El concepto de huelga a la japonesa lleva décadas con nosotros: en 1983 el diario ABC publicaba una noticia sobre la huelga de joyeros de Sevilla, entre cuyos acuerdos figuraba el Realizar una huelga a la japonesa: se trataba de que todas las joyerías abriesen una tarde de sábado, cuando habitualmente están cerradas. Es decir: el mismo concepto que tenemos actualmente de las huelgas en Japón: trabajar más.

También encontramos referencias tempranas en 1982, con la huelga japonesa de ENSIDESA, o en 1985 con la huelga japonesa de farmacéuticos.

Sin embargo, cada vez que hablamos de estas huelgas estamos cayendo en una leyenda urbana: en Japón las huelgas no conllevan trabajar más horas ni aumentar la producción. Lo explicamos:

¿Cómo fueron las huelgas más importantes de Japón?

Si en los 80 en España ya era común esta idea entonces estas huelgas deberían haber tenido lugar durante las décadas anteriores. De hecho, la etapa post Segunda Guerra Mundial (a partir de 1945) fue un momento de gran conflictividad laboral y mayor tasa de afiliación sindical (55,8% en 1949) en un país que había visto derrotado su imperio.

Durante los años 50, 60 y 70 tienen lugar en Japón varias huelgas de gran importancia:

Las huelgas en la mina Miike, en 1953 y de nuevo entre 1959-1960: En 1953 la gestora de la mina trató de aplicar un expediente de regulación de empleo con bajas voluntarias que no llegaron a cumplir el mínimo que la empresa solicitaba, por lo que procedió a comunicar su despido a más de 2000 trabajadores, convocando los sindicatos una huelga parcial con el objetivo de paralizar la mina, en uno de los casos que más se podría asemejar a lo que conocemos como huelga a la japonesa por la táctica seguida para paralizarla: los encargados de conducir los vagones de carbón hacia la superficie se sumaron al paro mientras que el resto de trabajadores siguieron “trabajando”, mientras que una concienciada comunidad alrededor de la mina impedía que la empresa efectuara un cierre patronal. La huelga bloqueó la mina, produciendo pérdidas millonarias, y duró 113 días.

Disturbios entre huelguistas y manifestantes 1959-1960. Asahi Shimbun Company.

De nuevo, en 1959 la empresa presentó un plan que incluía la reducción de unos 5.000 empleados mediante bajas voluntarias, terminando con el despido de unos 1.200 empleados hasta llegar al número previsto. Los sindicatos convocaron entonces huelga cada martes y viernes, a lo que la empresa respondió con un cierre patronal, entrando los trabajadores en una fase de huelga indefinida. La huelga terminó con escisiones sindicales y negociaciones colectivas separadas, organizándose un movimiento de vuelta al trabajo que consiguió introducir a 2.000 trabajadores en la mina a pesar de encontronazos sangrientos con los piquetes masivosLos intentos de reapertura de la mina y batallas entre sindicatos instauraron un clima de violencia entre las diferentes ramas sindicales y la policía: una persona fue apuñalada, otra sufrió un ataque al corazón, 1.755 personas fueron heridas y casi 1.000 fueron arrestadas.

Disturbios durante la huelga ferroviaria. Mainichi Shimbun.

La huelga de ferrocarriles en 1973: La Japan National Railways sufrió una huelga de tres días que paralizó el tráfico ferroviario cuando empleados de la compañía bloquearon trenes y vagones de mercancías en las principales ciudades del país. Durante la huelga algunos pasajeros rompieron ventanillas de tren, agredieron al personal de las estaciones, saquearon las ventanillas de compra de billetes y quemaron un tren.

Las huelgas han disminuido notablemente en los últimos años (86 casos de huelga o cierre de oficinas en 2015), pero los ejemplos de huelgas tradicionales son múltiples:

En 2008 los profesores de idiomas de las academias Berlitz dieron pistoletazo a una huelga que duraría estableciendo un piquete en el exterior del hotel en el que los managers de la compañía daban una fiesta. Más de 100 profesores de 32 de las 46 áreas escolares de la zona se pusieron en huelga, manifestándose mientras la compañía mantenía a otros trabajadores en zonas cercanas para que ocuparan el puesto de trabajo de los huelguistas. En 2013 Japan Airlines sufrió un paro de 24 horas.

En navidad del año 2017 varios ferris fueron suspendidos en el área de Nagasaki por la huelga de sus trabajadores, dejando a 2000 afectados. Estos días se está deciciendo también si realizar huelga en Japan Railways, con la posibilidad de suspender el servicio en varias líneas.

La huelga japonesa, similar a la occidental

En Japón, por tanto, las huelgas son similares a las españolas en cuanto a la paralización de la producción (aunque son habituales los paros parciales), aunque también se pueden encontrar otras formas de protesta no tan corrientes que se realizan en el centro de trabajo como pueden ser las huelgas de celo, negarse a realizar parte del trabajo o realizar deliberadamente las tareas de forma lenta.

Aunque hoy en día no se ejerce tanto, en 1974 Japón sufrió casi 7.000 huelgas de más de un día con más de tres millones y medio de huelguistas involucrados.

En definitiva, todo lo contrario a trabajar más para aumentar la producción.

La huelga en la legislación japonesa

La Ley de Sindicatos de 1949 fija, como requisito imprescindible para realizar una huelga, que los sindicatos se comprometan a no convocar ninguna sin haber antes haberla votado como propuesta, obteniendo la mayoría de los votos, por sufragio secreto de los miembros del sindicato o de sus representantes elegidos por voto directo.

La Ley de Servicio Público Nacional, aprobada en 1949, niega a los funcionarios japoneses el derecho a huelga, así como reducir intencionalmente la eficiencia de los servicios públicos. Esta situación fue confirmada en el año 2011.

 

 

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