Ojo con la agricultura regenerativa: no hay una definición oficial y te la pueden colar

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Aunque es un término con el que probablemente te hayas topado, no existe ni una etiqueta oficial ni una definición consensuada de qué es la producción regenerativa en agricultura o ganadería. Desde el punto de vista de la agroecología, este tipo de agricultura busca ir un paso más allá del modelo ecológico, con un enfoque de la producción que busca mejorar (no solo mantener) el suelo y los recursos naturales mediante técnicas adaptadas a cada entorno.  Sin embargo, al no existir una certificación oficial –como sí ocurre, por ejemplo, con la ecológica– que permita auditar que se siguen una serie de prácticas específicas, las empresas pueden utilizar este término a su antojo y, por tanto, llevar a cabo estrategias de greenwashing: venderse como sostenibles y concienciadas con su impacto en el entorno aun cuando sus prácticas continúan siendo dañinas o no tienen beneficios demostrados. 

Las opiniones y puntos de vista expresados solo comprometen a su(s) autor(es) y no reflejan necesariamente los de la Unión Europea. Ni la Unión Europea ni la autoridad otorgante pueden ser considerados responsables de ellos.

Ni ecológica, ni bio, ni orgánica: hay otro término que está ganando popularidad, la agricultura regenerativa. Es probable que hayas oído hablar de ella en boca de los secretarios de Salud y Agricultura de Donald Trump o que la hayas visto en la publicidad de grandes compañías como Bimbo, Nestlé o McDonald's. También puede ser que te hayas topado con ella en un mercado ecológico, con algún agricultor que asegura practicarla. Pero, ¿qué tienen que ver un secretario de Estados Unidos, una multinacional de la bollería y un pequeño productor de tu barrio para abanderar este mismo reclamo? ¿Qué es, exactamente, esto de la agricultura regenerativa? Esto es lo que sabemos. 

A agosto de 2026, no existe una definición consensuada ni un catálogo de prácticas aprobado a nivel internacional que permita definir qué es la agricultura regenerativa ni auditar si una producción realmente lo es. La clave para entender el problema está en la ausencia de protección legal sobre el propio término.

Cuidado en el súper: no existe un sello que certifique que un producto sea de producción regenerativa

Como ya te contamos en Maldita.es, todos los productos comercializados bajo los términos “ecológico”, “bio” u “orgánico” están regulados bajo la certificación de la Unión Europea, respaldada por una autoridad de control que garantiza el cumplimiento de la normativa. Además, esta certificación está armonizada con otras internacionales para asegurar los estándares ante el consumidor. Con el término regenerativo no ocurre nada de esto.

“No es un término protegido, por lo que es apropiable y definible por cualquiera que pretenda hacer algo con él”, explicaba a Maldita.es en un directo en Instagram Gloria Guzmán, ingeniera agrónoma y experta en agricultura ecológica. En consecuencia, no hay ninguna autoridad designada para certificar que los productos distribuidos bajo la etiqueta de producción regenerativa sean realmente beneficiosos o respetuosos con su entorno. Ahora bien, aunque no existe un consenso internacional oficial, existen algunas instituciones privadas, como el Instituto Rodale en Estados Unidos, que han desarrollado un sello propio para etiquetar productos bajo su definición particular.

A esta misma institución se le atribuye, precisamente, el primer uso del término. Fue el editor estadounidense Robert Rodale, director del Instituto a principios de la década de 1980, quien empezó a utilizarlo. "Esta organización lo que plantea es que la agricultura ecológica está muy bien, pero que quizás en algunos sitios se pueda afinar un poquito más", explicaba a Maldita.es Guzmán.

Para Rodale, la regenerativa pretendía dar un paso más allá de la agricultura ecológica que, según su planteamiento, se centraba en mantener las condiciones del ecosistema del suelo, no dañarlo, conservar su biodiversidad y reducir la contaminación. La regenerativa no solo debía mantener, sino potenciar la recuperación de los suelos degradados. José Manuel Herrera, investigador en la Universidad de Cádiz en el área de Recursos Naturales y Medio Ambiente, añade a Maldita.es que la base de la agricultura regenerativa es el "enfoque holístico de los agroecosistemas".

Es decir: la definición original de Rodale parte de la propia vertiente ecológica de los modelos de producción. Sin embargo, en los años posteriores el uso del término no siempre se ha hecho desde esa misma base. Hay compañías privadas que han acuñado sus propias acepciones, muy alejadas de la visión ecologista original.

“Cuando se populariza [el término regenerativo] es apropiado desde muy diferentes ámbitos, entonces, hay otra buena parte de la agricultura regenerativa que no es ecológica”, cuenta Guzmán. Esto es lo que la experta define como posibles casos de greenwashing: mostrar algo como positivo para el medioambiente cuando en realidad no lo es, o cuando no está probado que lo sea. 

A esto se suman numerosos ejemplos de compañías que utilizan la palabra “regenerativa” sin especificar a qué se refieren con ella. Un informe publicado en 2024 por NewClimate Institute analizó la comunicación de las 30 mayores multinacionales de alimentación y agricultura del mundo. De ellas, 24 mencionaban la agricultura regenerativa en sus estrategias, pero solo 18 llegaban a definirla y apenas ocho disponían de objetivos cuantitativos que permitieran comprobar si cumplía o no lo que prometían. 

Como consumidor, ¿en que me afecta esto a mí?

