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MALDITA CIENCIA

Maldito Halloween: la ciencia detrás de miedos, payasos, cadáveres, sangre, sustos y amebas 'comecerebros'

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Si pensabas que no había hueco para la ciencia en la noche más terrorífica del año, ¡sorpresa!: también el miedo y muchas de las cuestiones relacionadas con él tienen su explicación (por si con una pandemia no tuviésemos suficiente).

Hablando de pandemias, piensa en las consecuencias si decides celebrarlo y recueda que debes tener especial cuidado: si estás dentro de cualquier establecimiento o en la vía pública, sigue siendo importante que cumplas con las medidas mínimas de seguridad de, al menos, 1,5 metros (si es posible, 2) para evitar el riesgo de contagio. Además, recuerda que es obligatorio llevar mascarilla al salir de casa, así que si te disfrazas, puedes llevar una a juego. Eso sí, que esté homologada y cumpla con la normativa.

Olvídate de la hora de las brujas y la medianoche y echa un ojo al BOE: los horarios de toque de queda variarán según la comunidad o ciudad autónoma donde residas. Además, si decides a salir, recuerda que en la mayoría de comunidades autónomas no podrán reunirse más de seis personas no convivientes (el número y las condiciones varían, comprúebalo), tanto en espacios públicos como privados. Por último, recuerda que para evitar el contagio de COVID-19 es recomendable permanecer en espacios abiertos y respetar siempre los aforos.

Y ahora, agárrate, que vamos a terminar de asustarnos.

El miedo irracional a los payasos sí puede considerarse una fobia

Mira que hay criaturas espeluznantes en pelis, series y libros (y alguna que otra en realidad, para qué engañarnos), pero en cada noche de brujas los payasos terminan siendo una de las más comentadas, por el temor que generan. Aunque en los manuales de enfermedades no existe una fobia a los payasos como tal, sí se recoge el miedo a personajes disfrazados, por ejemplo.

Según los expertos, este podría considerarse una fobia si es irracional, y produce un sufrimiento significativo; muchas veces por culpa del maquillaje, que imita emociones exageradas y nos ponen en alerta, o por sus acciones inesperadas (se caen, dan sustos, gritan...). Ahora bien, si el miedo es pasajero y llega tras haber visto alguna peli u otro motivo puntual (como el avistamiento de personas disfrazadas de payasos espeluznantes), no se consideraría una fobia.

Sí, existen amebas 'comecerebros' y son muy peligrosas

Seguramente recuerdes que una mujer de 69 años en Seattle (Estados Unidos) fallecía por una infección de una "ameba ‘comecerebros' después de lavarse la nariz con agua del grifo". La mujer ingresó por convulsiones y un escáner mostró lo que parecía un tumor cerebral. Tras analizar el tejido cerebral, descubrieron que la ameba Balamuthia mandrillaris había infectado su cerebro y se estaban 'comiendo' las células cerebrales, según contó el neurocirujano que la operó al Seattle Times. Falleció un mes después.

Los médicos creen que la ameba Balamuthia mandrillaris la infectó al hacerse un lavado nasal con agua del grifo contaminada con la ameba para combatir una sinusitis, en vez de usar agua salina o estéril. Es decir, que las infecciones de Balamuthia mandrillaris son muy, muy poco comunes, pero cuando ocurren son muy peligrosas. Es más, de los 109 casos conocidos en Estados Unidos entre 1974 y 2016, murieron el 90%. En Maldita Ciencia puedes seguir leyendo sobre esta ameba comecerebros.

Si te desmayas al ver u oír hablar de sangre, tranquilo: es una reacción del sistema cardiovascular, y con tratamiento puedes controlarla

Quizás conozcas a alguien así. O quizás sea tú esa persona. Gente que se desmaya cuando ve sangre o incluso solo al oír hablar de ella. El nombre médico de estos desmayos es síncope vasovagal y es una reacción de nuestro sistema cardiovascular. "La tensión baja mucho en milisegundos y disminuye el flujo de sangre al cerebro, lo que supone mareos. Es una pérdida repentina del tono muscular y a veces de la conciencia pero dura muy poco. La tensión se recupera enseguida", explica a Maldita Ciencia José María Molero, médico de familia en la Comunidad de Madrid.

Además, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA), el miedo o ansiedad marcada a ver sangre es considerada una fobia específica. ¿Se puede tratar? Sí. ¿Cómo? "Afrontando poco a poco las situaciones temidas, empezando por las que generan menos ansiedad hasta llegar a las situaciones más difíciles", explica en su blog Elena Miró, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de Granada.

Podrías morirte de un susto, sí; pero es una consecuencia muy poco frecuente

"¡AAAAAAAAAAAAH! ¡No me des estos sustos, que me va a dar un infarto!". ¿Alguna vez has dicho o has provocado que alguien grite esta expresión? Pues cuidado, que aunque parezca una simple forma de hablar, quizá sea más cierta de lo que pensamos.

Según explica en este artículo la Fundación Española del Corazón, aunque es muy poco frecuente, es cierto que un susto te puede matar. "Un gran susto, excitación extrema o un enorme disgusto desencadenan la liberación de muchas sustancias de estrés a la sangre. Esto se ha visto que podría relacionarse con lo que se denomina miocardiopatía de estrés", puede leerse en su página web.

