Maldita Ciencia
08/05/2020

EDICIÓN ESPECIAL CORONAVIRUS VIII: mascarillas en embarazadas, neumonías por vapeo y desinfección de la ropa que no se puede lavar con agua caliente, en el 90º consultorio de Maldita Ciencia

Malditas, malditos: bienvenidos un viernes más a esta clásica previa del fin de semana, ¡nuestro consultorio científico! Como sabéis, desde Maldita.es seguimos desmintiendo los bulos y contestando a las preguntas que todavía nos enviais sobre este coronavirus y la enfermedad COVID-19, sobre las novedades científicas relacionada con ambos y, ahora, sobre la vuelta a la "nueva normalidad". Por eso, por octava semana consecutiva, llega a Maldita Ciencia el Consultorio Especial Coronavirus, para seguir intentando resolver esas dudillas que origina esta situación.

Si tienes más preguntas, enviánoslas a nuestro WhatsApp (655 19 85 38), a nuestro e-mail ([email protected]) o a nuestras redes sociales (bien Twitter, o bien Facebook). ¡Vamos a ello! 

Las mentiras embarran el debate público y pueden ser peligrosas para la salud. La información verificada sobre el COVID-19 marca la diferencia. La verificación está bajo ataque. Si nuestro trabajo te es útil y crees que es más necesario que nunca, pincha aquí para hacerte Embajador/a y ayúdanos a luchar contra los bulos de la pandemia.

¿Es recomendable que las embarazadas utilicen mascarillas quirúrgicas y no tipo FFP2?

Varios de vosotros nos habéis preguntado por una imagen con texto que circula por redes sociales y que afirma que "las mujeres embarazadas deben utilizar mascarilla quirúrgica" porque las FFP2 "pueden ocasionar restricción en el crecimiento fetal intrauterino". Esta procede de una publicación en Instagram de Vithas, un grupo sanitario privado español, en la que tratan de dar respuesta a 12 preguntas relacionadas con la COVID-19 y el embarazo.

El origen de la información que aporta la imagen es este documento, elaborado por un equipo de ginecólogas de la sanidad pública y privada de Galicia "ante los rumores y bulos que existen actualmente sobre la relación entre embarazo y la COVID-19". En concreto, es la pregunta número 3 la que trata el tema del uso de mascarillas por parte de mujeres embarazadas: recomiendan las quirúrgicas frente a las FFP2 que, por normal general, deben reservarse para sanitarios y personas que están en contacto con pacientes de COVID-19 (aquí explicábamos las diferencias entre los diferentes tipos de mascarillas).

Según el grupo de ginecólogas las mascarillas indicadas para mujeres embarazadas son las quirúrgicas, ya que las FFP2 "han mostrado resistencia al flujo de aire" ya que "tras horas de uso, la captación de oxígeno y la eliminación de dióxido de carbono disminuyen" lo que repercutiría "en la circulación y oxigenación fetal pudiendo ocasionar restricción del crecimiento fetal intrautero".

Naira González López, ginecóloga de la Unidad de Reproducción Humana Asistida del Hospital Vithas Vigo y una de las autoras del documento, explica a Maldita Ciencia que que estos hechos (aumento del dióxido de carbono y disminución de oxígeno en sangre) ocurran de manera prolongada repercuten en la perfusión feto-placentaria, un factor de riesgo para la restricción de crecimiento intrauterina.

Para afirmar lo anterior, González se basa en las conclusiones de estudios científicos (como este o este) que sugieren que el uso prolongado de este tipo de mascarillas en mujeres embarazadas produce mayores alteraciones en los parámetros respiratorios que en las que no lo están, haciendo hincapié en el caso de mujeres sanitarias embarazadas encargadas del cuidado de pacientes infectados por coronavirus. La recomendación de los estudios en estos casos es evitar situarse en la primera línea del cuidado de enfermos por COVID-19. "La hipótesis de que una alteración en la oxigenación materna repercute en la oxigenación y el crecimiento fetal es la base para sugerir que las embarazadas no usen de manera prolongada este tipo de protección (FFP2) ni ocupen la primera línea en el contacto con los enfermos de COVID-19", confirma Gónzalez.