Si a la hora de comprar te preocupas por elegir productos respetuosos con el medioambiente, conviene que tengas esto claro: como no existe una certificación oficial que audite qué es un producto de agricultura regenerativa, que en el envase ponga que la marca "apoya la agricultura regenerativa" puede no significar absolutamente nada. Por eso, los expertos consultados por Maldita.es aseguran que lo más fiable, hoy por hoy, es buscar el sello de la agricultura ecológica, la conocida como eurohoja

La base mínima es que tenga certificación ecológica; luego si le añaden un logo de regenerativa, está bien, porque vendrá de gente que, partiendo ya de un nivel muy alto de mejora de los recursos naturales, quiera mejorar algo más”, cuenta Guzmán. “Lo que no recomendaría nunca es adquirir productos ‘regenerativos’ sin esta certificación ecológica: hay grandes multinacionales que utilizan el término a pesar de seguir practicando la misma agricultura destructiva”, continúa. Es decir: no solo nuestra compra “no añadiría [ningún beneficio]”, sino que “seguramente, además, nos costará más cara”. 

En la práctica, ¿qué tipo de técnicas se asocian a la producción regenerativa? 

No existe un catálogo oficial que las recoja todas porque, como explica Herrera a Maldita.es, “cada agroecosistema requiere unas técnicas determinadas que varían en el espacio y en el tiempo”. Es decir, lo que funciona para regenerar el suelo en un olivar andaluz no tiene por qué servir en una llanura cerealista de Castilla. Aun así, el experto explica que hay algunas prácticas que se repiten por su alto impacto y su facilidad de implementación. 

Una de las más citadas es la regeneración de cubierta vegetal, es decir evitar que la tierra quede desnuda entre cosecha y cosecha y en su lugar, sembrar o dejar que crezcan otro tipo de plantas que cubran el suelo. A ella se suman otras técnicas que suelen ir de la mano: la rotación de cultivos, que consiste en no plantar siempre lo mismo en la misma parcela; la labranza reducida, que disminuye al mínimo el arado de la tierra; o el pastoreo rotacional, que mueve al ganado de una parcela a otra en lugar de dejarlo siempre en el mismo terreno. Ninguna de estas técnicas es exclusiva ni está reservada a la agricultura regenerativa: son prácticas agronómicas conocidas y utilizadas en la agricultura ecológica. La clave es, según explica Herrera, adoptarlas orientadas a “incrementar activamente la salud del suelo y la biodiversidad de los sistemas agrícolas”. 

En la práctica, ¿qué tipo de técnicas se asocian a la producción regenerativa? 

No existe un catálogo oficial que las recoja todas porque, como explica Herrera a Maldita.es, “cada agroecosistema requiere unas técnicas determinadas que varían en el espacio y en el tiempo”. Es decir, lo que funciona para regenerar el suelo en un olivar andaluz no tiene por qué servir en una llanura cerealista de Castilla. Aun así, el experto explica que hay algunas prácticas que se repiten por su alto impacto y su facilidad de implementación. 

Una de las más citadas es la regeneración de cubierta vegetal, es decir evitar que la tierra quede desnuda entre cosecha y cosecha y en su lugar, sembrar o dejar que crezcan otro tipo de plantas que cubran el suelo. A ella se suman otras técnicas que suelen ir de la mano: la rotación de cultivos, que consiste en no plantar siempre lo mismo en la misma parcela; la labranza reducida, que disminuye al mínimo el arado de la tierra; o el pastoreo rotacional, que mueve al ganado de una parcela a otra en lugar de dejarlo siempre en el mismo terreno. Ninguna de estas técnicas es exclusiva ni está reservada a la agricultura regenerativa: son prácticas agronómicas conocidas y utilizadas en la agricultura ecológica. La clave es, según explica Herrera, adoptarlas orientadas a “incrementar activamente la salud del suelo y la biodiversidad de los sistemas agrícolas”. 

¿Qué considera el Gobierno de Trump que es la producción regenerativa?

La Administración Trump ha hecho de la agricultura regenerativa su bandera en política agraria. El Gobierno de EEUU la define como “un enfoque de gestión de la conservación que hace hincapié en los recursos naturales mediante la mejora de la salud del suelo, la gestión del agua y la vitalidad natural para la productividad y la prosperidad de la agricultura y las comunidades estadounidenses”. 

En diciembre de 2025, el Departamento de Agricultura (USDA) puso en marcha el Regenerative Pilot Program, un programa de 700 millones de dólares para “apoyar específicamente la agricultura regenerativa” y en junio de 2026, Donald Trump firmó una orden ejecutiva para reforzar este programa. Este plan entra dentro de la agenda "Make America Healthy Again" del secretario de salud Robert F. Kennedy Jr. En la práctica, basta con que un agricultor adopte una sola técnica para acceder a ayudas dentro del plan piloto. Las técnicas que incluyen como regenerativas son, entre otras, el uso de coberturas vegetales, la rotación de cultivos, la labranza reducida, o el pastoreo rotacional. 

Estas mismas prácticas son algunas de las que subvenciona la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea desde 2023 a través de los ecorregímenes: pagos directos a los agricultores por llevar a cabo voluntariamente este tipo de prácticas. El Ministerio de Agricultura las define como prácticas relacionadas con la “agricultura de carbono o la agroecología” que persiguen “mejorar la estructura de los suelos y aumentar su contenido en carbono, reducir la erosión y la desertificación, la disminución de los gases de efecto invernadero; o bien favorecer la biodiversidad asociada a espacios agrarios, los paisajes y la conservación de los recursos naturales”.