Hay distintas cosas a las que se llama ozonoterapia, algunas con base científica y otras sin ella.

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La ozonoterapia consistente en insuflar gas de ozono en el interior del paciente, a menudo por vía rectal o vaginal, con la promesa de que ayuda a curar enfermedades como el SIDA, el cáncer o enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o la esclerosis múltiple es una pseudoterapia sin base científica.

Está basada en la idea de que todas estas patologías están causadas en origen por una deficiencia de oxígeno en los tejidos y que al insuflar ozono (un gas cuyas moléculas están compuestas por tres átomos de oxígeno) se destruyen las células tumorales, se eliminan los patógenos y se estimula el metabolismo.

La ozonoterapia así entendida es una pseudoterapia porque no hay evidencias de que insuflar ozono tenga realmente los efectos que se le atribuyen. La FDA (la Administración estadounidense de alimentos y medicamentos) no lo reconoce como tratamiento y explica que “para que sea eficaz como germicida, debe aplicarse en una concentración mucho mayor de la que puede ser tolerada por el hombre (aunque la FDA se refiere solo a “man” suponemos que en eso incluye a todos los seres humanos y que solo necesita ponerse un poco al día en sus documentos) y los animales”. Por otro lado, respirar gas de ozono puede producir irritación respiratoria y tener efectos tóxicos en los pulmones.

Uso del ozono para la medicina del dolor

Sí que hay, en cambio, estudios clínicos del uso de ozono para aplicaciones concretas, especialmente relacionadas con la medicina del dolor, por ejemplo para el tratamiento de la hernia discal lumbar. Es importante no confundir un tipo de ozonoterapia y otro.

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