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Higos y avispas, adicción al café y caramelos para la garganta. Llega a Maldita Alimentación el 14º consultorio

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Disculpen, ¿alguien sabe dónde está? ¿Dónde están las gatas que no hablan y tiran pa' alante? No, ¿dónde está el fin de semana? Está justo después de que publiquemos el consultorio de Maldita Alimentación. Como cada primer viernes de mes, aquí resolvemos todas las consultas relacionadas con el arte y la ciencia del comer. Esta semana respondemos a una consulta relacionada con comer higos y avispas, si existe la adicción al café, si los caramelos de limón o menta hacen algo en la garganta y por qué nos ‘ruge’ el estómago cuando tenemos hambre.

Como siempre, recordad que nos podéis hacer llegar todo el resto de preguntas que tengáis por Twitter, Facebook, correo electrónico ([email protected]) o a nuestro chatbot de WhatsApp (¡guárdate el número! +34 644 22 93 19). ¡Al lío!

¿Cuando comemos higos estamos comiendo también avispas?

En agosto, higo y mosto, dice el refrán. Este mes no podía faltar en el consultorio una pregunta sobre higos. Entre las preguntas raritas (que resultan no serlo tanto) que nos habéis mandado esta semana: ¿es cierto que al comer higos podemos estarnos comiendo también una avispa? Vamos por partes, es cierto que las avispas los polinizan y, en ocasiones, no pueden salir de ellos. De ahí que sea posible que nos encontremos con estos insectos al hincar el diente a un higo. Eso sí, en las variedades comerciales, las que solemos comprar, será más complicado que esto ocurra, ya que no necesitan ser polinizadas.

Los higos (género Ficus) y las avispas que los polinizan (género Blastophaga) han coevolucionado de tal forma que, actualmente, son dos especies totalmente interdependientes. Es decir, son mutualistas, ya que se benefician la una de la otra: el higo logra reproducirse gracias a la avispa y esta consigue vivir y alimentarse gracias al árbol; y simbióticas, lo que supone un mutualismo muy íntimo.

Lo que ocurre es que las avispas hembra penetran en el interior del higo o sicono, que realmente no es un fruto, sino una infrutescencia (agrupación de varios frutillos con apariencia de uno solo), a través de su agujero inferior u ostiolo. Es una vez dentro cuando se aparean con el macho.

Dado que en el interior del higo están las flores, con las que la avispa entra en contacto, al volar a otro higo transporta parte del polen de estas con ella. Al depositar sus huevos en las flores, también lo poliniza. ¿Qué ocurre entonces? En muchas ocasiones, durante el proceso, las alas del insecto se rompen, impidiendo un nuevo viaje.

El sicono de la higuera Ficus pumila . Por el extremo inferior entra la avispa hembra y en el centro se encuentran las flores de la higuera. Fuente: Wikimedia.

El macho, sin embargo, pasa toda su vida dentro del higo y muere poco después de aparearse. El higo tiene la capacidad de detectar los huevos de las avispas. Cuando ocurre, los rodea con un tejido vegetal que servirá de alimento para la larva del insecto.

Si la larva es macho, se apareará con la hembra y, antes de morir, excavará un agujero al exterior por el que ella podrá salir a polinizar y poner sus huevos en otro higo. Una vez la hembra deja el higo, este madura, cambia de color y olor y se vuelve atractivo para los pájaros, los murciélagos y otros animales, como los humanos.

Hablamos de la avispa del higo pero, si te imaginas a la avispa que todos conocemos, quizás te lleves una decepción al ver cómo es realmente la avispa que fecunda la higuera más común en el Mediterráneo (Ficus carica) en la siguiente imagen. El nombre científico de este insecto polinizador es Blastophaga psenes.

A. Antena. B. Cabeza mostrada con una vista ventral, mostrando las mandíbulas. C-D. Vista lateral del macho y de la hembra. E. Vista dorsal del macho; F. Vista ventral de una hembra, la flecha blanca muestra dónde se guarda el polen. Escala = 0,2 milímetro excepto para los ejemplares completos= 1 mm. Todas las fotos © J.-Y. Rasplus.

No obstante, los higos que compramos suelen ser cultivados (no polinizados). De ahí que, en general, no comeremos avispas en los higos frescos, aunque sí cabe esa posibilidad en los secos, según indica un apartado de la página web de los Museos Iziko de Sudáfrica, dedicados a los higos.

Los higos comerciales, en su mayoría, proceden de variedades que no necesitan la polinización para producir frutos y en los que, por lo tanto, no han entrado las avispas y no forman semillas, lo que hace que el higo fresco sea más dulce y suave. En cambio, para obtener higos secos sí se suelen usar variedades que necesitan polinización para madurar. Aun así, cada vez se utilizan más higueras que no necesitan ser polinizadas, según aclaran los expertos del museo.

¿Causa adicción el café?