Vicent Carmona, especialista en Obstetricia y Ginecología y presidente de la comisión de investigación Docencia y Ética del Hospital Francesc de Borja (Gandía) y maldito que nos ha prestado sus superpoderes, coincide en que la restricción respiratoria (aumento del dióxido de carbono y disminución del oxígeno en sangre) por uso continuado de mascarillas FFP2 y FFP3 ha sido estudiado. Sin embargo añade que "que esto tenga consecuencias en el desarrollo fetal es otra cosa diferente" ya que "no se ha estudiado y por tanto no ha sido demostrado (ni descartado)". 

Según Carmona, los casos de alteraciones del desarrollo fetal por problemas de hipoxia materna crónica se observan en mujeres con patologías pulmonares graves y son poco frecuentes. Por otro lado, aunque explica que "es muy poco probable que el uso ocasional de FFP2 (aunque sea varias horas al día) llegue a ocasionar problemas en el desarrollo del feto", añade que, por prudencia, lo aconsejable es que las embarazadas eviten usar este tipo de mascarillas de forma continuada o muchas horas al día.

En situaciones habituales en las que no se pueda mantener la distancia de seguridad o en situaciones con aglomeración de gente o contacto con posibles personas contagiadas, Carmona recomienda usar mascarillas de tipo quirúrgico. "Para la vida ordinaria en casa o paseos no multitudinarios, mejor sin mascarilla", añade.

¿Sirven las toallitas de bebé para desinfectar?

Durante estas semanas, uno de los temas estrella y por los que más nos preguntáis son por diferentes y posibles métodos de desinfección que pudiesen reducir la probabilidad de contagio por coronavirus, al eliminarlo de ambientes, superficies y nuestra propia piel (recuerda, un buen lavado de manos con agua y jabón es la forma más sencilla y eficaz).

De hecho, ya contamos lo que hasta el momento se sabe del ozono, los rayos UVA, el MMS, diferentes electrodomésticos, las luces LED, la lejía (tanto en toallitas desinfectantes caseras como mezclada con otros productos de limpieza y el cómo utilizarla correctamente) o los productos virucidas que sí están autorizados en España y si estos son o no efectivos.

La pregunta que nos habéis planteado esta vez es si las toallitas para bebés podrían ayudarnos en este cometido. Esta vez, no hay que dar mucha vuelta a la respuesta: no. "No tienen propiedades virucidas. Se usan principalmente en el cambio de pañal, para limpiar la zona, pero no eliminan ni virus ni bacterias", confirma a Maldita Ciencia, María Celeiro, química experta en sustancias potencialmente peligrosas en cosméticos y maldita que nos ha prestado sus superpoderes.

"Algunas contienen conservantes como el benzoato de sodio, que impiden que los microorganismos puedan crecer en la propia toallita, pero no permiten desinfectar otras superficies", explica a Maldita Ciencia otro de nuestros malditos, Franco Vairoletti, químico, y añade que puede que existan toallitas con algún microbicida agregado, pero seguramente no se vendan como "para bebés" y aclaren que son microbicidas, ya que sería un "plus" para el marketing.

De hecho, según Vairoletti, ninguno de los componentes de las toallitas de dos de las marcas de toallitas más conocidas (esta y esta) tienen un efecto bactericida ni virucida aplicadas ni en superficies ni en nuestras manos. Este artículo de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) indica que las toallitas húmedas no son un sustituto del lavado de manos, precisamente por su falta de acción contra los microorganismos.

