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La “copita de vino al día” no es recomendable para la salud general

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  • Los estudios que aluden a los supuestos beneficios en la salud del consumo moderado de vino se refieren a la disminución del riesgo de algunos  accidentes cardíacos
  • El alcohol aumenta el riesgo de accidente vascular cerebral, cáncer y se relaciona, en general, con una mortalidad más temprana
  • Los efectos perjudiciales del vino son mayores que cualquier posible beneficio protector 


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Durante los últimos días ha vuelto a hablarse largo y tendido sobre esa famosa (y, además, polémica) copita de vino diaria que, en teoría y según quienes, podría incluso ser beneficiosa para la salud de la población en general (spoiler: no lo es). La causa ha sido una entrevista al presidente de la Sociedad Española del Corazón (SEC), Julián Pérez-Villacastín, que ha publicado ABC. “No hay nada mejor que una copa de vino con la comida. Los cardiólogos defendemos este mensaje”, afirmaba Pérez-Villacastín tras la primera de las preguntas planteadas. 

“Desde la SEC apoyamos la Estrategia en Salud Cardiovascular del Sistema Nacional de Salud que se ha aprobado. Conocemos que lo más importante es prevenir y, en este sentido, fomentar la dieta y el estilo de vida mediterráneos”, señala a Maldita.es Pérez-Villacastín a través de la SEC. A su vez, añade que es solo en casos muy concretos, en los que el corazón está muy deteriorado, cuando tienen que recomendar “la abstinencia absoluta de alcohol”

Esto es porque, según la sociedad, ahora mismo “no existen evidencias en contra de que se pueda consumir una o dos copas de vino al día”: “Hay incluso datos que podrían demostrar que esas cantidades moderadas de alcohol pueden ser beneficiosas para la salud cardiovascular en la mayor parte de las personas”, señala Pérez-Villacastín y concluye haciendo hincapié en que esto “no quiere decir que la SEC recomiende el consumo excesivo de vino". 

Como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS), a pesar de que existe literatura científica que sugiere un menor riesgo de eventos isquémicos (enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes tipo 2) entre las personas mayores y de mediana edad que beben de forma “leve o moderada” (estudios en los que se basa la recomendación de la copa –o copas– de vino diaria), “los efectos perjudiciales del alcohol superan con creces cualquier posible beneficio protector”: “Una persona mayor obtendrá muchos más beneficios para la salud si se mantiene físicamente activa y come alimentos saludables que si bebe alcohol”, aclara la organización.

Hay que aclarar que la salud general no recae exclusivamente en la cardiovascular: es necesario tener una perspectiva más amplia para poder interpretar qué supone realmente el alcohol en nuestra salud y, en general, en la salud pública. 

La salud no solo es cardiovascular

La base para recomendar beber una copa (o incluso dos) de vino diaria buscando un supuesto beneficio para nuestra salud cardiovascular son ciertos estudios científicos, generalmente sobre algunos de sus componentes en concreto (los flavonoides, antioxidantes, resveratrol…). Ahora bien, normalmente estas investigaciones no solo no hacen referencia al vino en su conjunto (y, con ello, al alcohol), sino que además no se han realizado en humanos, sino en cultivos celulares (in vitro) o en animales (ratones). 

De hecho, como ya explicamos en Maldita.es, ni siquiera los investigadores de esta última investigación, la misma a la que hacen referencia algunos de los artículos por los que nos habéis preguntado hasta ahora, recomiendan en ningún momento el consumo diario de vino. 

No hay que olvidar, además, que el vino es una bebida alcohólica, y el alcohol es un compuesto tóxico para el cuerpo humano. En opinión de Joaquín Azpilicueta, médico cardiólogo y maldito que nos ha prestado sus superpoderes, no existe dosis de alcohol ‘sana’, coincidiendo así con la postura de la OMS. “El alcohol es malo para la salud globalmente. Es mejor no beber que beber”, señala, añadiendo que aquella recomendación que señale lo contrario es “una recomendación insensata”. 

Además, Azpilicueta hace hincapié en que no debemos olvidar que estos estudios son de observación, no controlados y tienen limitaciones, además de un valor innegable que hay que poner en perspectiva. 

Las consecuencias del consumo habitual del alcohol no son las mismas que las del consumo moderado, pero en ningún caso es saludable ni debe recomendarse

No es la primera vez que explicamos por qué beber alcohol es perjudicial: está relacionado con un mayor riesgo de padecer decenas de enfermedades, no solo mentales como la depresión; sino también físicas, como es el caso del sobrepeso y la obesidad, gran cantidad de tipos de cáncer y sí, problemas en nuestra salud cardiovascular.

Al contrario de lo que llevamos décadas oyendo y creyendo, no hay un nivel de consumo de alcohol que se considere seguro para la salud, según OMS: "La OMS no establece un límite particular para beber con seguridad ya que las evidencias demuestran que lo mejor para la salud es no beber nada en absoluto".

Dicho esto, y en palabras de Azpilicueta, “hay consumos leves o moderados que no llegan a tener consecuencias demostrables”, refiriéndonos con la palabra ‘moderados’ a aquellos que se aproximan a no beber nada

Para no aventurarse en la interpretación de los resultados a los que apuntan los estudios científicos sobre los potenciales beneficios del consumo moderado de vino, debemos alejarnos y realizar una valoración en conjunto del impacto que puede tener el alcohol en nuestra salud general: no sólo en relación a los accidentes cardíacos, sino también a los accidentes vasculares cerebrales o al riesgo de cáncer y otros factores que pueden intervenir en el bienestar o malestar de nuestra salud

Como afirma Azpilicueta, es cierto que los accidentes coronarios (como el infarto de miocardio) mortales “tienen un comportamiento en forma de J, con el consumo de alcohol”. ¿Qué quiere decir esto? Que, al aumentar el consumo [de alcohol] hasta los 30 gramos al día, la incidencia de eventos fatales son menores que en la población que no bebe y en la que bebe más.

“Lo que sucede es que los accidentes vasculares cerebrales aumentan y, si sumamos la incidencia de cáncer y otros problemas, el consumo de alcohol conlleva una salud peor y una mortalidad más temprana”, aclara el experto. 

Como señala la Sociedad Europea de Cardiología, y a pesar de los resultados que relacionan el consumo moderado de alcohol con la disminución del riesgo de accidentes coronarios mortales “no existen umbrales claros por debajo de los cuales un menor consumo de alcohol dejara de asociarse con un menor riesgo de enfermedad para otros resultados cardiovasculares como hipertensión, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca”: “La ingesta moderada de alcohol no debe promoverse como un medio para protegerse contra las enfermedades cardiovasculares”, concluye la institución.

En palabras de Azpilicueta, sobre todo hay que tener cuidado con cómo se comunican y se explican las observaciones, porque “el consumo de alcohol es un problema mucho más que un ‘no-problema’”. “Hay que ceñirse a las recomendaciones de no beber en exceso (y esto tiene una definición muy clara) y desde luego no recomendar beber”, concluye el médico cardiólogo. 

Según el dietista-nutricionista Julio Basulto, “el único mensaje que debemos enviar los profesionales sanitarios sobre el alcohol es ‘Cuanto menos alcohol, mejor’, frase acuñada por la Organización Mundial de la Salud en 1996. Frase a la que yo añadiría ‘Y cuanto más, peor’”. "Cualquier consumo de alcohol, puede ser perjudicial para el corazón, independientemente que sea vino, cerveza o licor",  señalaba Paco Camarelles, médico miembro de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

En este artículo ha colaborado con sus superpoderes Joaquín Azpilicueta.

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