El ombligo
El vídeo que circula asegura que “el ombligo conecta al bebé con el útero” y que frotarlo en exceso “puede causar irritación, infección o incluso aumentar el riesgo de aborto espontáneo”. Sin embargo, como explica a Maldita.es Vicent Carmona, ginecólogo y maldito que nos ha prestado sus superpoderes, “estimular el ombligo de una embarazada no produce ningún tipo de efecto fisiológico, más allá de que le pueda molestar a la gestante”.
La presidenta de la Sociedad Científica de Obstetricia y Ginecología de la Comunitat Valenciana (SOGCV), Ana Palacios, coincide en que “el ombligo de la madre no está conectado directamente al bébé” sino que “el feto está protegido dentro del útero por varias capas de tejido, el líquido amniótico y la pared uterina” y añade que un contacto normal con el ombligo, como ocurre al lavarlo, rascarlo, tocarlo o masajearlo suavemente, “no aumenta el riesgo de aborto ni de parto prematuro”. Lo que sí puede ocurrir, según explica la obstetra, es que algunas embarazadas lo noten más sensible o molesto debido al estiramiento de la piel. Sobre este punto, la jefa de sección de Embarazo de Alto Riesgo en el Hospital Universitario de La Paz, María de la Calle, señala que hay ocasiones en las que sí que se puede producir una pequeña “infección o irritación en ese área”, sin riesgos para el futuro bebé.
El abdomen
En la grabación también se mencionan los supuestos peligros que supondría tocar el abdomen de una mujer durante el embarazo, argumentando que frotar la barriga en exceso “podría sobreestimular al bebé” y “aumentar el riesgo de que el cordón umbilical se enrede alrededor del cuello del bebé o desencadenar contracciones”. Ahora bien, en palabras de María de la Calle, tocarse el abdomen “no facilita ni que el cordón se enrede, ni prolapsos (descenso o caída de un órgano interno fuera de su posición anatómica normal), ni ninguna complicación para el bebé”.
Palacios, que coincide en esta falta de evidencia, añade que las vueltas de cordón “son frecuentes y suelen deberse a los movimientos normales del feto y a la longitud del cordón” y subraya que “muchas embarazadas hablan, acarician o dan pequeños toques al abdomen para interactuar con el bebé sin que ello suponga un riesgo”.
Los pezones
Por último, en el vídeo se afirma que la sobreestimulación de los pezones “puede llevar a contracciones uterinas, lo que puede causar trabajo de parto prematuro o aborto espontáneo”. Sobre esta afirmación, el ginecológo Vicent Carmona aclara que “la estimulación del pezón produce una liberación de oxitocina que puede producir alguna contracción, pero en ningún caso provocar un aborto o parto prematuro”. Según explica De la Calle, se trata de “un método que se utiliza al final del embarazo para que las mamás se pongan de parto antes”, al favorecer la aparición de contracciones. Ana Palacios añade que esta estimulación puede provocar “alguna contracción aislada que, en general, son de baja intensidad y sin repercusión clínica” y que, en embarazos de alto riesgo o con amenaza de parto prematuro, el obstetra puede pedir que se eviten ciertas prácticas que aumenten las contracciones, “entre las que estarían evitar las relaciones sexuales o la estimulación de los pezones”, señala.