Es probable que en algún momento te hayas ido de paseo a un centro comercial con tal de quitarte el calor de encima, y que también te haya costado encontrar un huequito para descansar a la fresca sin tener que gastar dinero. Con la crisis climática, los episodios de calor extremo como las olas de calor son cada vez más frecuentes y ante el aumento de las temperaturas es necesario protegerse. Pero esta tarea no es tan sencilla, sobre todo para las personas especialmente vulnerables al calor y con pocos recursos para las que encender el aire acondicionado no es posible.
Una de las iniciativas para atajar este problema son los refugios climáticos: espacios urbanos como parques o zonas de sombra que ya existían pero que ahora se habilitan o se abren al público de forma gratuita. “Siempre han existido las bibliotecas, los centros comerciales, los parques…”, explica Miguel Núñez, arquitecto investigador en la Universidad Politécnica de Madrid. La clave de estos espacios es que estén “bien estructurados, bien distribuidos y que sean gratuitos”, contó el experto en la Twitchería de Maldita.es.
Dos ciudades pioneras en Europa: Barcelona y París
Una de las primeras ciudades españolas en establecer refugios climáticos fue Barcelona, a través del plan que aprobó en 2018 para cumplir con el Acuerdo de París. Desde aquel año ha ido ampliando su red para que los ciudadanos disfruten de temperaturas más bajas. A julio de 2026 hay algo más de 560 infraestructuras municipales que funcionan como refugios climáticos, además de mantener sus funciones habituales. Muchas de ellas son bibliotecas, centros deportivos, parques, jardines, escuelas o museos.

La ciudad condal ha habilitado refugios tanto interiores como exteriores. Los interiores están activos todo el año (ya que también funcionan como refugios climáticos de invierno), mientras que los exteriores se activan sólo durante la “fase preventiva” por ola de calor: del 15 junio al 15 de septiembre. Buscan mantener una temperatura de 27 ºC (19 ºC en invierno) y están dirigidos sobre todo a personas vulnerables a las altas temperaturas: bebés, mayores de 75 años, enfermos crónicos o personas con pocos recursos. Deben tener buena accesibilidad, sillas o bancos para descansar, agua gratuita y ser seguros. No están indicados para personas que requieren atención médica, advierte el consistorio.
Por su parte, el Ayuntamiento de París aprobó una estrategia en 2017 para adaptar la ciudad a la crisis climática en la que contemplaba aprovechar los colegios, distribuidos uniformemente por la ciudad, para convertirlos en “islas de frío” de tal forma que sirvan como “oasis” para la población durante olas de calor [pág. 62]. El plan se centra en reformar los patios, reverdeciendo y sustituyendo los materiales actuales por otros como madera o revestimientos permeables, explica el consistorio parisino, que comenzó los trabajos en 2020.

En la misma comunidad, la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ha coordinando un proyecto de tres años para habilitar refugios climáticos en colegios de Barcelona, Bruselas, París y Rotterdam ampliando las zonas de sombra, plantando más vegetación o mejorando el acceso al agua en los centros educativos.
El mapa del fresquito gratuito en España: 19 de las 52 capitales de provincia tienen una red de refugios
A julio de 2026, en España una de cada tres capitales de provincia cuenta con al menos un refugio, según los datos publicados por Greenpeace. La organización explica que de las 16 ciudades equipadas que se contaban en el verano de 2025 , han pasado a ser 19, pero que muchos de los centros que se consideran “lugares de protección climática” presentan carencias significativas que dificultan el que sean realmente útiles.