Recordamos que, para que un producto elimine el virus, debe contener por lo menos un 70% de alcohol. Y como apunta Celeiro, la mayoría de las toallitas infantiles presumen en su etiqueta de ser "sin alcohol", para no irritar una zona tan delicada como son estas zonas de los bebés. 

Es cierto que algunas toallitas contienen productos de base alcohólica, con propiedades similares a las de los geles hidroalcohólicos que se recomiendan como una de las alternativas higiénicas para eliminar virus. Sin embargo, como apunta en Maldita Ciencia Joaquín Ruiz, biólogo especialista en genética, microbiología y virología y maldito que también nos presta sus superpoderes, la naturaleza particularmente "suave" de los productos que se encuentran en las toallitas de bebé no confiere a éstas ninguna propiedad virucida, ni en la piel ni mucho menos en superficies. "Su objetivo es una higiene global y sobre todo el cuidado de la piel del bebé ante la enorme frecuencia con la que hay que limpiarlo", añade..

Como ya mencionábamos al inicio y según nos confirman los expertos, la mejor formar de eliminar el virus de la piel es el lavado frecuente con agua y jabón o, en su defecto, usar un gel hidroalcohólico. "Pero siempre autorizado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS)", indice Celeiro.

En cuanto a las superficies, lo mejor es aplicar lejía disuelta en agua o emplear alguno de los productos comerciales que aparecen en la lista de virucidas aprobada por el Gobierno. También la Agencia para la Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) ha publicado una lista de las sustancias que presentan algún tipo de eficacia frente al COVID19 (causado por el virus SARS-CoV-2) para usar sobre superficies.

¿Es verdad que vapear te hace más vulnerable a la COVID-19?

Nos habéis preguntado si vapear daña los pulmones y, por lo tanto, te hace más vulnerable a la COVID-19. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) explica que las sustancias tóxicas de los cigarrillos electrónicos disminuyen las defensas del aparato respiratorio y, en consecuencia, facilitan las infecciones. Pero a día de hoy no hay evidencias científicas que demuestren que los vapeadores sean más vulnerables a la enfermedad. Os contamos lo que sabemos al respecto.

Miguel Barrueco Ferrero, jefe de Servicio de Neumología del Hospital Clínico de Salamanca, explica a Maldita Ciencia que el vapeo tiene como fin la inhalación de nicotina, que es una sustancia tóxica y generadora de adicción. Insiste en que, aunque de esta forma se inhalan menos compuestos químicos que con un cigarro convencional, “no es una alternativa saludable al consumo de cigarrillos”. 

“Es otra forma diferente de autoadministrarse nicotina, pero, además, la mayoría de los vapeadores para producir el humo contienen otras sustancias químicas que son igualmente tóxicas (compuestos muy parecidos al líquido anticongelante de los coches)”, asegura Barrueco. 

De hecho, en 2019 se publicó en el British Medical Journal una revisión de más de 5.000 estudios científicos sobre los efectos que tienen los cigarrillos electrónicos en el sistema respiratorio. La conclusión a la que llegaron los investigadores es que no es posible determinar si los cigarrillos electrónicos son menos dañinos que los normales.

“Hay datos epidemiológicos que muestran que los vapeadores tienen más probabilidades de tener problemas pulmonares que los no vapeadores”, dice a Maldita Ciencia Robert Tarran, profesor de biología celular y fisiología en la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.) y uno de los autores de esta revisión. Según subraya, aún hacen falta investigaciones para comprender el impacto tanto de fumar como de vapear en los pacientes con COVID-19.

Las sustancias tóxicas que entran al organismo al vapear  son capaces de disminuir las defensas del aparato respiratorio, según cuenta a Maldita Ciencia Carlos A. Jiménez-Ruiz, neumólogo y presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR): “En consecuencia facilitan las infecciones respiratorias y también son capaces de producir bronquitis crónica, enfisema (tumefacción producida por aire o gas en el tejido pulmonar) e incluso cáncer de pulmón”.

