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Bulos, mitos y datos sobre el cáncer de cérvix y la vacuna contra el VPH

Publicado viernes, 26 marzo 2021
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Cáncer
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El 26 de marzo es el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino o de Cérvix. Según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), en el año 2020 se detectaron en España 1.957 nuevos casos de este tipo de cáncer, provocando 814 fallecimientos.

El cáncer de cérvix consiste en la aparición y crecimiento de células tumorales en la parte baja del útero que conecta con la vagina, siendo la causa más importante en la aparición de este tumor la infección por el virus de papiloma humano (VPH), la enfermedad de transmisión sexual más frecuente en ambos sexos. Tanto el hombre como la mujer pueden ser portadores asintomáticos, por lo tanto pueden contagiar el virus durante las relaciones sexuales.

Aunque hablamos del virus en singular, de hecho, el VPH se trata de un grupo formado por más de 150 virus, de los cuales unos 40 se transmiten por la vía sexual. De acuerdo con la AECC se “han detectado 15 tipos de alto riesgo, siendo los tipos 16 y 18 los responsables del 70 % de todos los cánceres de cérvix”. Asimismo, la asociación indica que “globalmente, los tipos 16, 18, 45, 31, 33 y 52 son responsables de más del 85 % de los casos”.

Esta infección de transmisión sexual o ETS es asintomática en muchas personas (por eso es esencial utilizar siempre protección en las relaciones sexuales) y, por lo general, suele desaparecer por sí sola con el paso del tiempo. No obstante, si el virus persiste, puede acabar provocando este tipo de cáncer. Además del cáncer de cérvix, el VPH también se puede manifestar con la aparición de verrugas genitales, lesiones precancerosas de cuello uterino, etc.

Para prevenirlo, se desarrollaron y comenzaron a implementar las vacunas contra el VPH (Gardasil, Gardasil 9 y Cevarix), la primera de ellas aprobada en 2008. Están dirigidas a prevenir la infección por los tipos 16 y 18 del virus, responsables aproximadamente del 70% de los casos de cáncer de cuello de útero causados por el VPH, así como otros tipos de cáncer causados por este virus. 

Son muchos los mitos y bulos que circulan en torno a esta vacuna, así como los relacionados con el cáncer de cérvix y que en Maldita Ciencia desmentimos y explicamos a continuación:

"El cáncer de cérvix no se puede prevenir"

Esto no es cierto. Como hemos mencionado, este tipo de cáncer se puede prevenir, en primer lugar, evitando hábitos de riesgo como son el tabaquismo, el uso prolongado de anticonceptivos, el no hacer uso de preservativos, tener sobrepeso o un sistema inmunitario debilitado, etc. Por otro lado, también puede prevenirse, como mencionamos, mediante la administración de la vacuna contra el VPH.

Elena Murillo, ginecóloga de la Unidad de Patología cervical de Dexeus Mujer, indica a Maldita Ciencia que, efectivamente, puede prevenirse “con un diagnóstico temprano gracias a la citología y a la determinación del virus del virus del papiloma humano”, por lo que es importante llevar a cabo un control ginecológico de forma periódica con el fin de detectar este tipo de cáncer, ya que no suele presentar síntomas y cuando aparecen se trata de un cáncer en estado avanzado. 

Como indica el ginecólogo y maldito Vicent Carmona, estos controles han “sido durante muchos años la única forma de prevenir cánceres avanzados, y ha sido muy útil mientras no teníamos la vacuna”. No obstante, explica que “siempre se ha hecho un cribado 'oportunista', es decir, se realiza a aquellas mujeres que acuden de forma voluntaria a hacerse una 'revisión' y lo ideal sería hacer un cribado poblacional, como en las mamografías para el cáncer de mama, a toda la población susceptible (mujeres entre 25 y 65 años de edad)”.

También señala que “es de gran utilidad vacunarse con la vacuna nonavalente del VPH, no fumar y usar preservativo en las relaciones sexuales, especialmente si no se tiene pareja estable”.

Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, “tres de cada 10 mujeres de menos de 30 años y una de cada 10 mujeres de más de 30 años, son positivas al VPH en España”. Asimismo, de acuerdo con la AECC,  “al menos, el 80 % de las mujeres se habrán infectado por lo menos con un tipo de VPH a lo largo de toda su vida”.

De hecho, aunque el organismo de la mayoría de las personas puede eliminar la infección por sí mismo, en ocasiones la infección se hace crónica y es, en estos casos, cuando puede causar cáncer. 

"Este tipo de cáncer no se desarrolla en mujeres jóvenes"

Esto es otro mito. Aunque la edad media de diagnóstico es de 48 años, según la AECC, “el 47% de las mujeres con carcinoma invasivo de cérvix se diagnostica antes de los 35 años y sólo el 10% de los diagnósticos se hacen en mujeres mayores de 65 años”. Desde la asociación insisten en que, si bien es un tumor “propio de las edades medias de la vida, hay un número significativo de casos desde los 30 años”. Como indica Carmona, “este puede aparecer a cualquier edad”.

No obstante, Murillo aclara que “a partir de los 35 años si se entra en contacto con el virus hay más probabilidad de lesiones premalignas”.

"El uso del preservativo hace que no tengamos ningún riesgo de contraer el VPH"

Si bien el preservativo nos protege de contraer el VPH, no lo hace al 100%, pero, como señala Carmona, “es una buena forma de evitar muchos contagios”. Es importante, además, el uso de este ya que, tanto el hombre como la mujer puede contraer el VPH y transmitírselo al otro, aunque los primeros no suelen presentar ningún tipo de síntoma y el virus suele desaparecer por sí solo. Asimismo, los cánceres relacionados con el VPH no suelen ser frecuentes en hombres.

En la misma línea, la doctora Murillo afirma que “el preservativo solo recubre el pene pero no la totalidad de la zona genital; con lo cual disminuye el riesgo pero no a cero de entrar en contacto a pesar de su uso”.

"Existe una relación directa entre el VPH y el cáncer orofaríngeo a través del sexo oral"

A través de prácticas de sexo oral, el VPH puede infectar la boca y la garganta y causar cánceres de orofaringe (parte de atrás de la garganta, incluidas la base de la lengua y las amígdalas). No obstante, como indican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), “no está claro si los cánceres orofaríngeos son causados por el VPH solo, o si hay otros factores” como el tabaco y el alcohol “que interactúan con el VPH para causar estos cánceres”. 

"Sólo las personas que han contraído el VPH pueden desarrollar este cáncer"

No tiene por qué ser así. Aunque, como hemos mencionado, el causante principal de este cáncer es una infección persistente por el virus del papiloma humano, la ginecóloga y maldita que también nos ha prestado sus superpoderes, Mary Carmen Prieto, asegura que también “existen otros factores implicados como la coexistencia de otras infecciones de transmisión sexual tales como virus del Herpes simple, Clamidia, VIH u otras condiciones que provocan inmunosupresión, incluyendo factores nutricionales o estados carenciales”.

Además, Murillo añade que “no todas las mujeres que entren en contacto con el VPH van a desarrollar este cáncer, sino que “más del 90% van a negativizar el virus al cabo de 2 años y va a depender de la edad de contagio, si la paciente es fumadora, del tipo de virus con el que se entre en contacto y de factores intrínsecos de la mujer, como, por ejemplo, si tiene alguna enfermedad autoinmune o alguna alteración de la inmunidad”. 

"Sólo pueden vacunarse contra el VPH aquellas mujeres que aún no hayan mantenido relaciones sexuales"

No, este es otro de los mitos. Según Murillo, “toda mujer por debajo de 45 años debería estar vacunada”. Asimismo, aclara que “si bien la efectividad de la vacuna es mayor cuando se administra en mujeres que no han mantenido relaciones sexuales, se recomienda administrarla en toda mujer joven sexualmente activa, independientemente de a qué edad haya iniciado las relaciones sexuales”. 

