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¿Los niños se ven menos afectados por la COVID-19 porque las vacunas pediátricas les protegen contra el coronavirus?

Publicado martes, 21 septiembre 2021
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En Maldita.es ya os hemos explicado que los niños enferman de COVID-19 con menor gravedad que los adultos. Ahora nos habéis preguntado si las vacunas que reciben de pequeños podrían estar protegiéndoles contra el coronavirus y si ese es el motivo de que se vean menos afectados por la enfermedad.

Es cierto que se ha estudiado si las vacunas infantiles clásicas (difteria-tétanos-tosferina, sarampión, etc.) podrían tener un efecto protector frente al coronavirus. Por el momento, no hay conclusiones firmes al respecto. De hecho, como ya os contamos hace meses, aún no se sabe por qué los niños sufren menos la COVID-19, aunque se barajan diversas hipótesis.

Esta verificación ha sido realizada en el marco del proyecto #VacúnaTE que Maldita.es y la agencia de noticias Servimedia desarrollan contra la desinformación sobre las vacunas de la COVID-19 con el apoyo de Google News Initiative.

Se ha investigado si las vacunas pediátricas pueden tener un efecto protector frente a la COVID-19, pero todavía no hay evidencias concluyentes

"Se sabe que algunas vacunas (por ejemplo, la BCG frente a la tuberculosis) tienen efectos más allá de lo esperado y protegen frente a mas gérmenes de los que inicialmente se pretende", explica a Maldita.es Belén Aguirrezabalaga, responsable del Grupo de trabajo de Vacunas de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP).

Estos efectos protectores no específicos o heterólogos se han comprobado en grandes estudios epidemiológicos con las vacunas vivas atenuadas del sarampión y la BCG de la tuberculosis, según Ángel Hernández Merino, miembro del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP). Aunque "los mecanismos por los que esto pasa no están aclarados".

Ambos expertos apuntan que se ha investigado si los efectos heterólogos de las vacunas clásicas podrían jugar un papel en la protección frente a la COVID-19 y si este mecanismo podría explicar que los niños sufran de manera más leve la enfermedad, ya que reciben varias vacunas en los primeros años de vida.

Por ejemplo, un artículo publicado en octubre de 2020 apuntaba que los niños podrían estar protegidos frente al SARS-CoV-2 a través de la inmunidad cruzada provocada por la vacuna DTP (difteria-tétanos-tosferina).

Pedro Antonio Reche, autor de la investigación y profesor en el Departamento de Inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), explicó en la Tribuna Complutense que la inmunidad cruzada se puede dar cuando dos patógenos comparten epítopos (la parte de una molécula que es reconocida por el sistema inmune). En este sentido, el estudio encontró, a través de predicciones realizadas con herramientas bioinformáticas, "numerosos epítopos de reacción cruzada" entre los antígenos de la vacuna DTP y el SARS-CoV-2.

Según indica Reche a Maldita.es, "al parecer hay ya evidencia epidemiológica" de que la vacuna DTP protege a los niños frente al coronavirus, como este artículo preprint (que no ha sido revisado por pares) que asocia los antecedentes de vacunación contra la difteria y el tétanos con menores probabilidades de desarrollar una COVID-19 grave.

Sin embargo, Sonia Zúñiga, viróloga e investigadora de coronavirus en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), considera de que no hay "datos sólidos a día de hoy" de que las vacunas contra otras enfermedades protejan frente a la COVID-19. "De hecho, se ha demostrado experimentalmente que, al menos a nivel de inmunidad humoral, no existen anticuerpos que den protección cruzada", afirma.

Por su parte, Isabel Sola, que es también viróloga del laboratorio de coronavirus del CNB-CSIC, asegura que "no se puede afirmar con certeza que las vacunas pediátricas proporcionen una protección cruzada frente a SARS-CoV-2 por medio de la inmunidad celular".

El Comité de Vacunas de la AEP publicó un artículo en noviembre de 2020 en el que señalaban que no hay "ninguna evidencia sólida" de que las vacunas pediátricas (incluida la DTP) protejan contra la COVID-19.

Ángel Hernández Merino afirma que, a día de hoy, sigue sin haber evidencias de que las vacunas pediátricas jueguen un papel "relevante" en la respuesta inmune frente al SARS-CoV-2. Según el experto, es algo que se ha investigado "bastante" pero, hasta ahora, las investigaciones (incluidas algunas recientes como esta o esta) no proporcionan resultados "claros" sobre si las vacunas clásicas pueden proteger o no frente al coronavirus.

Aún no está claro por qué los niños sufren menos la COVID-19 que los adultos

La viróloga Sonia Zúñiga indica que aún no se conocen los motivos por los que, en general, los niños sufren menos los síntomas de la COVID-19 que los adultos. Además, esto es algo que ocurre "no sólo con este coronavirus, sino con otros, y tampoco pasa sólo en humanos, sino también en modelos animales".

Entre las diferentes teorías que se barajan, "la más pausible", según José Antonio Navarro Alonso, pediatra especializado en inmunología y miembro del comité editorial de la web de la Asociación Española de Vacunología (AEV), la encontramos en este artículo de Nature y tiene que ver con la inmunidad innata.

La inmunidad innata es la primera respuesta del sistema inmunitario contra una sustancia extraña dañina, está presente en nuestro cuerpo desde que nacemos y dura toda la vida. La inmunidad adaptativa se da cuando el sistema inmunitario responde a una sustancia extraña, por ejemplo, tras una infección o vacunación. En este proceso participan células inmunitarias especializadas y anticuerpos que atacan a los patógenos y previenen futuras enfermedades.

La teoría de la que os hablamos sostiene que, frente a la COVID-19, los niños desarrollan una respuesta adaptativa menos robusta porque su respuesta innata es más eficiente para eliminar la amenaza vírica. Como explica Isabel Sola, una respuesta inmune innata "más potente y rápida" eliminaría de forma temprana al virus e impediría que la infección avance "hacia las vías respiratorias inferiores".

Mientras, la inmunidad adaptativa conformaría la mayor parte de las respuestas inmunes en adultos "y es, en algunos casos, menos eficaz", según señala Hernández Merino. Por ejemplo, si la persona es de edad avanzada.

Asimismo, como indica la Clínica Mayo en su web, algunos adultos enferman porque su sistema inmunitario "parece reaccionar en exceso al virus, lo que causa un daño mayor al cuerpo". Pero "quizás es menos probable que esto suceda con los niños".

También existen otras hipótesis, como que los niños tienen menos receptores del virus (ACE2) en las vías respiratorias o que están expuestos a otros coronavirus de los que causan catarros comunes y eso les podría dar cierta protección. Sin embargo, como apunta Hernández Merino, "estas razones son poco convincentes". Según el artículo de Nature, estas hipótesis se han descartado "en gran medida".

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