Según la evidencia actual, esta sustancia, en las cantidades en las que se utiliza, no supone un riesgo para la salud infantil ni adulta y su uso sigue siendo una herramienta segura y eficaz para optimizar la protección frente a enfermedades prevenibles por vacunación.
Además, la página web que se hace eco del supuesto caso es The Defender, el autodenominado “medio de comunicación” de la organización Children's Health Defense. Esta última, fundada por el secretario de salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., conocido por compartir desinformación sobre salud, propone y defiende discursos antivacunas.
La cantidad de aluminio presente en las vacunas por su función como adyuvante, que potencia la respuesta inmunitaria, “es una fracción ínfima de la cantidad necesaria para ser tóxica para un bebé”, recuerdan desde PHCC. De hecho, en sus primeros seis meses de vida, “los bebés lactantes ingieren alrededor de 7 mg de aluminio; los alimentados con leche de fórmula, alrededor de 38 mg; y los alimentados con bebida de fórmula de soja, casi 117 mg”, aclara el Centro de Vacunación del Hospital Infantil de Filadelfia (Estados Unidos).
“Según los calendarios vacunales de 2025, la exposición máxima potencial en los primeros dos años de vida sería de aproximadamente 4,4 mg si se administraran todas las vacunas por separado”, señalan desde la Asociación Española de Vacunología (AEV). Es decir, un bebé al que se alimente con leche de fórmula, por ejemplo, en seis meses podría haber estado expuesto a una cantidad ocho veces mayor de aluminio que a la que se expone en dos años a un niño o niña que recibe todas las vacunas recomendadas en el calendario vacunal.
“En definitiva, los datos actuales respaldan que el aluminio contenido en las vacunas del calendario sistemático no supone un riesgo para la salud infantil ni adulta, y que su uso continúa siendo una herramienta segura y eficaz para optimizar la protección frente a enfermedades prevenibles por vacunación”, concluyen desde la AEV en base a una revisión de la evidencia disponible sobre la exposición al aluminio procedente de las vacunas de 2026 publicada en la revista JAMA.

Desde PHCC recuerdan que a quien corresponde determinar la causa de la muerte es a las autoridades sanitarias.