“Está demostrado que la infección por el virus no promueve una respuesta inmunitaria protectora para el futuro, cosa que sí que logra la vacunación”. Por otra parte, incide en que, “si el sistema inmunitario de una mujer no es capaz de eliminar el virus, este se queda de forma permanente y es cuando produce las lesiones que acaban en un cáncer invasivo de cérvix. Estas mujeres son más susceptibles de volver a contraer una infección por el VPH y la vacuna es el único medio para prevenir estas reinfecciones”, declara Carmona.

"La vacuna contra el VPH causa infertilidad"

No hay evidencias de que así sea. El Comité Global Asesor sobre Seguridad de las Vacunas examinó a finales de 2019 los datos sobre la seguridad de la vacuna contra el VPH y concluía que no existía una asociación entre la vacunación contra el VPH y la infertilidad o la insuficiencia ovárica primaria.

Las afirmaciones que dicen que "la vacuna contra el VPH no es segura"

En Maldita Ciencia ya os explicamos que, a día de hoy, las evidencias afirman que la vacuna del VPH es segura. Distintos organismos y autoridades sanitarias recogen y analizan los casos de posibles efectos secundarios que se producen tras la aplicación de las vacunas y publican periódicamente revisiones sobre su seguridad.

La última de las revisiones del mencionado Comité Global Asesor sobre Seguridad de las Vacunas de la OMS, publicada en diciembre de 2019, aseguraba que considera la seguridad de la vacuna del VPH como "extremadamente favorable". También puedes leer lo que dice el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades, la Agencia Europea del Medicamento o los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos.

Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología y Jefe de la Sección de Epidemiología y Prevención del Servicio de la Salud de Canarias, explica a Maldita Ciencia que todas estas revisiones continuadas "son coherentes: la vacuna es segura y sus beneficios superan con creces a sus posibles riesgos".

Todas las intervenciones médicas tienen riesgo de producir efectos secundarios, pero se siguen realizando cuando los beneficios superan esos riesgos. "Las vacunas son una de las pocas actuaciones médicas que se realizan sobre personas sanas, no enfermas. Sus beneficios tienen que estar muy claros antes de aplicarse", indica García Rojas.

En el caso de la vacuna del VPH, los efectos secundarios más comunes son leves y temporales: hinchazón y rojez en la zona de la inyección, fiebre, cansancio, dolor de cabeza, náuseas y dolor muscular o de las articulaciones.

En algunos casos raros, según los reportes a la EMA y otras autoridades médicas se produjeron otras reacciones más severas, como desmayos, y por eso las guías de recomendación comenzaron a incluir la indicación de vacunar a la paciente sentada o acostada, y mantenerla así unos 15 minutos después de la inyección para evitar caídas y lesiones. También se han dado casos de anafilaxis, una reacción alérgica grave, tras la aplicación de esa vacuna en personas alérgicas a alguno de sus componentes.

Otros reparos a la vacuna del VPH

Sobre el argumento de supuestos graves efectos secundarios, algunas voces que se oponen a esta vacuna utilizan otros argumentos. Por ejemplo, que el cáncer de cuello de útero es poco frecuente y que su mortalidad es baja, lo cual pondría en duda la necesidad de una vacunación sistemática.

Esto contrasta con cifras actuales, como las que aporta la Sociedad Española de Oncología en un informe reciente sobre las cifras del cáncer en España, que asegura que el cáncer de cuello uterino es el cuarto más diagnosticado en mujeres. 

García Rojas añade: "Hay que tener en cuenta que las cifras de cáncer que estamos viendo ahora corresponden con las infecciones que se produjeron hace 10 años con unas prácticas sexuales distintas. A día de hoy, con un inicio sexual más precoz y más parejas sexuales a lo largo de la vida, los contagios se dan antes y son más probables, y eso puede aumentar el número de casos en el futuro si no hacemos nada para impedirlo".

En este artículo ha colaborado con sus superpoderes los malditos y ginecólogos Mary Carmen Prieto y Vicent Carmona.

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