En corto:
No hay ninguna evidencia que sugiera siquiera que aplicar vaselina en el ombligo suponga efecto alguno en la salud, tampoco mejoras en la digestión, en la calidad de sueño o en el resto de situaciones que señala el contenido que está circulando. Tampoco hay ninguna evidencia sobre el argumento que este propone para justificar estos supuestos beneficios: la piel del ombligo no es especialmente delgada (es más bien gruesa, al tratarse de una cicatriz). Hay muchas otras zonas en las que esta es mucho más fina (párpados y contorno de ojos, labios, genitales externos…). En cualquier caso, que lo fuese tampoco supondría efectos como los mencionados: aunque la vaselina se absorbiera (lo que no ocurre, por su función oclusiva), esta no tiene las propiedades necesarias para generarlos.
La justificación pseudomédica que propone el avatar (no se trata de un médico real, sino que es un
deepfake generado con inteligencia artificial, como señala una etiqueta en el propio post [AI-generated], que suplanta al médico
Mauricio González) apela al
“punto Pechoti” una supuesta “entrada al equilibrio interno” por situarse sobre la “glándula de Pechoti” (sobre la que no existe ni una sola prueba científica documental), que permitiría la conexión con más de 70.000 conexiones nerviosas.
Se trata de una propuesta de la conocida como medicina ayurvédica (no respaldada por la evidencia científica) en la que el ombligo, precisamente donde se encontraría este punto, se considera una zona energética vital. No existe ninguna evidencia científica sobre ninguna de estas afirmaciones y, de hecho, lo que proponen contradice todo lo que sí se sabe y está demostrado en medicina.
Existen revisiones sistemáticas de estudios (que aportan la evidencia más robusta) que concluyen que no existe evidencia convincente de la eficacia de los pseudotratamientos de fitoterapia personalizados, entre los que se encuentra la ayurveda, para ninguna indicación. “Debido al alto potencial de efectos adversos e interacciones negativas entre hierbas y entre hierbas y medicamentos, esta falta de evidencia de eficacia impide recomendar su uso”, añaden los autores.