia, pero hay que señalar que no hay en ese documento referencias a estudios, conclusiones o evidencias que demuestren su eficacia, sino una serie de requisitos que deben cumplir los quiroprácticos y una recopilación de contraindicaciones para evitar daños a los pacientes.