Nos habéis preguntado qué hay de cierto en el uso del cartílago de tiburón para el tratamiento de artrosis. La respuesta es que, hasta la fecha, no hay evidencias sólidas de que el cartílago de tiburón sea un tratamiento eficaz para la artrosis, para el tratamiento del cáncer (también se promociona para esto) ni para ningún otro propósito.

El uso de cartílago de tiburón, en pastillas u otros formatos para ingerir, se ha propuesto principalmente como tratamiento de algunos tipos de cáncer, pero también en forma de cremas y pomadas para tratar problemas articulares como la artritis o la artrosis.

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Sin embargo, los estudios realizados al respecto hasta ahora han sido preliminares y en la documentación que recoge la Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU se concluye que, según las evidencias disponibles, el cartílago de tiburón es probablemente ineficaz como tratamiento del cáncer (algunas empresas comercializadoras han tenido que pagar multas millonarias por promocionarlo como tal) y que no hay suficientes evidencias para pronunciarse sobre su eficacia para tratar otros problemas, entre ellos la artritis o la artrosis.

En concreto, se explica que al aplicarlos sobre la piel, las pomadas con cartílago de tiburón pueden reducir los síntomas de la artritis. “Sin embargo, cualquier alivio se debe probablemente a los efectos del alcanfor y no a otros ingredientes”.

Además, algunas investigaciones han revelado una interacción entre los compuestos del cartílago de tiburón y el sistema inmunológico de las personas, y por lo tanto debe ser tomado con precaución por aquellas personas con una enfermedad autoinmune o que tomen medicación relacionada con procesos autoinmunes.