Que tu cara se distorsione en el espejo si hay poca luz tiene una explicación

Imagina que estás en frente del espejo, con una luz tenue y de repente empiezas a ver cómo tu cara se distorsiona o incluso desaparece y aparece otro rostro en su lugar¿Leyenda urbana? No, el efecto visual puede ocurrir, aunque no tiene por qué pasarle a todo el mundo: es más probable que le pase a personas sugestionables (que se dejan llevar más fácilmente), con miedo y predispuestas a creer en el fenómeno.

El neurocientífico y divulgador Daniel Gómez explica a Maldita Ciencia que la culpa la tiene nuestro sistema de percepción visual: "Cuando recibimos estímulos visuales, la corteza visual (encargada de la vista) colabora con el hipocampo (encargado de la memoria) para identificar lo que estamos viendo e interpretarlo correctamente". Esta capacidad para rellenar los huecos de información a través de la memoria es muy útil para objetos que no siempre vemos (seguir el balón durante un partido de fútbol), pero en la oscuridad, “puede generar falsos positivos y ver cosas donde realmente no hay nada”. 

Los "ciervos zombis" existen, pero no hay evidencia de que hayan contagiado a humanos

Tranquilos, no son muertos vivientes: el adjetivo zombi con el que se califica a estos ciervos viene del comportamiento del animal infectado, que pierde peso rápida y drásticamente, babea, tropieza y carece de coordinación y de miedo hacia las personas (aunque ni son agresivos ni atacan). Estos son algunos de los síntomas de la Chronic Wasting Disease (CWD), una enfermedad que afectaba también a renos y alces de Estados Unidos, Canadá, Finlandia, Noruega y Corea del Sur.

El origen de este trastorno son los priones, agentes infecciosos formados por un tipo de proteínas que causan algunas patologías neurodegenerativas letales (como la encefalopatía espongiforme bovina o enfermedad de las vacas locas). La CWD destruye progresivamente el sistema nervioso de estos animales: afecta al cerebro, a la espina dorsal y a otros tejidos, acabando con su vida. Se propaga mediante el contacto con los fluidos de un ejemplar infectado (heces, saliva, sangre u orina) o bien a través del entorno, comiendo o bebiendo alimentos contaminados.

Cuanto más humana parece una criatura que no lo es, más posibilidades hay de que te cause repelús

Cadáveres, robots humanoides, zombies, muñecos malvados, marionetas siniestras, criaturas de forma humana pero con deformidades... En definitiva, criaturas y objetos similares a los humanos, pero que realmente no lo son. ¿Por qué nos incomodan o nos dan miedo? La respuesta nos la da la hipótesis del valle inquietante (uncanny valley), que sostiene que, cuanto más humana es la apariencia de algo que no lo es, es más susceptible de causar un sentimiento de rechazo.

Según esta, entre las fuentes que consideramos “de peligro” se incluyen los cadáveres y los miembros de diferentes especies y otras entidades a las que podemos asemejarnos. La explicación que propone es que esa reacción de rechazo es una parte de nuestro instinto de conservación y supervivencia: “Cuando morimos, no podemos movernos; el cuerpo se enfría y la cara se pone pálida”. Es decir, la apariencia física se va aproximado a la de estas criaturas no humanas. De ahí la importancia del movimiento en este tema: si encima esa especie de “cadáver” se mueve, el rechazo sería todavía mayor, al recordarnos a un muerto viviente (evidentemente, una amenaza mayor).

Existen más criaturas "chupasangre" de las que crees, aunque alimentarse de este fluido no es fácil

Las criaturas "chupasangre" son más comunes de lo que pensamos; de hecho, según este reportaje del New York Times, hay alrededor de 30.000 especies de animales que se alimentan de este fluido. ¿Por qué tantas? La pregunta, como sugiere el artículo, no debería ser esta, sino por qué tan pocas lo hacen, si es una sustancia tan abundante y tan rica en energía.

La respuesta es sencilla: alimentarse de la sangre de otras criaturas vivas no es tan fácil como puede parecer. En el caso de animales grandes, lo normal es que la posible víctima les vea y se defienda. Si estos son pequeños (como los famosos mosquitos), es fácil que mueran aplastados. También existen obstáculos nutricionales, si hablamos de llevar una dieta basada exclusivamente en sangre. Por ejemplo, esta no tiene suficiente vitamina B y presenta gran cantidad de hierro, que puede resultar tóxico.

Ni hay más partos las noches de luna llena ni sus fases afectan a nuestros fluidos

¿Más partos en luna llena? Ni caso. Es un antiguo mito que circula como si fuese verdad, pero no lo es. Los supuestos efectos de la luna llena sobre distintos factores (la salud mental, el número de nacimientos, los crímenes...) se han estudiado y hay pocas evidencias de que exista una relación real. En el caso de los partos, se ha estudiado si hay una diferencia estadística significativa entre estas noches y otras noches cualquiera, y no se ha encontrado. Este estudioeste estudio, y este otro llegaron a esa conclusión.

Y si las fases de la luna afectan a las mareas de los océanos, ¿afectan también a otros fluidos que hay en la Tierra, por ejemplo, a los que se encuentran en el interior de nuestro cuerpo? La respuesta es que no, debido al volumen de líquido del que estamos hablando. Teniendo en cuenta que el cuerpo humano tiene un volumen de líquido miles de veces menor que los océanos, y que además esos líquidos no tienen un espacio al que desplazarse, el impacto de la gravedad lunar no tiene efecto sobre nuestros fluidos.

Primera fecha de publicación de este artículo: 31/10/2020

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