Maldita Tecnología
19/03/2020

Respiradores fabricados por la sociedad civil para contener el coronavirus: son proyectos a medio plazo y es improbable que estén para paliar el pico de COVID*

Hemos visto cómo la propagación del coronavirus ha desatado una campaña de desinformación potente y decisiones políticas sin precedentes. Pero a la vez se han puesto en marcha muchas iniciativas altruistas por parte de la sociedad civil que se han propuesto utilizar tecnologías con las que ya contamos para suplir las carencias de los hospitales. Una de ellas consiste en crear respiradores con código abierto y de forma colaborativa, usando también la impresión 3D. ¿El problema? Que no cualquier pasaría una homologación y es aplicable al sistema sanitario español, así que muchos no llegarán a implantarse. Además, que la mayoría de los proyectos tardarán en salir y el pico de contagios se aproxima.

España tiene carencia de respiradores artificiales: ya hay proyectos colaborativos en marcha para suplirlos, pero sin fechas concretas

En los últimos días los medios de comunicación han alertado de que España no es un fabricante potente de mascarillas y aparatos sanitarios como los ventiladores de respiración asistida, y que su carencia puede afectar a pacientes más graves ingresados en las plantas de cuidados intensivos. Las sociedades de médicos y enfermeras de las Unidades de Medicina Intensiva (UCI) publicaron un informe el 18 de marzo en el que plantean una hipótesis de que hasta 5.454 personas necesitarían ventilación mecánica: un 165% de todos los disponibles ahora.

Los acuerdos comerciales son una manera de hacerlo, pero parte de la comunidad científica y tecnológica del país se ha planteado otra forma: ponerse de acuerdo en redes y compartir los conocimientos que tienen para organizarse y crear modelos de ventiladores para poner respiración artificial a las personas con síntomas graves.

En España (y también el extranjero) se han terminado formando varios equipos de ingenieros, tecnólogos, médicos de varias especialidades, expertos en impresión 3D, etc. a través de redes sociales que llevan horas y horas acumuladas de trabajo para poner ideas en común. En Italia, incluso en algunos hospitales han utilizado válvulas impresas que han resultado compatibles, por ejemplo.

Imagen de las válvulas que podrían usarse en hospitales de Italia.

La cuestión es que crear desde cero un prototipo de un respirador no es tarea fácil (que sea de código abierto lo hace más complicado: se hace de forma colaborativa y todo el mundo que participa tiene acceso a cómo se está construyendo) y el proceso para que consiga entrar en un hospital es muy difícil. Es prácticamente imposible que cualquier prototipo se pudiese poner en marcha tan rápido como para aliviar el pico de COVID-19.

“Prototipar máquinas es una de las líneas, la más compleja de todas”, nos cuenta Jorge Barrero, director de la Fundación Cotec. “Lo primero es que ojalá no hagan falta… Por eso trabajamos también en soluciones más lógicas como capacitar a la industria nacional para que pueda fabricar más dispositivos o traernos los planos de algún respirador de Reino Unido”.

Cotec no representa a ningún proyecto concreto pero promueven este movimiento ciudadano y distintas iniciativas, junto a la tecnológica Tecnalia. El trabajo de algunos de los equipos que participan en todo este gran proyecto se puede seguir por redes, como la de Reesistencia Team, que día a día actualizan sus progresos (si queréis saber más sobre la parte técnica de uno de los modelos de respiradores que están más avanzados aquí lo explican). Trabajan en un modelo que está operativo para reproducir:

¿Será efectiva su aplicación en los hospitales del país?

Hemos contactado con el Ministerio de Sanidad para ver si se podrían poner en marcha estos proyectos al estar listos, pero el proceso para deliberarlo va a ser bastante largo. Son muchas iniciativas de distintos ámbitos de la comunidad tecnológica y científica y en muchos casos no se podrán poner en marcha por razones de seguridad. o porque no pasen la homologación para productos sanitarios que se pueden implementar en los hospitales, por lo que nos explican.

Desde el departamento afirman a Maldita Tecnología que se quieren analizar todas las propuestas que llegan y que no se quieren dejar todas fuera, pero que al fin y al cabo no todas van a ser válidas ni todas se implementarán por las especificidades de los aparatos y que tengan o no un aval científico para asegurar su funcionamiento. Pese a que la intención es estudiar las proposiciones, hay procedimientos que no se pueden saltar y métodos que no se pueden improvisar.

Hemos preguntado si alguna iniciativa ciudadana ha conseguido pasar el umbral y Sanidad lo ha dado por válido, pero todavía no hemos recibido respuesta. Barrero asegura que ha habido contactos informales con el Ministerio, pero ninguno concluyente. Desde Reesistencia Team nos confirman que sí, que Sanidad está al tanto de su proyecto.

Pese a que Sanidad tiene la última palabra en cuanto a los proyectos, también hemos contactado con la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, en caso de que proyectos tecnológicos complejos como este estén pasando por su mando, pero no es el caso. “Para todo lo que sea que el Estado implemente algo que está haciendo la gente, nosotros no ponemos los estándares”, nos explican, pero también consideran difícil que muchas de las iniciativas pasen el filtro previo a que se introduzca material en los hospitales.

Recientemente, el Ministerio de Sanidad ha informado en un comunicado que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha fijado unos "requisitos mínimos de seguridad" para que los prototipos sean aceptados. El objetivo es "posibilitar su uso en condiciones de seguridad" y así "poder agilizar su disponibilidad en centros hospitalarios".

Estas medidas no se podrán aplicar inmediatamente y no es probable que estén para paliar el pico de COVID

Uno de los grupos participantes que trabajan en un prototipo bastante definidos ya comentó a El Confidencial que “en el mejor de los escenarios, este respirador estaría disponible en semanas o meses, los dispositivos médicos no son cualquier cosa, no puede haber el más mínimo fallo”.

Desde Tecnalia nos reproducen la misma idea: que tanto el proyecto como la información disponible está en una fase muy primeriza porque empezó a organizarse apenas la semana pasada y que todavía hará falta algo de tiempo para que se defina cuál va a ser el modelo de respirador que se va a tratar de facilitar. Por el momento, se están sumando proyectos y aportando ideas, pero hay que tener paciencia.

“Hay equipos multidisciplinares trabajando y es muy difícil que tengan algo en funcionamiento pronto, pero no quiere decir que no estén aplicando conocimiento en conjunto y trabajando en ello”, nos explica Barrero. Y lo más importante: más iniciativas preparadas para futuros casos de necesidad extrema, como está siendo la pandemia del coronavirus.

* Este artículo se ha actualizado el día 2 de abril de 2020 para incluir el comunicado oficial del Ministerio de Sanidad sobre el proceso de autorización de los respiradores de la AEMPS.

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