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MALDITA CIENCIA

En el Día Mundial de la Diabetes, cuatro bulos que te han intentado colar sobre esta enfermedad

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La diabetes es una enfermedad crónica que surge por la producción insuficiente de insulina por parte del páncreas o por la ineficacia con la que el organismo la utiliza. El efecto de la diabetes no controlada es la hiperglucemia (aumento del azúcar en la sangre) lo que puede causar daños en el corazón, los vasos sanguíneos, ojos, riñones y nervios.

Desde 1991 y según instauraron la Federación Internacional de Diabetes (FID) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) como respuesta al aumento de casos de esta enfermedad, cada 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes. En 2007 la ONU lo reconoció como un día oficial de la salud, como recuerda el FID, que la califica como la campaña de concienciación sobre la diabetes más importante del mundo.

Se eligió el 14 de noviembre para conmemorar el nacimiento de Frederick Banting, quien, junto con Charles Best, concibió la primera idea que condujo al descubrimiento de la insulina, en 1922.

Por dar solo algunas cifras, 425 millones de adultos tienen diabetes y se espera que el número de personas aumente hasta los 522 millones para 2030. Además, lo preocupante para los especialistas es que una de cada dos personas con la enfermedad está sin diagnosticar.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) publicó el 14 de noviembre de 2019 esta infografía para acercarnos a las distintas realidades de las personas con esta enfermedad.

A continuación desmontamos algunos bulos o mitos relacionados con la diabetes.

No hay evidencias de que las radiaciones electromagnéticas estén asociadas con la diabetes

En Maldita Ciencia ya os hemos contado por qué el wifi, los microondas o la tecnología 5G no suponen un problema para la salud humana. En algunos bulos se asegura una supuesta consecuencia concreta de las radiaciones inalámbricas y otros campos magnéticos: que estos están claramente asociados con el alto nivel de azúcar en sangre y con la diabetes y que "cuanto más cerca de una antena de telefonía móvil vivas, más alto será tu nivel de glucosa en sangre".

Pero no hay estudios que demuestren esta supuesta consecuencia de la exposición a la radiación. Entre los documentos que se proporcionan como supuestas pruebas se encuentra esta, publicada en 2017 en la revista Electomagnetic Biology and Medicine (de cuyo consejo editorial es miembro Goldberg). Sin embargo, ese documento hace referencia y extrae conclusiones a partir de un solo caso aislado, del diagnóstico a una sola persona.

Lo mismo sucede en este otro estudio, publicado en la misma revista en 2009, que solo analiza y tiene en cuenta los casos de cuatro sujetos con diabetes tipo 1 y 2. Además, los autores se limitaron a observar una supuesta correlación entre la exposición a radiación y un aumento de los niveles de azúcar en la sangre, y en Maldita Ciencia ya os hemos explicado por qué correlación no implica causalidad. Es decir, que dos cosas ocurran juntas no significa necesariamente que una esté provocada por la otra.

Por último, este otro estudio muestra una correlación entre la exposición prolongada a teléfonos móviles y el aumento de la glucosa en sangre en ayunas y la insulina sérica (en sangre), pero se trata de una investigación en un grupo reducido de ratas, no en humanos.

"Este tipo de estudios no tienen ninguna validez científica", explica a Maldita Ciencia Francisco Vargas, médico epidemiólogo, promotor y redactor de la legislación nacional (Real Decreto 1066/2001) sobre campos electromagnéticos (CEM) y miembro del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS). Tanto Vargas como Alberto Nájera, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha y vocal del CCARS, coinciden en que no hay evidencias sólidas que demuestren que la radiación inalámbrica esté relacionada con el aumento de la glucosa en sangre y que, al tratarse de casos aislados, estos estudios no pueden considerarse argumentos de peso para hacer tales afirmaciones.

No, no hay evidencias de que el té de hojas de guanábana acabe con la diabetes

No es la primera vez que nos hacéis llegar artículos como este, que presumen de tener la clave y la manera correcta de preparar el té de hojas de guanábana, una planta originaria de zonas tropicales del centro y del sur de América para acabar, entre otras cosas, con la diabetes.

"La fruta de esta planta es fuente de vitaminas y minerales, pero sus efectos positivos sobre enfermedades como la diabetes no están demostrados", explica a Maldita Ciencia Cintia González Blanco, del servicio de Endocrinología y Nutrición del hospital Santa Creu i Sant Pau (Barcelona) y coordinadora del Grupo Diabetes 2.0 de la Sociedad Española de Diabetes. "Lo que sí está demostrado hoy en día es que la diabetes no tiene cura", subraya.

La Fundación para la Diabetes añade que la alimentación de la personas con diabetes debe ser, en general, similar a la de cualquier otra persona: equilibrada y adaptada a sus necesidades. "Además, se debe prestar especial atención y adaptarse al tipo de tratamiento farmacológico seguido, bien sean pastillas o insulina inyectada una o varias veces al día", destacan en su página web.