A día de hoy no hay evidencias científicas que confirman que personas que vapean sean más susceptibles de contraer la COVID-19. Pero Jiménez-Ruiz explica que otros virus de la misma familia sí han demostrado que los fumadores tienen más probabilidad de ser infectados que los no fumadores.

Además, recuerda que una de las formas de contagiarse es llevarse las manos a la cara tras haber tocado con ellas una superficie infectada. Y tanto el fumador como el vapeador se llevan los dedos a la boca con frecuencia: “Calcula que un fumador de 20 cigarrillos al día, ese gesto de llevarse los dedos con el cigarrillo a la boca lo hace alrededor de 300 veces al día. Si a eso le sumas las veces que se toca la cara por otras razones, fíjate en si aumenta el riesgo de tocarse la cara con los dedos”.

Y una vez contagiados, ¿son los vapeadores más vulnerables a la COVID-19? Rodrigo Córdoba García, que forma parte Grupo de Tabaco de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), afirma a Maldita Ciencia que “no existen estudios de vapeo y COVID específicos porque el porcentaje de vapeadores que no fuman es muy pequeño en la población general”. “Pero si se analizan cuidadosamente y se tienen en cuenta todos los datos disponibles, se concluye que los pacientes fumadores tuvieron más del doble de riesgo de ingresar en la UVI en comparación con los no fumadores”, añade Córdoba, que también es profesor de la facultad de Medicina de Zaragoza.

De hecho, considera que es probable que se acabe demostrando que este riesgo “es aún mayor”. En el caso del vapeo, “en función de los efectos conocidos”, cree posible que la tendencia sea similar: “Sobre todo si tenemos en cuenta que entre el 60% y el 90% de los vapeadores continúan fumando cigarrillos convencionales, por lo que su riesgo puede incluso ser mayor si consumen ambos productos”. E insiste: “Los fumadores y vapeadores tienen redoblados motivos para intentar dejarlo”.

¿Cómo desinfectar la ropa que no se puede lavar en caliente?

Como ya os explicamos en el último consultorio, el principal consejo a la hora de desinfectar la ropa es lavarla a 60º, para facilitar la penetración del detergente y porque los virus son muy sensibles a la temperatura, con un secado completo.

Sin embargo, todo el que haya puesto una lavadora en su vida sabe que hay ropa que no se puede lavar a esa temperatura.

Ante este problema, hay que tener en cuenta, dice el bioquímico investigador del CSIC Héctor Zamora Carreras, que nos ha prestado sus superpoderes, que “la temperatura no es el único factor que afecta a la integridad del virus. Los coronavirus se caracterizan por su estructura, en la que existe una capa de lípidos (grasa) que rodea la partícula viral. Esta envoltura es susceptible de ser desestabilizada y destruida por acción de detergentes. Por esta razón, uno de los productos recomendados para la desinfección e higiene personal es el jabón o los detergentes. Por el mismo motivo, el lavado de la ropa utilizando detergente durante ciclos largos, aunque sea a baja temperatura, seguida del posterior secado completo de las prendas, muy posiblemente sea suficiente para destruir de manera efectiva el SARS-CoV-2”.

"Además, en caso de que la prenda no se pueda lavar en agua, existen productos en forma de spray que poseen poder desinfectante demostrado sobre otros tipos de virus”, añade.

El biólogo molecular y asesor científico Aaron Palomino, que también nos ha prestado sus superpoderes aclara que “para ser correctos debemos hablar de tasas logarítmicas de reducción de la infectividad vírica. No se puede hablar de eliminación salvo en términos controlados de esterilización tipo radiación gamma o ciclos de autoclavado”.

Teniendo en cuenta esta especificación, Palomino recuerda que hay un estudio que ha analizado las tasas de reducción del virus en suspensión y según sus resultados, la reducción “comienza a producirse a partir de los 39º – 40º, pero con ciclos muy largos (80 minutos), lográndose tasas de reducción de hasta 4.7 (equivalente a las obtenidas a 65ºC durante 30 minutos)”. Alcanzar una tasa de 4.7 es equivalente a decir que de cada 50.000 virus, solo queda 1 con capacidad infectiva.

