Maldita Ciencia
09/10/2020

Las afirmaciones falsas del supuesto comunicado de "Médicos por la Verdad de Canadá" y de "Abogados por la libertad" sobre la pandemia de COVID-19

Está circulando un supuesto comunicado de "Médicos por la Verdad" de Canadá en el que se afirma que la pandemia de COVID-19 fue causada "por una intoxicación masiva" a través de la vacuna contra la gripe. También se hacen otras afirmaciones falsas como que las pruebas PCR no son específicas o que las medidas como el confinamiento, la distancia social y el uso de la mascarilla no tienen base científica. Además, el post también incluye un texto, atribuido a "Abogados por la libertad", en el que se asegura que las recomendaciones de la OMS son "de obligado cumplimiento para España", pero no es cierto. Os contamos lo que sabemos.

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No hay ninguna evidencia que relacione el coronavirus con la vacuna contra la gripe

El supuesto comunicado de "Médicos por la Verdad de Canadá" dice que la pandemia fue causada por "una intoxicación masiva provocada de manera intencional y premeditada a través del mecanismo de inoculación que autoridades sanitarias de cada país, nación o estado denominaron 'campaña de vacunación antigripal'".

Sin embargo, no existe ninguna evidencia de que el virus causante de la COVID-19 esté relacionado con la gripe, ni mucho menos que haya sido inyectado a la población con la campaña de vacunación de la gripe. Es más: ya os explicamos por qué el estudio del hospital de Barbastro no demuestra científicamente una relación entre la COVID-19 y la vacuna de la gripe. También, cuáles son las diferencias entre el coronavirus y la gripe.

Pepe Alcamí, virólogo e inmunólogo del Instituto de Salud Carlos III, confirma que es imposible que la vacuna contra la gripe de este año estuviera contaminada. “En todas las vacunas se hace lo que se denomina ‘búsqueda de virus adventicios’, precisamente para estar seguro de que no están contaminadas por otros virus”, aclara. “Al crecerse el virus de la gripe en cultivos inicialmente antes de inactivarlo, hay que estar seguros de que no se ha contaminado en el proceso. Por eso existe detección de material genético de otros virus, para excluir la contaminación”.

Además, añade la maldita Loreto Carmona, reumatóloga y epidemióloga, directora científica del Instituto de Salud Musculoesquelética (InMusc) de Madrid, que nos ha prestado sus superpoderes, “la vacuna antigripal no se produce en base a virus activos, por lo que no puede contagiarte. Simplemente muestra a nuestro organismo partes del genoma de virus inactivas para que nuestras células B desarrollen anticuerpos”. Y recuerda: “Que estés desarrollando anticuerpos frente a un virus no te debilita. De hecho se pueden poner, y se ponen, muchas vacunas juntas. Por ejemplo, cuando viajas a lugares con infecciones endémicas. Todos los estudios han demostrado que lo que más efecto ha tenido en frenar la expansión de la epidemia ha sido el confinamiento. Uno detrás de otro.”

Las pruebas PCR sí detectan específicamente el SARS-CoV-2

El texto asegura que "las personas pasaron a ser números, la clínica reemplazada por 'casos' informados como positivos por un test complementario como la PCR de demostrada inespecificidad". Sin embargo, en Maldita Ciencia ya hemos explicado cómo funciona una prueba PCR y por qué las que se utilizan actualmente sí son específicas para detectar el SARS-CoV-2.

Como ya explicó José Manuel Bautista, catedrático de Biología Molecular que coordinó el laboratorio de detección COVID-19 de la Universidad Complutense de Madrid, "no es cierto que la PCR que se está utilizando ahora sea inespecífica. “Los cebadores para amplificar (sustancias necesarias en la reacción en que se basa las PCR) son específicos para SARS-CoV-2 (el coronavirus que causa la enfermedad) y no para otros virus. Está demostrado en muchas publicaciones. Hay otros PCR generalistas para detectar más coronavirus, pero los que se usan ahora son altamente específicos", indicaba Bautista a Maldita Ciencia. 

Además, afirmaba que una PCR positiva no garantiza la viabilidad del virus, "sino la presencia de su material genético", pero que "eso no quiere decir que sea inespecífica”. “De hecho es tan específica que detecta cantidades residuales de ARN del virus", continúa el experto.

Los asintomáticos pueden transmitir el virus

El supuesto comunicado afirma que "una persona sin síntomas es una persona sana y no enferma". Sin embargo, a pesar de que las personas asintomáticas contagiadas de COVID-19 no tosan ni estornuden con frecuencia, hay indicios de que mantener una conversación con ellas podría producir suficientes partículas en el aire como para transmitir la infección, aunque carezcan de síntomas, según un estudio de la Universidad de California (Davis, Estados Unidos), publicado en la revista científica Aerosol Science and Technology. ¿Cómo? A través de los aerosoles: partículas lo suficientemente pequeñas como para viajar por el aire.

Sonia Zuñiga, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CNB-CSIC) y cuya línea de investigación se centra en la bases moleculares de la patogénesis de coronavirus emergentes confirma a Maldita Ciencia que estas personas transmiten el virus: "Un paciente asintomático es una persona que está infectada pero no desarrolla síntomas clínicos de la enfermedad. Pero el problema es que puede ser infeccioso, es decir, transmitir el virus a otros".