Mientras que la diabetes tipo 1 se debe a la ausencia total de producción de insulina por parte del organismo (por lo que es necesario un tratamiento a base de insulina de por vida), la diabetes tipo 2 suele asociarse a la obesidad y a hábitos de vida no saludables. "De ahí que su tratamiento inicial consista en modificar aspectos como alimentación y la actividad física, aunque, con el paso del tiempo, suela ser necesario añadir fármacos o insulina para controlarla", explica González.

En esta entrevista de 2017, el dietista-nutricionista Miguel Ángel Lurueña explica por qué, en general, no se deben atribuir propiedades curativas a los alimentos. "Seguir una dieta basada principalmente en alimentos de origen vegetal poco procesados es saludable, pero de ahí a que tengan propiedades curativas hay un gran trecho", advierte.

"Entre este tipo de alimentos se promocionan sobre todo productos exóticos, como bayas de goji, semillas de chía o guanábana, aunque también otros de andar por casa, como el zumo de limón, el brócoli o los batidos verdes", añade. En cualquier caso, concluye que, por lo que hoy sabemos, los alimentos no curan enfermedades, sino que contribuyen a prevenirlas.

¿Qué sabemos sobre la relación entre la confusión mental en ancianos y la diabetes?

Otra de las sospechas que tenéis es si es cierta una cadena de WhatsApp que afirma que las causas principales de los casos confusión mental en ancianos son la diabetes descontrolada, infección urinaria y deshidratación.

Es cierto que, en ancianos (sobre todo en verano y si tienen difícil acceso a la ingesta de líquidos), una forma común de la diabetes tipo 2 es la descompensación hiperglucemica hiperosmolar, una situación en los que los niveles de glucosa (azúcar en sangre) se elevan de manera desmesurada y se acompaña de deshidratación importante y confusión mental.

"Los síntomas que la preceden (días-semanas) son un aumento importante de la sed y la diuresis (secreción de orina), pérdida de peso, cansancio y malestar general", explica González. "Si la situación no se diagnostica y, por tanto, no se trata, puede evolucionar a disminución del nivel de conciencia, estupor y coma", añade.

Por eso, al experta incide en la importancia de una rápida detección y tratamiento hospitalario, que normalmente consiste en asegurar la hidratación de la persona, administrando sueros por vía endovenosa e insulina.

¿Es verdad que las vacunas tienen componentes que causan obesidad y diabetes?

Otra de las cadenas de WhatsApp por las que nos habéis preguntado alerta sobre que, si se vacunan en los primeros seis años de vida, los niños reciben gran cantidad de sustancias que pueden ser perjudiciales para su salud. El mensaje viral consiste en la lista de estos compuestos, 25 en total (y otros supuestos "residuos químicos"), precedidos por la cantidad en las que se administran y seguidos de las posibles repercusiones que, en teoría, suponen para el niño que se vacuna.

Entre las sustancias de las que se habla, se encuentra el l-Glutamato Monosódico (del que ya hablamos aquí en Maldita Ciencia) que, según la cadena, causa obesidad y diabetes. "Este es un aminoácido no esencial, habitualmente utilizado como aditivo alimentario", indica González. "Tanto las cantidades presentes en los alimentos como las que puedan estar presentes en una vacuna no han demostrado tener ningún efecto perjudicial sobre la salud de las personas, siendo considerado por numerosos organismos internacionales como un elemento seguro", asegura.

Además, es rotunda con respecto a la vacunación: "Ni la presencia de glutamato ni de ningún otro componente justifica el eliminar las vacunas que han sido son y serán un elemento clave en la prevención de enfermedades".

La lista procede, según la cadena, del libro Lo que las compañías farmacéuticas no quieren que sepas acerca de las vacunas de Todd M. Elsner. Aunque el texto afirma que es un doctor, no hemos encontrado ningún dato sobre la formación ni la vida de Elsner, más allá de su mención como autor del libro.

Los compañeros de Yo Doctor recuerdan con esta ilustración la importancia vital de la vacunación.

No, dejar de beber alcohol no causa diabetes

Se trata de otro bulo. De hecho, ocurre al contrario: según González, el consumo de alcohol, en general, conlleva un exceso de calorías en la dieta y, por tanto, se puede relacionar con el desarrollo de sobrepeso/obesidad y con enfermedades asociadas a la misma como la hipertensión y la diabetes.

"Dentro de unos hábitos de vida saludables nunca debemos recomendar el consumo de alcohol y menos aún el de alta graduación. Lo aconsejable es la dieta mediterránea, el ejercicio, evitar el consumo de alcohol y no fumar, claves en la prevención de enfermedades como la obesidad, la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares", recuerda González.

Como te hemos repetido hasta la saciedad, ninguna cantidad de alcohol, aunque sea moderada, es saludable. Ni si quiera esa copita de vino diaria de la que seguro que has oído hablar. De nuevo, Yo Doctor resume algunos de los bulos relacionados con el alcohol en esta viñeta.

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