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MALDITO BULO

11-S: las teorías de la conspiración que perduran 20 años después

Publicado viernes, 10 septiembre 2021
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Recursos utilizados
Fuentes oficiales (comunicados, bases de datos, BOE)
Material producción propia

Este 2021 se conmemora el vigésimo aniversario del 11-S. Un atentado que se cobró la vida de casi 3.000 personas cuando varios terroristas suicidas secuestraron cuatro aviones comerciales y estrellaron dos de ellos en las Torres Gemelas (Nueva York) y otro en El Pentágono (Virginia). Un cuarto, que se cree que se dirigía hacia el Capitolio en Washington, no llegó a su objetivo y se estrelló en un campo de Pensilvania. Dos décadas después, aún hay muchas personas que se creen multitud de teorías de la conspiración sobre los ataques. Son desinformaciones desmentidas infinidad de veces a lo largo de estos 20 años.

En los momentos de confusión, en los que la información no es clara ni directa, la desinformación circula a una velocidad mayor. Un caldo de cultivo perfecto para que afloren los bulos y las posteriores teorías de la conspiración. En España ya tuvimos nuestra propia experiencia cuando el 11 de marzo de 2004 Madrid vivió los mayores atentados de la historia del país y desde el Gobierno y algunos medios de comunicación se mantuvo la “teoría” de que había sido ETA

“Estados Unidos sabía del atentado y no lo evitó”

Esta es la teoría de la conspiración más extendida entre aquellos que aún sospechan de las fuentes y documentos oficiales: “el Gobierno de Estados Unidos participó en el atentado”. Ya fuese encargando directamente que se produjese el ataque o teniendo conocimiento de él y no evitándolo, hay quienes señalan a altos cargos del ejecutivo de George W. Bush, entonces presidente del país, de “estar detrás” del atentado. ¿El motivo? Justificar supuestamente las intervenciones militares que posteriormente se realizaron en Afganistán e Irak. 

Para sostener su creencia, se preguntan por qué la fuerza aérea de Estados Unidos no interceptó los cuatro aviones que fueron secuestrados y afirman que el entonces vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, “ordenó” a los militares no actuar para derribar las aeronaves. De hecho, como te hemos contado en Maldita.es, un tercio de los estadounidenses pensaba en 2006 que los altos cargos participaron en los atentados o decidieron no evitarlos.

Para desmontar esta teoría, hay que remitirse al informe de la Comisión Nacional de Ataques Terroristas contra los Estados Unidos, una comisión independiente establecida por el Congreso y el presidente Bush que investigó cómo ocurrieron los ataques. En el informe final de la conocida como Comisión del 11-S [página 33] se indica que el 11-S la defensa del espacio aéreo de EEUU dependía de una “estrecha interacción” entre dos agencias federales: la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) y del Mando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica (NORAD, por sus siglas en inglés). Sin embargo, la comisión determina que hubo falta de comunicación entre ambas organizaciones y que el Gobierno de Estados Unidos estaba poco preparado para los ataques. “En la mañana del 11 de septiembre, los protocolos existentes [referentes a la respuesta ante un secuestro aéreo] eran insuficientes respecto a lo que pasó”, concluye el informe. No hay rastro ni de esa supuesta implicación del Gobierno estadounidense ni los desinformadores aportan ninguna prueba.

Además, tal y como se indica en el informe, los terroristas apagaron los transpondedores (un dispositivo utilizado en las telecomunicaciones para rastrear los aviones) de tres de las cuatro aeronaves secuestradas, lo que dificultó identificar la altitud y ubicación exacta a la que se encontraban estas. 

“El derrumbe de las Torres Gemelas se produjo por una demolición controlada”

Estas grandes teorías de la conspiración son difundidas, en gran parte, por el llamado “Movimiento por la Verdad 9/11”, pero también reconocidos personajes estadounidenses abrazan lo que ellos llaman “la versión alternativa”. Es el caso del director de cine Spike Lee que promueve en su nueva serie documental la idea de que los rascacielos de las Torres Gemelas fueron derribados por una demolición interna controlada. Quienes sostienen esta creencia aseguran que los aviones que impactaron en las Torres Norte y Sur no pudieron causar tanto daño y afirman que el colapso de los edificios se produjo demasiado rápido, que los incendios fueron de corta duración y que “se registraron sonidos de explosiones antes del colapso”. 