Yo necesito un café. Hasta que no me tomo un café no soy persona”. El maravilloso (y siempre certero) clip de Pantomima Full inspira una de las preguntas que nos habéis enviado al consultorio mensual de Maldita Alimentación: ¿Es cierto que el café causa adicción? ¿Puede haber situaciones en las que la humanidad de una persona dependa de su mitad doble con leche del tiempo?

Es cierto, pero en parte: el café puede considerarse adictivo, aunque existe cierta controversia sobre si también se le puede considerar una sustancia capaz de provocar una adicción, como el tabaco o el alcohol. La responsable de esto (para sorpresa de nadie) es la cafeína, un compuesto con propiedades estimulantes del sistema nervioso central leves, vasodilatadoras y diuréticas, según recoge el Glosario de términos de alcohol y drogas (1994) de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Daniel Ursúa, dietista-nutricionista que echó un cable a Maldita.es para aclarar si el azúcar es adictivo, explica cómo funciona la cafeína para generar la estimulación: “En el cerebro se produce una molécula llamada adenosina, que sirve como señal para que las neuronas reduzcan su actividad. En condiciones normales, estas moléculas se unen a las neuronas y les dicen que bajen el ritmo, lo que se traduce en cansancio y somnolencia. La cafeína compite con la adenosina e impide que mande esta señal, por lo que nos estimula”.

El problema de emplear el término “adicción” es que tiene un significado diferente en el lenguaje coloquial que en el científico-médico. Para hacer referencia al segundo, deben cumplirse una serie de criterios.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DMS-5, siglas en inglés y número de edición) incluye 11 criterios agrupados en cuatro categorías: falta de control (como fuertes ganas de consumirla o deseo o intento de cortar su uso), problemas sociales asociados (imposibilidad de completar tareas cotidianas), dependencia (aumento de tolerancia para obtener su efecto, síndrome de abstinencia) y consumo de riesgo (se sigue usando incluso cuando es peligroso para la salud y se conocen sus daños).

Efectivamente, la cafeína cumple sobradamente algunos de estos requisitos, como es el caso de la tolerancia: “Cuando una persona está habituada al consumo de café, necesita mucha más cantidad que cuando no lo estaba”, detalla Ursúa, y explica que esto se debe a que las neuronas son capaces de desarrollar otros receptores de adenosina “ante la presencia continuada de cafeína”.

Sin embargo, hay otros criterios que no se cumplen de una manera tan evidente como al hablar de drogas legales o ilegales. Además, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, siglas en inglés) ofreció en 2015 una opinión científica sobre la seguridad de la cafeína, donde indica que hasta 200 mg de cafeína en una dosis única en adultos sanos (o unos 3 mg por kilogramo) no suponen un problema. Como referencia, una taza de café de 200 mililitros equivale, aproximadamente, a 90 miligramos de cafeína. Se estima que la dosis segura por día es de 400 mg. 

En cierto modo, no es ‘justo’ situar a la cafeína al mismo nivel que el alcohol o el tabaco, cuyo consumo, aunque sea mínimo, sí conlleva un problema de salud. Un estudio de 1994 publicado en JAMA concluyó que la cafeína tiene características de una sustancia psicoactiva con capacidad de generar dependencia y un síndrome (un conjunto de síntomas), pero un editorial adjunto a este estudio advertía que no se puede quitar importancia a las consecuencias de otras adicciones mucho más dañinas: “El riesgo para la salud de un consumo moderado de cafeína es, por lo general, bajo”.

Por último, la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11, siglas y número de edición) recoge un apartado dedicado a trastornos por consumo de cafeína. Esta categoría incluye varias condiciones clínicas, como episodio de consumo nocivo de cafeína (efecto tóxico en los órganos del cuerpo o una administración perjudicial), patrón nocivo, intoxicación por cafeína (más de 1000 mg al día), síndrome de abstinencia de cafeína y trastornos mentales o del comportamiento inducidos por la cafeína.

¿Por qué nos ruge el estómago cuando tenemos hambre?

Cuando tienes hambre, ¿tus tripas empiezan a emitir una melodía de ruiditos? Esta semana nos habéis preguntado por qué hay ocasiones en las que nos ruge el estómago. Estos sonidos son provocados por el movimiento de los intestinos y suelen producirse tras las comidas y durante el ayuno prolongado.

El dietista-nutricionista Daniel Ursúa cuenta a Maldita.es que los rugidos del estómago o borborigmos no son más que movimientos del intestino que, al estar vacío, hace ruido. En general, no tienen nada de malo, “más allá de la vergüenza que nos pueda dar en función de dónde nos encontremos”.

Tal y como indican desde MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la causa de los sonidos abdominales es el movimiento de los intestinos a medida que impulsan algunos alimentos. Como estos órganos son huecos, los ruidos “hacen eco a través del abdomen de manera similar a los sonidos que producen las tuberías del agua”.

Los movimientos intestinales son variables en velocidad y dependen principalmente de las ramificaciones del sistema nervioso autónomo (que controla las acciones involuntarias) y de los reflejos que provoca la llegada de alimentos a ciertas zonas clave del tracto gastrointestinal, según explica a Maldita.es Violeta Sastre, doctora en Medicina especialista en el aparato digestivo. Por ejemplo, a la boca, el píloro (una válvula que se abre y se cierra durante la digestión) o el colon (la parte más larga del intestino grueso).

