Del director de "no andes descalzo, que te vas a constipar", "no te bañes al terminar de comer, que se te cortará la digestión" y "no pruebes el bizcocho todavía, que acabo de sacarlo del horno y te va a doler la tripa", llega a nuestras pantallas la nueva entrega de inofensivas mentirijillas que padres y madres cuentan a los más pequeños: "si comes chicle y te lo tragas, este se quedará pegado en los intestinos".

Pues no: no hemos encontrado evidencias al respecto y los médicos a los que hemos consultado nos han negado que esto pueda suponer un problema para niños (y no tan niños).

"Tragarse un chicle no conlleva riesgo alguno, no se pega al intestino", confirma a Maldita Ciencia Gonzalo Guerra, médico del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED). "Solamente podría ocurrir algo mecánico si el bolo estuviera compuesto por demasiados chicles, por volumen excesivo", aclara.

"Aunque no se digieren, los chicles se eliminan sin problema con las heces", añade Luis M. Pinel, facultativo especialista del área de Aparato Digestivo. Lo que sí es cierto, según Guerra, es que mascar chicle podría causar gases. "Pero esto se debe a la enorme cantidad de espuma que generamos con la saliva y que, después, tragamos", aclara.