Desde hace varios días circula por los WhatsApps de España la fotografía de una zapatilla en una iluminación extraña que cada uno parecemos percibir de distinto color: o bien rosa y blanca o bien gris y verde. Junto a la foto va una supuesta explicación de esas diferencias: si te domina el hemisferio derecho del cerebro, verás la zapatilla rosa, y si te domina el izquierdo, lo verás gris.

Esta explicación es falsa, como ya han explicado los compañeros de Verne. Si tienes un poco de memoria, recordarás que hace varios años surgió un debate parecido a cuenta de un vestido que podía ser blanco y dorado o gris y azul dependiendo de quién lo mirase. Ha pasado el tiempo suficiente como para realizar estudios sobre aquel fenómeno que ahora nos sirven para interpretar esta nueva versión.

Hay una explicación para las distintas percepciones de los colores, pero no tiene nada que ver con los hemisferios cerebrales. Nos lo explica Daniel Gómez, neurocientífico y divulgador que además emplea sus conocimientos sobre el cerebro y la percepción en espectáculos de magia: “Es un efecto debido al sistema visual del cerebro, y el hemisferio cerebral no tiene nada que ver. A nivel visual, cada hemisferio cerebral procesa la mitad derecha o izquierda del campo visual de una manera idéntica, y no afecta al color o la forma de lo observado”.

El motivo tiene que ver con cómo nuestro cerebro maneja los colores en distintos ambientes de iluminación. Cuando observamos una imagen, el cerebro ajusta su percepción de los colores dependiendo de la iluminación. Un ejemplo es que la luz del sol es blanca, pero las luces incandescentes, como la del fuego o la de algunas bombillas es amarilla, pero no por eso lo vemos todo amarillo bajo esa luz. El cerebro hace esos ajustes sin que nos demos cuenta.

“Cuando vemos la imagen de la zapatilla, el cerebro puede interpretar los colores según dos iluminaciones diferentes: rosa y blanco si interpreta que la luz de fondo es azul, o gris y verde si la interpreta como roja”, comenta Gómez.

Lo que no está muy claro es por qué algunos vemos la zapatilla de un color y otros de otro, pero se ha comprobado que detalles como la iluminación de la pantalla o del ambiente en los que vemos la imagen por primera vez influyen: no es lo mismo verla en la oscuridad de nuestra habitación que si lo hacemos caminando por la calle a mediodía, porque el cerebro corrige la iluminación general de forma diferente en ambos ambientes.

Eso sí, “una vez que nuestra corteza visual le asigna una iluminación, en muchos casos se vuelve estable y ya lo asocia siempre así“, explica Gómez, y por eso esas encarnizadas discusiones entre los que ven la zapatilla rosa y los que la ven verde, aunque existen algunos veletas, personas capaces de verlas de uno u otro color cada vez que la miran.

En todo caso, puntualiza en neurocientífico, los estudios relativos a la personalidad, género y hemisferio dominante dan resultados negativos, por lo que en general se considera que es una cuestión de azar que nuestro cerebro se decante por uno y otro color, como sucede cuando vemos la imagen de un conejo y un pato. “La imagen que se interpreta es aleatoria, ya que ambas son igual de probables.”

Todo apunta a que esta es la zapatilla original pero no hemos podido confirmarlo de forma independiente: