La bibliografía citada por el contenido que se comparte no respalda lo que este afirma. El primer estudio investiga cómo la exposición de los ojos a la radiación UVB modula ciertas respuestas inmunitarias relacionadas con el asma y no aporta evidencia para desaconsejar el uso de gafas de sol ni para modificar las recomendaciones de protección ocular frente a la radiación UV (tampoco lo pretende). El segundo señala todo lo contrario a lo que afirma el texto: que el uso de vidrio, gafas de sol y tejidos puede proporcionar protección efectiva frente a los efectos perjudiciales de la radiación ultravioleta.
“Es fundamental utilizar lentes con filtros especiales que respondan, como mínimo, a dos finalidades prioritarias: impedir que lleguen al ojo las radiaciones dañinas, como son el infrarrojo y el ultravioleta, y reducir la intensidad de las radiaciones visibles para evitar el deslumbramiento y proporcionar una visión nítida y confortable”, recuerdan desde el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL). Puedes leer más sobre la importancia de las gafas de sol para la protección ocular aquí.