Nos habéis preguntado qué ocurre con la píldora anticonceptiva masculina: que si se canceló por sus efectos secundarios similares a los de la femenina, que si ahora se va a comercializar sin los efectos que sí tiene la femenina… Os lo explicamos con una cronología de los hechos.

Un estudio financiado, entre otros, por la Organización Mundial de la Salud probó la noretisterona, el anticonceptivo de la píldora anticonceptiva feminina, combinada con testoterona como posible anticonceptivo masculino. En 2016 se publicaron los resultados sobre su eficacia y seguridad: este medicamento era capaz de suprimir de forma casi completa la creación de esperma pero a cambio causaba con una frecuencia “relativamente alta” algunos efectos secundarios como trastornos del estado de ánimo de intensidad “suave a moderada”, acné y cambios en la libido, entre otros.

Al contrario de lo que algunos medios publicaron entonces, su desarrollo no se canceló porque los hombres no quisiesen o pudiesen aguantar unos efectos secundarios leves similares a los de las mujeres. En realidad, fue cancelado por un comité independiente de seguridad porque la elevada tasa de efectos secundarios (45% en el caso del acné, 38% para una mayor libido, 16,9% de trastornos del estado de ánimo …) sobrepasaba sus potenciales beneficios. En comparación, un 0,5% de las mujeres que toman anticonceptivos desarrollan depresión. Además, un participante se suicidó y hubo un intento de suicidio.

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Saltamos a marzo de 2018, cuando se publicaron los resultados de otro ensayo del anticonceptivo oral masculino DMAU (siglas en inglés de undecanoato dimendrolona). Este nuevo intento de lograr un anticonceptivo masculino, en este caso una píldora, fue realizado en un centro médico de la Universidad de California en Los Ángeles y en la Universidad de Washington. Entre sus efectos secundarios estaba el aumento de peso, el acné y la disminución de la libido, pero no hubo diferencias significativas en los cambios de ánimo entre los participantes que tomaron placebo y los que tomaron el anticonceptivo. En resumen, este anticonceptivo oral es mejor tolerado que el inyectado de 2016, aunque tampoco está libre de efectos secundarios.

Por el momento, el anticonceptivo solo ha pasado la fase I de investigación, donde se pone a prueba que sea segura. En la siguiente fase de desarrollo, la II, se medirá su eficacia en 100 voluntarios (esta fue precisamente la fase tras la que se canceló el de 2016). Así que no podemos asegurar todavía que vaya a ser una realidad.

En resumen, un anticonceptivo masculino fue rechazado en 2016 en la fase II porque sus posibles beneficios no compensaban su elevada tasa de efectos secundarios. En 2018, otro anticonceptivo ha pasado la fase I con escasos efectos secundarios, pero debe pasar varias fases más antes de ser comercializado.

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