Beber alcohol es perjudicial: está relacionado con un mayor riesgo de padecer decenas de enfermedades, desde mentales como la depresión a problemas cardiovasculares, sobrepeso y obesidad, muchos tipos de cáncer...

¡Pero te salvas de todo eso si lo bebes con moderación! Incluso habrás oído que puede tener efectos protectores de la salud cardiovascular. La famosa copita de vino al día que es buena para el corazón. ¿Te suena, verdad? Pero, ¿es cierto?

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Todo apunta a que no, no lo es. Al contrario de lo que llevamos décadas oyendo y creyendo, no hay un nivel de consumo de alcohol que se considere seguro para la salud, según la Organización Mundial para la Salud: "la OMS no establece un límite particular para beber con seguridad ya que las evidencias demuestran que lo mejor para la salud es no beber nada en absoluto".

Un gran estudio publicado este mismo agosto de 2018 en la revista The Lancet confirma esta afirmación: ningún nivel de consumo de alcohol mejora la salud. Dicen sus autores: "las conclusiones del estudio son claras y nada ambiguas: el alcohol es un problema de salud global colosal, y las pequeñas reducciones de daño a la salud provocadas por niveles bajos de consumo de alcohol se ven superadas por el aumento en el riesgo de otros daños". 

La misma OMS explica que la recomendación proviene de que el consumo de ligero a moderado en personas de mediana edad había mostrado una ligera protección ante eventos isquémicos (enfermedades del corazón, ictus y diabetes tipo 2). "Pero los efectos perjudiciales del alcohol superan de largo sus potenciales efectos protectores. Esas personas obtendrán mejoras de la salud mucho mayores si se mantienen físicamente activas y llevan una dieta saludable".

Esos supuestos efectos protectores probablemente tampoco sean tales. Un estudio realizado recientemente analizó el efecto del consumo moderado de alcohol sobre distintos grupos de población, y su conclusión principal fue que la asociación con una menor mortalidad podía deberse a una elaboración inapropiada de los estudios, y que los efectos protectores podrían estar limitados a las mujeres mayores de 65 años, aunque incluso en esos casos, también podrían haberse sobreestimado.

Así que va siendo hora de olvidar la cantinela de que el alcohol, con moderación, no solo es seguro sino que es saludable. No parece haber evidencias que lo sostengan, y lo que sí hay son evidencias que señalan sus perjuicios para la salud. Que cada uno beba lo que quiera, pero que lo haga conociendo sus consecuencias.