Ha sido noticia esta semana y nos habéis preguntado muchísimo por ella: un estudio realizado por científicos españoles ha determinado que "Los tiquets de la compra en los que se borra la tinta contienen sustancias que provocan cáncer e infertilidad". La conclusión inmediata que ha llenado titulares y por la que nos habéis preguntado mucho es: ¿los tiquets de la compra dan cáncer? ¿Cuál es el riesgo real?

Esto es lo que sabemos y, de momento, no parece haber motivo para el miedo. Para una versión más resumida puedes leer este hilo del tecnólogo de los alimentos Miguel A. Lurueña, en el que analiza las dudas que ha generado la noticia.

El miedo al bisfenol A (BPA)

La principal sustancia a la que se refiere el estudio es el bisfenol A o BPA, un material que se utiliza para fabricar principalmente dos materiales: un tipo de plástico llamado policarbonato y las resinas epoxi, que no son exactamente un plástico sino un polímero que se usa en el revestimiento interior de las latas de comida entre otras cosas.

Existe un debate científico sobre los posibles efectos del BPA sobre la salud ya que lo considera un disruptor endocrino, es decir, con capacidad para alterar la actividad hormonal del cuerpo humano. En concreto se sabe que el BPA puede actuar de forma similar a los estrógenos y por lo tanto puede influir en el riesgo de cáncer y de infertilidad, de ahí la referencia a estos problemas al hablar del estudio en cuestión

Hay que puntualizar que aunque similar, su acción es mucho más débil que la de los estrógenos: el químico Yanko Iruin explica en este detallado artículo que es "25.000 veces inferior al del estradiol (E2), una hormona esteroide sexual femenina, que se suele tomar como referencia de estrógeno más potente".

Cómo y cuánto BPA entra en nuestro cuerpo

La causa de preocupación principal respecto al BPA es que está presente en objetos que pueden estar en contacto con los alimentos o con el agua que bebemos (envases de alimentos o botellas de agua), pasar a los alimentos y de ahí a nuestro cuerpo. Por eso se han tomado medidas como prohibir el BPA en los biberones para evitar una alta exposición en bebés y niños, que por ser más pequeños podrían ser especialmente vulnerables.

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Sin embargo, hay que aclarar que aun no sabemos del todo cómo nos afecta el BPA en los alimentos. En el último informe sobre el BPA que ha publicado la Food and Drugs Administration de EEUU (otoño de 2014) se explica que una vez que el BPA entra en nuestro cuerpo, el hígado lo metaboliza y lo convierte en otra sustancia distinta que ya no actúa de forma similar a los estrógenos y que se expulsa casi completamente en la orina.

El BPA que hay en los tiquets

Hay otros productos y objetos que llevan BPA, y uno de los más habituales son precisamente los tiquets de la compra, en concreto en la tinta con la que se imprime en papel térmico. Este dato no es nuevo, y está contemplado en la última revisión de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria al reevaluar la seguridad de la sustancia. El estudio que ha sido noticia esta semana ha cuantificado cuántos tiquets tienen BPA (el 95,3% en España) y que este tiene efectos estrogénicos y androgénicos.

Sin embargo, no nos dice nada nuevo en dos aspectos fundamentales de este tema: ni los niveles de exposición que esto supone para la población (¿cuánto de ese BPA absorbemos?) ni cómo afecta esto a nuestra salud.

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Otros estudios sí han tratado de analizar esta cuestión y sus resultados, que todavía no son concluyentes, sugieren que la absorción es mínima y el riesgo no es relevante. En este artículo el periodista científico Javier Yanes analiza y explica algunos resultados al respecto, e incluye la siguiente conclusión del Consejo de Química de Estados Unidos: "La exposición típica al BPA procedente de todas las fuentes es unas 1.000 veces inferior a los niveles seguros establecidos por las autoridades gubernamentales en Estados Unidos, Canadá y Europa”.

El BPA se considera seguro pero hay que seguir investigando

Hemos mencionado la última revisión que la EFSA hizo del BPA, publicada en 2015. ¿Qué decía en ella? Su principal conclusión es que no existía un riesgo para los consumidores de todas las edades por la exposición al BPA, incluidos los nonatos, los bebés y los niños pequeños, ya que esa exposición, tanto a través de la dieta como de otros factores, se mantenía por debajo de los niveles considerados seguros.

Sin embargo siguen existiendo algunas incertidumbres respecto al posible efecto del BPA sobre la salud, y por eso la EFSA no da el tema por zanjado. Hay previstas nuevas reevaluaciones a medida que se sepa más sobre esos posibles efectos.

Se trata, en definitiva, de tomar las mejores decisiones, y para eso hay que continuar investigando. Como concluye Lurueña, "esto no significa que vayamos a morir todos por exposición al BPA. Tampoco que se pueda comer a cucharadas. [...] En definitiva, podemos seguir con nuestras vidas".

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