“Cuando el contenido intestinal es rico en gases y líquidos, es más frecuente escuchar ese rugir de tripas”, afirma. Estos sonidos también son más intensos cuando existe algún proceso que hace que el intestino se vacíe más rápidamente (como una gastroenteritis) y durante el ayuno prolongado.

No comer nada durante un tiempo, según la experta, puede activar el complejo motor migratorio (conjunto de movimientos que se encargan de limpiar el contenido intestinal) y acelerar el tránsito, que “se hace más sonoro por el contenido de aire propulsado”. He aquí el porqué de ese intenso rugir de tripas cuando tenemos hambre.

Aunque estos ruiditos suelen producirse cuando llevamos varias horas sin comer y se relacionan con el hambre, “no necesariamente tiene que ser así”. “De hecho, en el contexto en el que vivimos actualmente, los borborigmos son poco comunes, ya que la sobredisponibilidad alimentaria y nuestro ritmo de vida hacen que, por suerte, sea muy raro que pasemos hambre”, comenta Ursúa.

Tal y como comentábamos, por lo general, estos ruidos son totalmente normales y no tienen por qué ser motivo de preocupación. No obstante, según Sastre, en ocasiones hay que prestarles atención porque pueden deberse a enfermedades graves. Por ejemplo, si los sonidos son metálicos, lo más aconsejable es acudir a un especialista.

¿Son útiles los caramelos de menta o limón ‘de toda la vida’ para curar el dolor de garganta?

¿Eres de los que no duda un segundo en recurrir a los caramelos de limón o menta ‘de toda la vida’ cuando le duele la garganta? Si es así, puede que esto te interese: aunque podrían suavizar la molestia, al conseguir un aumento de la salivación y reducir la sequedad de la zona, los caramelos no tienen la capacidad de curar o acabar con el dolor de esta zona.

Según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) la mayoría de los dolores de garganta son consecuencia de infecciones virales como la gripe o el resfriado común, son generalmente leves y desaparecen sin necesidad de tratamiento.

"¿Has notado que el dolor de garganta parece empeorar por la mañana? Esto es porque la garganta se seca durante la noche", explica en el artículo al respecto Valerie Riddle, experta en enfermedades infecciosas del NIH. "Tanto los caramelos como cualquier cosa que estimule la producción de saliva, servirán para mantener la garganta húmeda".

Juan Carlos Casado, presidente de la comisión de laringología, voz, foniatría y deglución de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), coincide en Maldita.es en que los caramelos de menta o limón, concretamente, podrían suavizar la garganta, pero no acabar con el dolor en su totalidad ni curar la causa que lo genera. Además, señala un inconveniente: “La menta y el limón son sustancias que favorecen el reflujo gastroesofágico, de tal manera que están contraindicados porque este podría perjudicar a las cuerdas vocales”. Además, los caramelos, en general, pueden suponer un riesgo de atragantamiento en niños pequeños.

Aunque es habitual el uso de mentol (un compuesto químico procedente de la menta) no existen ensayos clínicos modernos que respalden su eficacia como tratamiento para el dolor de garganta.

Es más, aunque afirma que el mentol funciona para adormecer temporalmente los nervios de la garganta y da una sensación refrescante a la garganta dolorida, Inna Husain, jefa de sección de laringología en el departamento de otorrinolaringología del Centro Médico de la Universidad de Rush (Chicago, Estados Unidos), hace hincapié en que esta sustancia también irrita la zona. De ahí la recomendación en EFE Salud de Magdalena Pérez Ortín, vocal de la Comisión de Laringología de la SEORL-CCC: evitar, además del mentol y sus derivados, la menta, el eucalipto y el regaliz.

En definitiva, aunque aumentan la producción de saliva, ayudando a mantener la garganta húmeda, ni los caramelos de menta ni los de limón (o cualquier otro) son capaces de aliviar el dolor de garganta de manera tan efectiva como los medicamentos destinados a ellos. Es decir, en caso de usarlos “es posible que, poco después, necesites alivio nuevamente”, concluye Healthline.

Para paliar el dolor de garganta, los NIH proponen hacer gárgaras con agua tibia y sal, tomar líquidos fríos, usar aerosoles o analgésicos, utilizar humidificadores (especialmente al dormir, para evitar que el aire se reseque demasiado) y acudir a un profesional de la salud si persiste durante varios días. Importantísimo, también, beber agua para mantenernos hidratados.

Todavía no hemos terminado…

Antes de decir adiós, os recordamos una vez más: no somos médicos, somos periodistas. Puedes contar con nosotros para todo aquello que esté en nuestra mano, ¡por supuesto! Pero si lo que necesitas es un diagnóstico concreto y/o tienes dudas médicas específicas, la mejor opción será que recurras a un profesional sanitario que estudie el caso y te recomiende la solución o tratamiento más adecuado. ¡Gracias por leernos y buen fin de semana!

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