El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos realizó una investigación sobre el impacto de los aviones en ambos edificios y concluyó que las aeronaves dañaron las columnas de soporte, lo que provocó que se desprendieran los aislamientos encargados de evitar la propagación del fuego. Igualmente, como explica en su canal de YouTube la fundación Smithsonian, que controla varios de los museos nacionales de EEUU, el químico nuclear Frank Greening analizó si las Torres Gemelas colapsaron por su propio peso sin necesidad de explosivos. En su investigación, Greening descubrió que si un piso fallaba (como ocurrió con los que sufrieron el impacto en las Torres Norte y Sur), el peso de los pisos más altos haría que las plantas más bajas cedieran y se derrumbaran, tal y como ocurrió en el 11-S.

Además, las demoliciones controladas se llevan a cabo desde la base, pero el colapso de las Torres Gemelas comenzó desde los pisos superiores.

El edificio 7 y “el misterio” de por qué se derrumbó

El edificio 7 era un rascacielos de 47 pisos ubicado en el World Trade Center que se derrumbó horas después de la caída de las Torres Gemelas, a pesar de que sobre él no impactó ninguna aeronave. Cuando el rascacielos se vino abajo, de nuevo se extendió la teoría de la conspiración de que el derrumbe se había llevado a cabo mediante el uso de explosivos en una demolición controlada.

Según informó la cadena BBC, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología concluyó que el WTC 7 colapsó debido a los incendios que comenzaron tras el derrumbe de la Torre Norte. Explica también el canal británico especializado en historia, Sky History, que cuando la Torre Norte se derrumbó, una gran cantidad de escombros se estrellaron contra la cara sur del edificio 7, “arrasando el 25% del rascacielos desde el suelo hasta el décimo piso”. Esto, unido a las horas de incendios, debilitó la integridad estructural del edificio. 

Una vez más, los desinformadores no han aportado ninguna prueba en los 20 años desde que se llevó a cabo el ataque.

“Lo que impactó contra El Pentágono el 11 de septiembre fue un misil y no un avión de pasajeros”

La cuarta “sospecha” en la que se basan aquellos que creen que los atentados del 11-S fueron un montaje, sostiene que el ataque a El Pentágono no se produjo por un avión de pasajeros secuestrado por terroristas, sino que fue el propio Gobierno de EEUU quien lanzó un misil o un avión sin tripular para el ataque. Para ello, afirman que el ala golpeada fue la oeste, que en esos momentos se encontraba en obras y así se redujeron los daños humanos y materiales. 

El vuelo 77 de American Airlines fue el tercer vuelo secuestrado y estrellado contra El Pentágono. Tal y como indica la cadena BBC, en el lugar del atentado se encontraron los restos y la caja negra del avión y fueron catalogados por el FBI. Además, las imágenes posteriores tomadas en el lugar del ataque y publicadas por el FBI revelaron tanto partes de la aeronave como postes de luz rotos, lo que indicó la señal de la trayectoria del avión.

En el informe de la Comisión del 11-S se explica que el ataque a El Pentágono se produjo a las 9:37, hora local [página 26]. Minutos antes, indica la comisión, se informó a los servicios secretos desde el aeropuerto nacional de Washington de un avión desconocido que se dirigía a la Casa Blanca. En ese momento, la aeronave se encontraba a cinco millas al oeste-suroeste de El Pentágono y realizó un giro de 330 grados hasta posicionarse en dirección a El Pentágono y estrellarse contra él.

Es normal que un suceso tan trágico como el 11-S quede grabado en el imaginario colectivo. Un imaginario colectivo que ante tantas emociones es susceptible a todas esas desinformaciones que han circulado y siguen circulando 20 años después. Coincidiendo con el aniversario de los atentados, es muy posible que te topes una vez más con algunas de esas teorías de la conspiración, por lo que es importante que antes de compartir un contenido sobre lo que ocurrió ese 11 de septiembre de 2001 te preguntes si es real. Si dudas, puedes hacérnoslo llegar a través de WhatsApp al 644 229 319.

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