Las limitaciones que señalan no solo tienen que ver con una cuestión de infraestructura, también indican que una de las claves de estos lugares es que estén abiertos en las horas más críticas del calor. Uno de los ejemplos que destaca Greenpeace es el caso de Euskadi. Aunque todas sus capitales ofrecen red de refugios, Bilbao incluye como refugios espacios bajo puentes o vestíbulos de pequeñas estaciones de transporte, mientras que Vitoria-Gasteiz reduce su red de 29 refugios a tan sólo 9 en agosto, el mes con temperaturas más altas de media.
Otra de las claves para que un refugio climático cumpla su función es que realmente sean accesibles para la población vulnerable, y por tanto, que sean gratuitos. Greenpeace señala que hay casos, como el de Madrid, donde se promueven los mercados municipales como refugios, aunque la mayoría no cuentan con zonas de descanso gratuitas, por lo que es necesario consumir en algún establecimiento. El desarrollo de estos lugares depende de las administraciones locales. Estos son algunos ejemplos de cómo se están implantando la redes de refugios climáticos en España.
Aragón. Solo Zaragoza cuenta con una red de refugios climáticos operativa, con más de 60 espacios municipales activos este verano; Huesca y Teruel no disponen de una red equivalente. En 2021, el Gobierno de Aragón comenzó un proyecto piloto para rediseñar los espacios abiertos de tres escuelas de Huesca, Zaragoza y Teruel en cada curso escolar para que se convirtieran en refugios climáticos. El programa "Patios X El Clima" sigue activo: para 2025-2026 se ha ampliado a cinco nuevos centros. Sin embargo, se trata de un programa educativo, no de una red de refugios urbanos coordinada a nivel autonómico.
Andalucía. La comunidad cuenta con un marco legal propio frente al cambio climático, pero no existe un plan autonómico específico que coordine una red de refugios climáticos urbanos. En abril de 2022 el consistorio de Málaga aprobó por unanimidad una moción para poner en marcha un plan de refugios climáticos naturales y de proximidad en todos los barrios. En la actualidad, Málaga dispone de 19 áreas interiores y 74 exteriores, además de 85 corredores de sombra, aunque Greenpeace ha señalado que en esta lista se cuentan zonas cuestionables como un aparcamiento. El Ayuntamiento de Sevilla presentó en junio de 2022 un proyecto piloto que preveía una red de refugios "siguiendo el modelo" de París y Barcelona. En julio de 2026, la ciudad solo cuenta con cuatro centros deportivos. Además de Málaga y Sevilla, Almería activa cinco espacios solo durante alertas, Córdoba ofrece ocho refugios y Jaén cierra la mayoría al mediodía; Cádiz, Granada y Huelva no disponen de ninguno.
Euskadi. A diferencia de Aragón o Andalucía, el País Vasco sí cuenta con una red autonómica coordinada: el Gobierno Vasco, a través de Ihobe, ha publicado en 2026 la guía Red de refugios climáticos de Euskadi y un distintivo común para identificarlos en cualquier municipio. En Bilbao, el Ayuntamiento anunció en julio de 2022 la identificación de 130 espacios para resguardarse del calor; hoy la red suma 65 interiores y 66 exteriores. En Vitoria-Gasteiz, el consistorio gestiona una red de 29 refugios climáticos interiores (solo 9 en agosto). Actualmente 11 municipios vascos suman cerca de 488-500 espacios.
Comunitat Valenciana. La Generalitat ha impulsado una Red de Espacios Climáticos propia, pero por ahora solo participan seis municipios no capitalinos. Valencia sigue siendo la única capital de provincia de la comunidad con refugios operativos. En Valencia, la red municipal mucho más sólida cuenta con refugios climáticos 2026, con al menos uno por distrito.
Comunidad de Madrid. Un estudio de 2025 cifraba en 5 los refugios climáticos existentes en Madrid capital. El Ayuntamiento de Madrid ha ampliado su oferta a 43 mercados municipales climatizados como refugios.
En cualquier caso, aunque en la mayoría de las ciudades los lugares frescos no están señalizados como refugios climáticos ni han ampliado su horario o habilitado áreas gratuitas, ya sirven para resguardarse del calor, como ha destacado una investigación periodística de La Voz de Galicia midiendo las temperaturas en diferentes espacios de Vigo.
*Hemos actualizado esta información el 09/07/2026 para reflejar la evolución de cada proyecto, incluir nuevos y los datos del informe de Greenpeace.