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MALDITA EXPLICA

Las claves del aumento de la violencia de género en menores de 18 años

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La violencia de género aparece cada vez a edades más tempranas. Esto es lo que reflejan los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre Violencia Doméstica y Violencia de Género (EVDVG) del año 2021. Las cifras del organismo, basadas en el Registro Central para la Protección de las Víctimas de la Violencia Doméstica y de Género del Ministerio de Justicia, muestran un aumento del 28,6% respecto a 2020 en el número de mujeres víctimas de violencia de género menores de 18 años y una subida del 70,8% en el caso de los denunciados también menores de edad.

A estos datos se suma que cada vez son más los jóvenes (uno de cada cinco chicos entre 14 y 29 años) que niegan la violencia de género o que la consideran un “invento ideológico”, tal y como muestra el más reciente Barómetro sobre Juventud y Género del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) de 2021. Este cambio de paradigma, según los expertos consultados por Maldita.es, responde a múltiples causas pero en él destacan algunas claves: que los agresores no se reconocen como tal y los discursos negacionistas más fáciles de penetrar en los adolescentes. También podría influir que las jóvenes cada vez están más concienciadas de este tipo de violencia y denuncian más. 

La aparición de la violencia en edades tempranas: una realidad que no responde a una única causa

Según los datos del INE, el mayor incremento respecto a las cifras del año anterior en mujeres víctimas de violencia de género se produjo en las menores de 18 años, pasando de 514 en 2020 a 661 en 2021. Se trata de un aumento del 28,6%. 

El aumento no se da únicamente en las víctimas. También los hombres denunciados menores de 18 suponen el mayor incremento respecto al año anterior, según el INE. Mientras que en 2020 fueron 72 los menores denunciados por violencia de género, en 2021 fueron 123, lo que supone un incremento del 70,8%. 

Aunque Juan Ignacio Paz, psicólogo especialista en violencia machista en el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), insta a ser cauto a la hora de hablar del “aumento de la violencia machista en adolescentes”, afirma que desde el IAM han apreciado un incremento de asistentes al programa específico de violencia de género en menores de 18 años de la Junta de Andalucía. Una violencia que en adolescentes, según destaca el experto del IAM, avanza de forma más rápida que en adultos.

Precisamente, semanas antes de la publicación de los datos del INE este mes de mayo, el Instituto Andaluz de la Mujer alertó sobre un incremento de las adolescentes atendidas por violencia de género y sexual: un 15,7% más que en 2020.

Los expertos en psicología y sociología consultados por Maldita.es coinciden en destacar un punto clave a la hora de abordar esta realidad: una mayor concienciación en las más jóvenes que llevan a no normalizar determinados comportamientos. “Existe una mayor concienciación sobre este ámbito y situaciones de violencia que hace años eran consideradas como ‘peleas de novios’, ahora sí se plantean como violencia y se da el paso de denunciarlas”, asevera el psicólogo Juan Ignacio Paz a Maldita.es.

“Esto es lo que se ha denominado como ‘La Paradoja Nórdica’”, agrega Victoria Ferrer, catedrática de Psicología Social en la Universidad de las Islas Baleares. Este fenómeno, estudiado desde el mundo académico, muestra cómo en los países con tasas de igualdad de género mayores —y por tanto, de mayor concienciación sobre el problema—, existen índices de violencia de pareja más altos. “El hecho de poner nombre a una violencia y concienciar sobre ella, repercute en su visibilización”, declara Ferrer en conversación con Maldita.es.

Pero las causas, explican, no recaen sólo en ellas. El psicólogo del IAM pone el foco en los adolescentes varones: “El cambio de roles de género y el hecho de tener que reaprender su papel en la sociedad genera mucho malestar entre los chicos adolescentes, según vemos en los institutos”, señala.

Heinrich Geldschläger, psicoterapeuta y socio fundador en la Asociación Conexus (que cuenta con un programa dirigido a hombres que ejercen violencia machista y otro para la prevención y atención de relaciones abusivas en jóvenes), lo explica a Maldita.es a través de la llamada ‘Teoría del monstruo’. “Desde los medios de comunicación y las campañas de publicidad e institucionales se ha dibujado al agresor como un monstruo, lo que provoca que los adolescentes no se reconozcan como tales”, dice Geldschläger. 

La psicóloga Victoria Ferrer va más allá en su diagnóstico: “Los mensajes que se han lanzado a los chicos desde estas campañas han sido siempre en negativo, indicándoles en todo momento a los varones cómo no se deben comportar pero sin ofrecerles alternativas o herramientas”, asegura.

