Se vende en muchas farmacias junto a medicamentos de verdad y a veces nos lo recomienda el propio farmacéutico y nos hace el lío, pero hay que dejar claro que la homeopatía no es un medicamento de verdad, que su eficacia (más allá del efecto placebo) no ha sido probada y que nunca, en ningún caso, deberías dejar el tratamiento que te haya recomendado un médico por otro homeopático. Existe además en nuestro país cierta confusión legal respecto a la homeopatía que será una de las tareas que tendrá que acometer la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo.*

Qué es la homeopatía

Por si alguna vez te habías preguntado qué tiene de especial un "medicamento" homeopático, aquí venimos a explicártelo.

Los remedios homeopáticos se basan en una teoría elaborada por el fisiólogo Samuel Hahnemann en 1798 que proponía que "lo similar cura lo similar", es decir, que si una sustancia causaba determinados síntomas, esa misma sustancia podía curarlos. Un ejemplo de esto es la cebolla: si cortar cebolla causa lagrimeo y mucosidad, la cebolla es el remedio perfecto para un catarro, que tiene los mismos síntomas. Otro ejemplo es el muro de Berlín, que como era un símbolo de opresión, sirve también para curar la sensación de opresión y ansiedad. No es broma.

Las ideas de Hahnemann se basaban en un concepto médico que la ciencia actual ya ha descartado: la de que las enfermedades están causadas por miasmas, fenómenos indeterminados que aparecían cuando en el cuerpo se producía algún tipo de desequilibrio o perturbación. A día de hoy, que conocemos lo que son las infecciones, los microbios, los procesos metabólicos, el envejecimiento celular... todo esto se ha quedado un poco desfasado.

Pero esto Hahnemann no lo sabía, y desarrolló un complejo proceso para elaborar los remedios que debían actuar sobre esos miasmas. Para empezar, había que tomar la sustancia original, y diluirla en agua destilada o alcohol. Diluirla mucho. Muchísimo. Cuanto más diluida, mejor, ya que en esas diluciones radicaba su eficacia. Después se agitaba dándole 10 golpes secos contra un cuerpo elástico (muchas veces una biblia encuadernada en cuero) en una fase llamada sucusión.

Algunos "medicamentos" homeopáticos se diluían (y aun se diluyen) tantísimo que no queda rastro de la sustancia original en la composición final. Ni una sola molécula que, en caso de estar, tampoco funcionaría, pero es que ni siquiera está.

Eso da igual. Si se cree lo suficiente en algo se pueden superar todos los obstáculos con un poco de flexibilidad. Defensores de este método han propuesto el concepto de la memoria del agua, según el cuál el agua guardaría de alguna forma el recuerdo de las moléculas que han estado en contacto con ella para mantener sus efectos.

Esta supuesta memoria del agua no solo no se ha podido demostrar, sino que además resulta contraria a todo lo que sabemos del comportamiento de la materia, la física, la química... Pero es que además, de ser cierta, significaría que el agua mantiene recuerdo de todas las sustancias que han estado en contacto con ella previamente, ¿o es que tiene el agua una memoria selectiva? Estas y otras preguntas siguen sin ser resueltas por los homeópatas que defienden el uso de estos falsos medicamentos.

Vale, ¿pero funciona? Pues no

Dejemos a un lado estos planteamientos en apariencia absurdos y obviemos por un momento que la base teórica de la que emana la homeopatía está superada por la ciencia moderna. ¿Y si funcionase? ¿Y si por pura carambola científica estos "medicamentos" basados en ideas fantasiosas sí tuviesen un mecanismo de acción que, aunque desconocido aun, resultase eficaz?

Pues no. Decenas de estudios científicos llevan décadas buscando esa eficacia, y no aparece por ninguna parte. Este, por ejemplo, es un metaanálisis (revisión de papers previos, los estudios científicos más sólidos) de la Sociedad Británica de Farmacología que concluye que "estos estudios no han podido aportar evidencias sólidas en favor de la homeopatía, y yendo a lo concreto, no hay ninguna enfermedad que responda evidentemente mejor a un tratamiento homeopático que al placebo".

No es el único, otro estudio del Consejo Australiano para la Salud concluía que "ningún estudio de calidad [...] pudo concluir que la homeopatía causase una mejora en la salud mayor que una sustancia sin efecto ninguno (un placebo), ni que la homeopatía causase una mejora en la salud igual a la que produce un tratamiento médico". Otro metaanálisis del mismo organismo, tras revisar 1.800 estudios sobre el mismo tema, sacaba las mismas conclusiones.

Son solo dos, pero hay muchos más. Te dejamos aquí uno del Comité de Ciencia y Tecnología del Parlamento Británico, otro de la Academia Suiza de Artes y Ciencias  y otro de la Academia Rusa de Ciencias.

La homeopatía y la ley

La regulación legal de la homeopatía en España es compleja e incompleta. En 1994 un Real Decreto autorizaba provisionalmente la venta de "medicamentos" homeopáticos, creando la categoría de "medicamento sin indicaciones terapéuticas" y un procedimiento de registro simplificado a la espera de una orden ministerial que les diese una regulación definitiva.

19.000 productos homeopáticos se sometieron al proceso y el sistema colapsó. Aunque el silencio administrativo debía considerarse como una respuesta negativa, todos siguieron en el mercado, dando pie al bulo de que en España hay 19.000 "medicamentos" homeopáticos aprobados. No es cierto.

La esperada orden ministerial nunca llegó. En 2001 una directiva europea reconocía el carácter de "medicamento" de los remedios homeopáticos, así que en 2008 el gobierno trató de poner en marcha una nueva regulación para su aprobación, pero los fabricantes se opusieron porque pretendía implementar una nueva tasa por cada uno de ellos. En 2013 volvió a intentarse limitando las tasas a cada familia de remedios, y no a cada remedio por separado, lo que suponía una importante reducción en la cantidad a pagar por los laboratorios. De nuevo el intento quedó en nada.

Este 2018 el Gobierno hizo un nuevo intento. La exministra de Sanidad, Dolors Montserrat llevó el pasado 24 de abril al Consejo Interterritorial un nuevo borrador en el que se establecía el procedimiento a seguir para aprobar un "medicamento" homeopático pero sin incluir cuáles serían las tasas a pagar. El nuevo intento ha cabreado a mucha gente entre la comunidad científica pero también en algunas Comunidades Autónomas, que consideran un grave error dar a terapias sin base científica el estatus de medicamento y permitir su venta en farmacias por el perjuicio que esto puede suponer a la salud del público. Una de las voces a favor de las terapias sanitarias "basadas en el conocimiento aportado por las ciencias de la salud y haber demostrado eficacia", fue la de la secretaria de Sanidad del PSOE, María Luisa Carcedo, nombrada ministra de Sanidad por Pedro Sánchez, lo cual apunta a un cambio de postura del nuevo gobierno. En el momento de escribir este artículo nos mantenemos a la espera de novedades al respecto.

Si te interesa este tema, te recomendamos dos lecturas: La otra gran mentira de la homeopatía, un reportaje sobre cómo los laboratorios homeopáticos aumentan las cifras de supuestos consumidores; y (en inglés) la sección que la web Science Based Medicine dedica a la homeopatía, especialmente el epígrafe Key Research, donde recoge y resume estudios interesantes que han probado los fallos científicos de la homeopatía.

* Artículo actualizado cambiando las referencias a la exministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social de España Carmen Montón por la actual ministra María Luisa Carcedo.