Nos habéis preguntado por esta publicación sobre los supuestos beneficios de las cápsulas de cannabis vaginales, basados en un compuesto llamado CBD, contra los dolores de la regla. Según el texto, "son tan potentes que pueden reemplazar cualquier analgésico" ya que "tratan eficazmente los calambres menstruales".

Es fácil encontrar en internet recomendaciones para el uso de este y otros remedios basados en el CBD para tratar distintos dolores. Pero no hay evidencias de su eficacia en el tratamiento del dolor y, de hecho, la Food and Drug Administration (FDA), la agencia del gobierno de EEUU responsable de la regulación de alimentos, medicamentos, etc., no aprueba el uso de la mayoría de los productos derivados del cannabis.

¿Qué es el cannabidiol (CBD)?

En teoría, el alivio del dolor ocurriría gracias al cannabidiol (CBD), un químico presente en la planta Cannabis sativa al que se le atribuyen muchos de los efectos terapéuticos de la marihuana. Al contrario que el tretrahydrocannabinol (THC), otra de las sustancias propias del vegetal, el CBD no actúa en los receptores cannabinoides de tipo 1 (CB1) del cerebro, es decir, no es psicoactivo, lo que evita la sensación de "estar drogado" tras su consumo.

Resultados preliminares en ratones

Aunque sí se ha indagado sobre las posibles propiedades analgésicas del CBD y la dosis en que podría llegar a ser efectivo para las personas con dolor crónico (como muestra este estudio, publicado en la revista The Journal of the International Association for the Study of Pain) las investigaciones de momento son preliminares y en ratones. "A pesar de estas premisas que relacionan el CBD con el alivio del dolor, hacen falta más estudios", explica Gabriella Gobbi, autora principal del estudio e investigadora de la Unidad de Psiquiatría Neurobiológica en la McGill University, en Montreal (Canadá).

"No existen muchos estudios clínicos (en humanos) que apoyen el efecto per se del CBD, aunque sí que se ha comprobado que este, en conjunto con el THC, mejoran el efecto nociceptivo (calman el dolor) respecto al THC solo", explica a Maldita Ciencia Rocío Saravia Santos, investigadora del laboratorio de neurofarmacología de la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona.

"En el caso de estudios preclínicos (en animales) sí hay una basta literatura en la que se han visto que el CBD puede ser efectivo como analgésico", continúa Saravia. "En muchos de ellos, la patología que causa el dolor tiene un componente inflamatorio, como en la osteoartritis. Este matiz es importante porque el CBD tiene un gran efecto antiinflamatorio, lo que sugiere que la mejora del dolor puede deberse a la disminución de la inflamación más que a un efecto analgésico en si".

Los testimonios no son evidencias

A pesar de que las experiencias personales y testimonios de muchas de las mujeres que han utilizado estas cápsulas es positivo (como se puede leer en los comentarios de la página web de Floria Pleasure, la compañía que las vende), esto no equivale a evidencias científicas: los estudios no han ahondado en las propiedades del químico en relación con los dolores menstruales y su efectividad no está demostrada.

La FDA alerta de que no están aprobados

La FDA ha emitido varias cartas de advertencia a empresas que comercializan nuevos medicamentos no aprobados en cuya composición aparece el CDB. Según su web, la propia agencia ha analizado el contenido químico de algunos de estos productos: muchos de ellos ni siquiera contenían los niveles de CBD que afirmaban. "Es importante tener en cuenta que la FDA no aprueba estos productos para el diagnóstico, la cura, la mitigación, el tratamiento o la prevención de cualquier enfermedad. Los consumidores deben ser precavidos al comprar y usar cualquiera de estos productos", explica la FDA. Aquí puedes consultar los resultados de los análisis en relación con los cannabinoides desde 2015.

Aunque los estudios sobre los efectos terapéuticos específicos de la CDB están aumentando, los datos clínicos no apoyan los usos populares del químico en la enfermedad de Parkinson, la esquizofrenia, el cáncer, la depresión, el trastorno de ansiedad, el insomnio y la inflamación. Es necesario seguir investigando tanto sobre sus posibles beneficios como efectos secundarios.

Los riesgos de introducir factores externos en la vagina

Por otro lado, numerosos estudios demuestran que, tanto la ubicación como la función de la vagina, hacen que esta pueda verse afectada por factores internos y externos como los cambios hormonales, la menstruación, las interacciones sexuales y el uso de anticonceptivos y de productos de higiene íntima.

A través del cambio de pH o de las propiedades bactericidas, estos últimos pueden afectar a la composición del microbioma vaginal, esencial para el ambiente saludable de la mucosa y la protección contra infecciones y organismos patógenos. Esto unido al hecho de que un producto no esté regulado y cuyos supuestos beneficios no están siquiera demostrados son algunos de los factores que el consumidor debería tener en cuenta antes de decidir si utilizarlo o no.