Geldschläger pone el foco en la normalización del control que se ejerce en las relaciones de parejas jóvenes y que “se asocia con el amor romántico”. Según datos del Barómetro sobre Juventud y Género de la FAD, el 18,1% de los chicos entre 15 y 29 años y el 12,7% de las chicas en este mismo rango de edad consideran “normal” mirar el móvil de tu pareja “si piensas que te está engañando”.

El negacionismo de la violencia de género: también en auge entre los menores de 18 años

Los expertos consultados tampoco pasan por alto los discursos negacionistas de la violencia de género y apuntan a este fenómeno como el tercer factor del aumento de la violencia entre adolescentes. “Antes había un consenso en torno a la violencia de género que ahora se ha roto. El discurso individual se nutre del discurso social y si a nivel social se habla de denuncias falsas o de que la violencia no tiene género, los jóvenes se aferran a ello”, señala el psicoterapeuta Geldschläger.

De hecho, estos discursos negacionistas de la violencia de género, explica en declaraciones a Maldita.es Fátima Arranz, doctora en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, son más permeables en los adolescentes que en adultos. “En edades más adultas se tiende a filtrar estos mensajes a través de la razón, a diferencia de los jóvenes que lo hacen desde la vía de la emoción”, coincide también la psicóloga Victoria Ferrer. 

Precisamente el negacionismo de la violencia de género entre los jóvenes ha aumentado desde el año 2019. Sólo un 50,4% de los chicos entre 14 y 29 años considera la violencia de género un problema social grave y a la pregunta de si creen que la violencia de género no existe y es un “invento ideológico”, uno de cada cinco chicos jóvenes (el 20% de ellos y el 9,3% de las mujeres) está de acuerdo con esta afirmación, de acuerdo al tercer barómetro sobre Juventud y Género del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD. Según un estudio publicado en la revista científica The Lancet con datos de la OMS, este tipo de violencia afecta a una de cada cuatro mujeres en el mundo.

Los expertos consultados coinciden en que hay una relación entre el aumento de la violencia de género en los adolescentes y el incremento de aquellos que la niegan. “Desde el momento en el que niego que exista una violencia estoy afirmando que es un comportamiento legítimo y, por tanto, los agresores tampoco se reconocen como tal”, declara la catedrática Victoria Ferrer. 

Los datos de otro informe realizado en noviembre de 2021 por la Universidad de La Laguna y el Cabildo de Tenerife llevan a la misma conclusión que las cifras del barómetro de la FAD: la mitad de los jóvenes entre 11 y 20 años de Tenerife niegan la existencia de la violencia machista y creen que esta “afecta por igual a hombres y mujeres”. Asimismo, el estudio destaca que los jóvenes y adolescentes de Tenerife “reciben formación afectivo sexual y de igualdad de género de escasa calidad y continuidad”.

Educación afectivo-sexual, ofrecer herramientas y alternativas y fomentar las ‘masculinidades alternativas’: las tres posibles soluciones, según los expertos

Precisamente la educación afectivo-sexual es clave y la primera posible solución que plantean los expertos consultados. “La prevención y la educación afectivo-sexual y emocional debe ser mucho más extendida y continuada. No se puede limitar a talleres concretos en fechas específicas como el 8-M”, afirma Heinrich Geldschläger. De hecho, la conocida ley del solo sí es sí, que se vota este jueves 26 de mayo en el Congreso de los Diputados, tiene previsto incluir educación sexual obligatoria para los menores agresores. 

Tanto Heinrich como el psicólogo Juan Ignacio Paz defienden también la importancia de crear servicios específicos para los jóvenes en los que se puedan detectar los indicios de violencia cuanto antes y poder intervenir en ellos de forma que se pueda realizar un trabajo educativo preventivo. “Cuanto antes se identifique una conducta y se trabaje para desaprenderla, más fácil será de modificar. Las personas adultas que tienen pautas de comportamiento establecidas son mucho más difíciles de corregir. En adolescentes, la experiencia pasada pesa menos, son más plásticos y, por tanto, los comportamientos son más moldeables”, explica Victoria Ferrer. 

La catedrática de la UIB apunta en segundo lugar a la necesidad de ofrecer herramientas y alternativas de comportamiento a los varones con comportamientos hostiles y abandonar los mensajes “en negativo”. Estas alternativas de comportamiento componen el tercer vértice de las posibles soluciones que, según apunta el psicoterapeuta de la Asociación Conexus, es lo que se ha llamado “nuevas masculinidades”

“Por suerte, las actuaciones de éxito en este ámbito están logrando que cada vez haya más chicos de nueva masculinidad alternativa que tienen relaciones igualitarias y responden con valentía a las demandas de apoyo de sus compañeras”, asegura a Maldita.es la socióloga de la universidad bilbaína de Deusto Ana Vidu, quien junto a su grupo de investigación científico han creado la plataforma Sappho con el fin de derribar bulos y mitos en torno al género.

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