En la ropa el problema es la porosidad, explica Palomino, que puede generar “burbujas de proteción". Por eso, “en ciclos de agua fría una de las claves es hacer ciclos de lavado largos, más largos a medida que la temperatura se reduzca".

"Combinando esos ciclos largos con otras sustancias, como el cloruro de amonio cuaternatio (la molécula presente por ejemplo en el Sanytol, un producto concreto por el que nos habéis preguntado para estos casos) las tasas de reducción son mucho más elevadas, ya que se trata de compuestos disuelven la grasa que envuelve el virus”, aclara este experto. En resumen, dice Palomino, “el uso de estos productos es una herramienta recomendable y segura para eliminar el virus, teniendo en cuenta las indicaciones anteriores”.

De hecho, en el listado de productos virucidas autorizados en España publicado por el el Ministerio de Sanidad (actualizado al 5 de mayo) aparece, entre otros, el Sanytol en distintos formatos. Uno de ellos es el “Sanytol desinfectante de ropa ”, y como forma de aplicación aparece lo siguiente: “Aplicación por dosificación en la fase de lavado tanto manual como automática. En el lavado manual dejar actuar un tiempo y posteriormente lavar y aclarar con agua abundante. Los tejidos estarán debidamente aclarados antes de su utilización”.

Los mismos productores de Sanytol (AC Marca), en su página web, apuntan que “aunque este nuevo virus (SARS-CoV-2) no está disponible para testar en ensayos de eficacia, diferentes productos Sanytol se han ensayado contra otra cepa de la misma familia, el coronavirus humano 229E y han resultado efectivos en su eliminación. La comunidad científica asume que una misma familia de virus, en este caso coronavirus, presenta una estructura tan similar que su sensibilidad a los productos desinfectantes no debería variar. Así pues, es esperable que los productos SANYTOL mencionados sean efectivos contra el virus COVID-19”. El coronavirus humano 229E es unos de los coronavirus conocidos y que es el responsable de algunos tipos de resfriados comunes.

Según explica la microbióloga Inés Arana, de la Universidad del País Vasco, a Maldita Ciencia, “es cierto que estos productos no son eficaces al 100% (esterilidad y desinfección no son términos absolutos). Sin embargo es cierto también que suelen provocar reducciones superiores al 90%. Además, si el ministerio los autoriza se pueden considerar eficaces”.

Sin embargo, la microbióloga Kika Colom, de la Universidad Miguel Hernández, es más crítica con el efectividad de las sales de amonio cuaternario, el compuesto desinfectante presente en la versión para la ropa del Sanytol que menciona la web del Ministerio.

Las sales de amonio cuaternario son desinfectantes de bajo poder germicida y no he encontrado nada específico sobre efectividad en coronavirus. Pero, sí que hay una publicación que recoge que un compuesto de cloruro de amonio no funciona a las dosis testadas (Didecyldimethyl ammonium chloride)”, explica a Maldita Ciencia.

Sin embargo, en el artículo mencionado por esta investigadora, “solo refiere el activo del Sanytol con otro coronavirus a concentraciones muy bajas (0,0025%) El Sanytol lleva como al menos 200 veces más concentración”, añade Víctor J. Cid, catedrático del departamento de Microbiología y Parasitología de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Microbiología (SEM). “Hasta que no se haga un estudio sobre este virus en concreto no podremos decir nada conclusivo”, advierte a Maldita Ciencia.

Y por último...

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En este artículo han colaborado con sus superpoderes [email protected] [email protected] Joaquín Ruiz, María Celeiro, Vicent Carmona, Franco Vairoletti, Héctor Zamora Carreras y Aaron Palomino.

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