Zúñiga añade que en la existencias de personas asintomáticas que transmiten el virus "está el peligro y la dificultad de controlar" la pandemia porque "hacen vida normal con lo que la dispersión del virus aumenta si no cumplen las medidas de seguridad que se han establecido" como la distancia interpersonal, el lavado de manos y el uso de mascarilla.

El confinamiento, la distancia social y el uso de la mascarilla sí reducen el riesgo de contagio

El texto dice que "no hay base científica seria para hacer lo que se está haciendo, obligar a la gente sana a guardar encierro, distancia y usar un bozal". No obstante, esto no es cierto.

El distanciamiento social, en general, son las medidas tomadas para detener o frenar la propagación de una enfermedad contagiosa. En el caso de un individuo, se refiere a mantener una distancia suficiente entre él y otra persona para reducir el riesgo de inhalar las gotas que se producen cuando una persona infectada tose o estornuda. De esta manera, será más complicado que lleguen a las vías respiratorias de las personas de nuestro alrededor. En una comunidad, las medidas de distanciamiento social pueden incluir la limitación o cancelación de grandes reuniones de personas, explica la Escuela de Medicina de Harvard.

Con respecto al confinamiento, este reduce el abanico de personas con las que podemos tener contacto, por lo que también incide en el riesgo de contagiar o que nos contagiemos. Aparte de no salir de nuestro municipio (si este es nuestro caso), el hecho de quedarnos en casa, a pesar de que limite el contacto con micoorganismos patógenos, no disminuye la fortaleza y eficacia de nuestro sistema inmune.  

Además, en Maldita Ciencia ya os hemos explicado por qué aunque estés sano es importante que lleves mascarilla. Las evidencias apuntan a que el uso de mascarillas en la población sana minimiza el riesgo de contagio: por una parte actúa como barrera física que dificulta la posibilidad de entrar en contacto con el virus y por otra, reduce el riesgo que suponen los pacientes asintomáticos como fuentes de contagio. 

Entre los estudios que demuestran la eficacia de las mascarillas, este demostró cómo la gran parte de las gotículas de saliva emitidas al hablar se bloqueaban al cubrirse la boca con un paño húmedo. Los resultados de este otro, en el que participaron personas con resfriado común, sugerían que el uso de una mascarilla quirúrgica reducía significativamente la cantidad de estos virus respiratorios emitidos en gotitas y aerosoles.

Además, no hay que olvidar la posibilidad de que una persona asintomática puede contagiar. Esto quiere decir que, aunque no presente síntomas y piense que esté sana o sano, podría no ser así y estar contagiando a las personas que se encuentran a su alrededor. De ahí otro motivo por el que el uso de mascarilla es importante en toda la población, no solo en los pacientes que han dado positivo en coronavirus. 

Otro estudio publicado en junio en la revista Health Affairs compara la tasa de crecimiento de COVID-19 antes y después de que algunos estados de Estados Unidos regularan la obligatoriedad del uso de mascarilla. “El uso de máscaras faciales en público disminuyó las tasas de crecimiento diario de COVID-19 en comparación con los estados que no emitieron mandatos”, concluyen los autores. Las conclusiones de esta otra investigación en la que se analizaron las muertes por coronavirus en 198 países apuntar a que, en aquellos en los que las normas sociales y las políticas gubernamentales que favorecían el uso de mascarilla se asociaban con una menor mortalidad por COVID-19. 

No, las recomendaciones de la OMS no son "de obligado cumplimiento para España"

Junto al supuesto comunicado de "Médicos por la Verdad de Canadá", también se comparte un texto atribuido a Sergio Cebolla, abogado que supuestamente forma parte de "Abogados por la libertad". En este, se afirma que las medidas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) "son de obligado cumplimiento para España".

Pero no es cierto, la OMS no puede obligar a los países a seguir sus recomendaciones. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ya explicó en abril que los países no están obligados a seguir sus consejos: "[La OMS] brinda la mejor asesoría que puede en base a pruebas científicas, pero cada país puede aceptarla o no, asumen su responsabilidad y no tenemos potestad para que se acaten nuestras recomendaciones".

Además, el texto que circula menciona el Reglamento Sanitario Internacional (RSI), que es un acuerdo suscrito entre 196 países "para ayudar a la comunidad internacional a prevenir y dar respuesta a los riesgos graves para la salud pública que puedan cruzar fronteras y amenazar a la población mundial", según la web de la OMS. España se encuentra en la lista de los Estados Partes del RSI.

El texto que se mueve asegura que el RSI dice que los Estados Partes pueden aplicar medidas "siempre que no sean más invasivas, intrusivas y restrictivas que las planteadas por la OMS". Pero esto no es cierto, en el documento no se afirma tal cosa. De hecho, en el artículo 43 de este reglamento se expone que los Estados Partes pueden aplicar medidas sanitarias acordes a su legislación nacional "que proporcionen un nivel igual o mayor de protección sanitaria que las recomendaciones de la OMS":

Captura del RSI

Primera fecha de publicación de este artículo: 09/10/2020

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