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MALDITO BULO

No, este vídeo no muestra un imán pegándose en un vial de una vacuna contra la COVID-19: son nanopartículas magnéticas, material que no está entre los componentes de las vacunas

Publicado jueves, 10 junio 2021
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Ciencia
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Nos habéis preguntado a través de nuestro chatbot de WhatsApp (+34 644 229 319) por un vídeo en el que supuestamente vemos cómo un imán se pega en un vial de la vacuna contra la COVID-19. Sin embargo, es un bulo. Lo que vemos en el vídeo son nanopartículas magnéticas que han sido introducidas en un vial, pero no son un componente de las vacunas contra la COVID-19. Además, el vídeo circula al menos desde 2017, mucho antes del inicio de la pandemia.

En las últimas semanas, no han parado de circular vídeos en los que supuestamente vemos que a personas vacunadas contra la COVID-19 se les pegan imanes y otros objetos a la piel, pero en Maldita.es ya os hemos explicado que estas vacunas no llevan ingredientes que nos hagan magnéticos.

Esta verificación ha sido realizada en el marco del proyecto #VacúnaTE que Maldita.es y la agencia de noticias Servimedia desarrollan contra la desinformación sobre las vacunas de la COVID-19 con el apoyo de Google News Initiative.

Si revisamos las fichas técnicas de las distintas vacunas contra la COVID-19 que están en uso en la Unión Europea (Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Janssen), podemos comprobar que no hay ningún componente magnético entre sus ingredientes. "Es completamente falso. Por supuesto que no tienen ni metales pesados ni componentes magnéticos", nos aseguró Jaime Jesús Pérez, vocal de la Asociación Española de Vacunología (AEV).

Lo que aparece en el vídeo son nanopartículas magnéticas dentro de un vial, como afirma Fernando Herranz, químico e investigador del Grupo de Nanomedicina e Imagen Molecular (NanoMedMol) del Instituto de Química Médica (IQM) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC): "Es un vial con nanopartículas, lo más probable que de óxido de hierro (magnetita) que puede presentar una magnetización muy grande y efectivamente ser atraídas por un imán".

Berta Domènech Garcia, doctora en Química e investigadora de la Universidad Tecnológica de Hamburgo especializada en nanotecnología y nanomateriales, también apunta que lo que vemos en el vídeo son "nanopartículas magnéticas en suspensión". Pero, como decimos, este material no está entre los componentes de las vacunas contra la COVID-19.

Las nanopartículas magnéticas dentro del vial

Además, el vial que sale en el vídeo tiene una etiqueta que pone 'Particle Works', que es el nombre de una empresa que fabrica micromateriales y nanomateriales y que no tiene nada que ver con las vacunas contra la COVID-19. "La compañía fabrica, entre otras cosas, partículas de óxido de hierro recubiertas de cobalto", indica Herranz. De hecho, el vídeo fue publicado en mayo de 2017 en YouTube, mucho antes del inicio de la pandemia de la COVID-19, y en esa publicación se aclara que lo que vemos son "nanopartículas de cobalto súper paramagnéticas" de la empresa 'Particle Works'.

Esta desinformación también ha circulado en inglés y ha sido verificada por Full Fact, medio miembro del International Fact-Checking Network (IFCN) al igual que Maldita.es.

Por qué sería imposible que una vacuna lograse que se nos pegasen imanes: la cantidad inyectada sería demasiado pequeña para tener ese efecto

El físico Alberto Nájera, profesor de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Castilla-La Mancha y vocal del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS), asegura que las vacunas contra la COVID-19 no contienen "ningún elemento químico o material que tenga propiedades magnéticas". Pero, en el hipotético caso de que así fuera, el imán no se sostendría en la piel de todos modos. Según explica, los materiales magnéticos serían distribuidos por el cuerpo y no se quedarían concentrados en la zona del pinchazo. Y, como la vacuna se inyecta en profundidad, "difícilmente llegaríamos a obtener respuesta con un imán". En cualquier caso, la cantidad de materiales magnéticos de la vacuna serían insuficientes "como para que la fuerza magnética venciera a la fuerza gravitatoria".

Berta Domènech Garcia también destaca que se necesitaría una alta cantidad de materiales con propiedades magnéticas para que un imán se sostuviera en nuestra piel. Para observar un efecto como el que vemos en los vídeos, según la experta, "más bien haría falta un implante subcutáneo". Lo mismo indica Fernando Herranz: "Haría falta una cantidad de material magnético debajo de la piel bastante grande, más que lo que te inyectan de la propia vacuna de hecho".

Además, los expertos coinciden en señalar que, si la vacuna llevara materiales magnéticos, no sería transparente. En el vídeo que está circulando las nanopartículas magnéticas están "agregadas" en el fondo del vial y, de este modo, no se podrían utilizar para inyectarlas con una jeringuilla, según explica a Maldita.es Gabriel Alfranca Ramón, doctor en nanobiomedicina e investigador del CSIC. Para conseguir "disolverlas" sería necesario cambiar el disolvente en el que se encuentran pero, en ese caso, el líquido cambiaría de color. "Las cantidad de nanopartículas que se ven son enormes y, de ser resuspendidas en el vial, harían que el líquido se volviese mucho más oscuro y no del color típico que tienen las vacunas", asegura el experto.

De hecho, Gabriel Alfranca ha realizado una prueba con nanopartículas magnéticas de óxido de hierro e imanes junto a Yilian Fernández-Afonso, investigadora del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (ICMA). En este pequeño experimento, prueban a diluir las nanopartículas magnéticas en agua desionizada. En cada tubo, van añadiendo cada vez con menos concentración de nanopartículas magnéticas y más agua.

Como podemos observar en el vídeo, el líquido no es transparente y la cantidad de nanopartículas magnéticas que se necesitan para sujetar un imán es mayor de lo que podría inyectarse en una vacuna.


En este artículo han colaborado con sus superpoderes [email protected] [email protected] Berta Domènech Garcia, Fernando Herranz y Gabriel Alfranca Ramón.

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