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MALDITA CIENCIA

¿Por qué, si no hay casi casos de gripe y otros virus respiratorios este año, sigue habiendo tantos casos de coronavirus?

Publicado lunes, 18 enero 2021
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COVID-19
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Las cifras provisionales indican que los casos de gripe estacional son menores este año y las medidas de prevención para la COVID-19 son una de las razones. Sólo se han detectado cinco casos de gripe en España la temporada 2020-21 a 10 de enero. Lo mismo ocurre con el virus sincitial. Pero entonces ¿por qué la incidencia acumulada de coronavirus es tan alta: 492,88 casos de COVID-19 por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, a 13 de enero? Hemos consultado a varios expertos para que expliquen esta aparente paradoja.

Las medidas de contención de la COVID-19 disminuyen los casos de gripe

“Las medidas que se están tomando contra el coronavirus parecen mitigar el impacto de otros virus respiratorios aunque hay que tener en cuenta que la gripe no tiene una vigilancia intensiva” y es más difícil de detectar, explica a Maldita Ciencia Pedro Gullón epidemiólogo, profesor en la Universidad de Alcalá de Henares y miembro de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE). Además de a las medidas de contención como la mascarilla, la disminución de casos de gripe, según cuenta a Maldita Ciencia Pepe Alcamí, virólogo del Instituto de Salud Carlos III, la disminución en los casos de gripe se deberían a la vacunación, “que ha sido masiva en esta temporada”, y a que ya existe una inmunidad colectiva muy importante. “En el caso de coronavirus no tenemos inmunidad de grupo, no tenemos vacuna (aplicada sólo una de las dos dosis necesarias en la mayoría de los casos y en pocas personas de momento) y sólo las medidas preventivas funcionan”, aclara Alcamí.

La disminución de la incidencia de la gripe significa que si hay casos, “seguramente son leves, por las medidas de seguridad que estamos tomando frente al coronavirus y porque una parte muy elevada de la población más susceptible se ha vacunado”, señala la viróloga Sonia Zúñiga, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CNB-CSIC). Además, las personas con cuadro leve de gripe “no han acudido a los centros de salud por la saturación y el temor a la infección por coronavirus”, aclara Alcamí.

Mientras que la epidemia de gripe ha sido mucho menor en el hemisferio sur y en el hemisferio norte parece que vamos en el mismo sentido, no ocurre igual con el virus respiratorio sincitial (VRS), aclara Gullón. “El VRS, que es una de las primeras causas de neumonía en niños pequeños, en el hemisferio sur ha aparecido de forma mitigada en verano, fuera de temporada. Hay que estar vigilantes”, explica el epidemiólogo.

El coronavirus es más transmisible y tiene más prevalencia que la gripe y otros virus respiratorios

¿Pero por qué si las medidas de contención afectan al mecanismo de transmisión de los dos virus, el coronavirus sigue expandiéndose más? Por la mayor transmisibilidad del coronavirus. La transmisibilidad se mide con el llamado número o ritmo básico de reproducción de una infección, que es es el número promedio de casos nuevos que genera un caso a lo largo de un período de tiempo. En epidemiología se denomina R0. Un R0 de 2 implica que cada persona infectada, de media, transmitiría el virus a dos personas y estas dos a cuatro y así sucesivamente.

“El número de básico de reproducción del coronavirus incluso con medidas suaves supera el 1. Mientras que medidas muy suaves son suficientes para aplanar la curva de la gripe estacional”, explica Gullón. En ese sentido señala también Isabel Jimeno Sanz, responsable del Grupo de Trabajo de Vacunas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). 

En el caso del coronavirus, se cree que el R0 es de entre 2 y 2,5 para el virus del COVID-19, más alto que para la gripe, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) a 17 de marzo. "Sin embargo, las estimaciones tanto para el virus COVID-19 como para el virus de la gripe son muy específicas en cuanto al contexto y al tiempo, lo que hace más difícil las comparaciones directas", advierte la OMS. El R0 aproximado de la gripe estacional y de la pandemia de gripe A en 2009 era de 1,5. El SARS-CoV-2 tiene una transmisibilidad mayor que la gripe, tal y como se puede ver en esta comparativa hecha por The New York Times.

Aunque advierte que “no hay una respuesta clara”, el vocal de la Sociedad Española de Inmunología (SEI) e investigador en irsiCAIXA, Jorge Carillo, cuenta a Maldita Ciencia que puede deberse a que “el coronavirus está circulando con intensidad y esto hace que todavía exista transmisión entre personas. Aún siguiendo las medidas establecidas, si tienes una alta prevalencia y tienes un pequeño descuido te puedes contagiar”. En cambio, en el caso de la gripe y de otros virus respiratorios estacionales, “posiblemente las medidas han hecho efecto porque ya estaban implantadas antes de que los virus llegaran. La limitación de los viajes entre países y que el virus no haya podido extenderse hace que las medidas anti-COVID-19 sí que funcionen con estos virus ya que la probabilidad de encontrarte con alguien infectado con estos virus respiratorios cuando cometes un fallo es muy muy baja”, aclara.

¿Las medidas contra el coronavirus pueden erradicar la gripe?

Dado que las cifras provisionales indican que los casos de gripe estacional son menores este año, ¿es posible que las medidas contra el coronavirus, uno de los motivos de esta disminución, puedan acabar con las epidemias de gripe?

Tanto la viróloga Sónia Zúñiga como Pepe Alcamí descartan que la gripe vaya a erradicarse. ¿Por qué?

Porque el virus de la gripe sigue circulando, ya que las vacunas de la gripe no evitan el contagio (al menos no del todo) y porque el virus de la gripe tiene muchos reservorios animales desde los que puede saltar al ser humano, como cerdos y aves, según los virólogos. “Aunque en un momento consiguiéramos que no hubiera gripe en humanos, los reservorios animales siguen ahí. De hecho, las personas infectan a esas otras especies”, aclara Alcamí. Además, el virus de la gripe tiene “una extraordinaria capacidad de cambio y hace que cada año el virus sea diferente”, aclara Zúñiga.