Para ser un fenómeno con el que aproximadamente la mitad de la población convive durante varias décadas de su vida, la menstruación sigue siendo algo rodeado de mitos y falsas creencias. Aunque afortunadamente cada vez son menos los tabúes en torno a la regla, y con ello los mitos que sobreviven, algunos de los más recalcitrantes se resisten a desaparecer e incluso se pueden encontrar a través de distintas culturas.

No, no hay evidencias de que la regla de mujeres que conviven termine sincronizándose

También conocido como el efecto McClintock, esta idea proviene de un estudio publicado por la investigadora Martha McClintock en 1971 en Nature en el que aseguraba que el periodo de dos o varias mujeres que viven juntas se va acercando con el paso de los meses para terminar ocurriendo más cerca unos de otros.

Sus resultados provenían de observar a un grupo de mujeres estudiantes que convivían juntas en un colegio mayor, y la explicación que proponía era que las fluctuaciones hormonales de unas mujeres influían en las demás, favoreciendo que los ciclos menstruales fuesen convergiendo.

La hipótesis resultaba llamativa, pero desde entonces ningún otro experimento ha conseguido replicar esos resultados, así que a día de hoy se considera que era un estudio limitado o que podía haber otras explicaciones para las observaciones realizadas por McClintock.

Entre esas posibles explicaciones está el hecho de que no todas las mujeres tienen periodos de la misma duración y eso hace que eventualmente puedan coincidir el de varias mujeres en un momento concreto. También favorece esta idea el hecho de que tendemos a recordar mejor dos fenómenos que ocurren al mismo tiempo (por ejemplo, la vez que la regla de dos hermanas tuvo lugar en la misma semana) que si ocurren en momentos distintos (todas las veces que la menstruación de ambas no coincidió).

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Sí, el embarazo puede producirse al mantener relaciones sexuales sin protección durante la regla

Es cierto que los días con mayor probabilidad de que se produzca el embarazo son los días de ovulación, que normalente son justo los que se encuentran entre una regla y la siguiente, y que los embarazos son poco probables en los demás días. Pero eso no quiere decir que sean imposibles durante el resto del ciclo, incluidos los mismos días de la regla.

El motivo es que, por un lado, no todas las mujeres tienen ciclos del mismo número de días, y una mujer que tenga ciclos irregulares puede ver cómo de uno al siguiente su duración varía. Eso quiere decir que aunque no sea habitual, los días de la regla pueden estar lo suficientemente cerca de la siguiente ovulación como para hacer posible la fecundación.

Esto se suma a que los espermatozoides tienen una vida fértil una vez dentro del sistema reproductor femenino que puede alcanzar hasta 5 días (aunque lo más habitual es 1 o 2 días). Esto quiere decir que puede producirse un embarazo manteniendo relaciones sin protección durante la regla si se produce un ciclo irregular especialmente corto y si el esperma sobrevive todo lo posible.

Por eso, aunque las probabilidades sean bajas, si se quiere evitar un embarazo no deseado, es importante utilizar anticonceptivos todos los días del mes. Recuerda, además, que los anticonceptivos de barrera (los preservativos) son los únicos que además de proteger ante un embarazo no deseado, protegen de la mayoría de las enfermedades de transmisión sexual (y esas sí que no descansan ningún día del ciclo menstrual).

No, si te duchas o bañas durante la regla no se corta el sangrado, ni se coagula dentro del cuerpo

Es otro bulo muy extendido aunque a día de hoy nos parezca cada vez más absurdo: la idea de que durante los días en que se está menstruando es mejor no ducharse ni bañarse ya que esto hace que el sangrado se interrumpa, la sangre menstrual se quede dentro del cuerpo e incluso pueda coagularse dentro del útero o la vagina.

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Esto no es cierto. No hay mecanismo, indicio o evidencia conocidos de que ducharse o bañarse estos días afecte de ninguna forma a la regla. Si una mujer se sumerge en el agua mientras menstrúa, la presión del líquido exterior puede hacer que durante ese rato la sangre no salga fuera del cuerpo, pero el sangrado continuará con normalidad después.

Una higiene normal esos días de hecho ayuda a reducir el riesgo de infecciones además de impedir un olor excesivo o anormal que puede causar incomodidad en algunas personas.

No, usar duchas vaginales tras la menstruación no es una buena idea

Pero tampoco es una buena idea pasarse al lado opuesto y emplear duchas vaginales, productos de higiene vaginal que consisten en una especie de pipeta o difusor que sirve para introducir en el interior de la vagina un líquido que mezcla agua y algún producto pensado para limpiarla por dentro. Por esto parece lógico pensar que justo tras terminar la menstruación puede ser un buen momento para emplearlas, para expulsar cualquier resto de la menstruación que haya podido quedar en el interior del cuerpo.

Pero en realidad las duchas vaginales no son una buena idea, ni tras la menstruación ni en ningún otro momento. El interior de la vagina mantiene un delicado equilibrio de acidez y de flora vaginal, e introducir productos químicos externos puede alterar ese equilibrio y causar perjuicios como infecciones vaginales por hongos o bacterias.

No hay que preocuparse porque queden restos de sangre o tejido menstrual en el interior de la vagina, porque eso no ocurre. La mejor forma de cuidar la higiene es lavarse por fuera con agua y, en todo caso, un jabón neutro.

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No, hacer mayonesa teniendo la regla no hace que se corte

Suena un poco ridículo, ¿no? Y sin embargo, es un comentario común en muchas cocinas aun hoy, y lo era aun más hace pocas décadas. Por algún motivo nunca explicado, una mujer no podía hacer una mayonesa durante los días de su menstruación porque esta se cortaba o no llegaba a ligarse. Obviamente, no hay ningún indicio ni evidencia de que esto ocurra ni ninguna explicación científica para este supuesto fenómeno.

Pero lo curioso es que mitos parecidos existen o han existido en casi cualquier cultura del mundo: la idea de que las mujeres no deben cocinar mientras menstrúan porque los alimentos se estropean, saben peor o los comensales pueden enfermar. De nuevo, ninguna evidencia de que esto ocurra realmente, y ninguna explicación de a qué se debería.

¿Cuáles has oído tú?

¿Has oído (y quizá creído en algún momento) alguno de estos bulos? ¿Conoces algún otro que creas que ya es hora de desmentir? ¡Envíanoslo! Puedes hacerlo en Twitter, Facebook o por correo electrónico ([email protected]). Recuerda que entre todos (y todas) es mucho más difícil que nos la cuelen, también en esto).