“Suiza no ha prohibido las mamografías. Los programas de cribado [pruebas diagnósticas que se hacen de forma generalizada a personas en principio sanas para distinguir aquellas que probablemente estén enfermas de las que probablemente no lo están] los establecen los cantones (las unidades administrativas que forman el Estado suizo federal)”, señalaban a Maldita.es desde la Oficina Federal de Salud Pública de Suiza en 2024. Desde Maldita.es, a abril de 2026, hemos vuelto a preguntar por la situación en relación a estas pruebas médicas, pero aún no hemos obtenido respuesta
La mayoría de los cantones suizos disponen de un programa de cribado del cáncer de mama, a 20 de abril de 2026. “A partir de los 50 años, la mamografía es la principal prueba de detección del cáncer de mama. Algunos cantones recomiendan a las mujeres mayores de 50 años que se realicen una mamografía cada dos años. Estos programas de detección precoz contribuyen a reducir la mortalidad por cáncer de mama. La participación es voluntaria”, afirma en su web la Liga Suiza contra el Cáncer.

Estas afirmaciones acerca de la supuesta prohibición de las mamografías en Suiza surgen en 2014, a partir de la publicación de una opinión del Consejo Médico Suizo en The New England Journal of Medicine. En ella se recomendaba no introducir nuevos programas de cribado mamográfico generalizado, establecer límites temporales a los programas actuales, evaluar la calidad del cribado y proporcionar información clara sobre los beneficios y los perjuicios.
Uno de los motivos de este posicionamiento, lejos de una supuesta “estimulación del crecimiento tumoral”, fue el riesgo de sobrediagnóstico asociado a estos programas, que supone la detección de tumores que no hubiesen causado síntomas ni problemas de salud de no haberse detectado. Esto implica repetir mamografías y hacer biopsias para cánceres que, en realidad, nunca afectarán negativamente a la salud, con el coste físico y emocional correspondiente. Sin embargo, este posicionamiento científico proponía limitar, no eliminar, las mamografías.
La Liga Suiza contra el Cáncer, una organización perteneciente a la Asociación de Ligas Europeas contra el Cáncer, “recomienda y apoya los programas de cribado del cáncer de mama” siguiendo las “recomendaciones europeas de garantía de calidad”. Según esta organización, las ventajas de los programas de cribado (la detección temprana supone unos tratamientos menos agresivos, una mayor calidad de vida y menor número de muertes) superan a los inconvenientes.
Las mamografías se recomiendan a mujeres mayores de 50 años
Las mamografías usan radiación para explorar el tejido mamario y detectar en él anomalías que sirvan para diagnosticar casos de cáncer de forma temprana y mejorar así el diagnóstico de la paciente.
Según el informe sobre dosis de radiación del Consejo de Seguridad Nuclear, el promedio de radiación natural que recibe una persona en España al año (es decir, la radiación que recibimos del suelo y la materia que nos rodea)es de unos 0,6 mSv (miliSievert, unidad que mide la dosis de radiación absorbida por la materia viva). La que recibimos a través de la alimentación, de entre 0,2 a 0,8 mSv,. En cambio, la radiación que se absorbe de media de las mamografías, según el informe del Consejo, es de 0,51 mSv al año. “La radiación que emite es muy baja”, señaló a Maldita.es José E. Gordillo, especialista en radiodiagnóstico en el Área Sanitaria Norte de Córdoba.
Es decir, aunque es cierto que la radiación de pruebas médicas como las mamografías tiene efectos sobre nuestro cuerpo, es un porcentaje muy pequeño del total de la radiación que recibimos de forma habitual. lAdemás, según la evidencia científica, la probabilidad de que las mamografías provoquen cáncer es pequeña en relación con los posibles efectos beneficiosos del cribado.Para el Instituto Nacional Francés del Cáncer, el riesgo de muerte por cáncer inducido por radiación se sitúa entre uno y 10 de cada 100.000 mujeres que se han sometido a una mamografía cada dos años durante 10 años. “El número de muertes que se evitan con el cribado supera con creces el riesgo de muerte por cáncer inducido por la radiación”, concluyen.