Maldita Tecnología
06/03/2020

¿Qué es blockchain?

Menuda preguntita más complicada de contestar. Nos habéis preguntado ya por esta tecnología y es normal, está en boca de todo el mundo, especialmente en la de empresarios y políticos que la mencionan en sus discurso (y en sus programas electorales) para hablar de la nueva “revolución tecnológica”. Pero quizás, para hablar de blockchain, antes deberíamos explicar lo que son las DLT (Distributed Ledger Technologies), que por sus siglas en inglés se traducen como “tecnologías de registro distribuido”.

El Banco de España las define, fundamentalmente, como “una base de datos descentralizada y única que gestionan varios participantes”. La tarea colaborativa es crucial para clasificar este tipo de tecnología, en la que entra el blockchain.

Pensemos en el blockchain como un bloc de notas dentro de una caja fuerte, en el que se comparten muchas transacciones por una red de usuarios pero todo está encriptado. De lo que pone en ese bloc de notas nos podemos fiar porque nadie puede cambiar lo que pone en él. ¿Por qué? Porque está diseñado  para que solo se pueda acceder a él y hacer un cambio si todos los participantes que escriben en él se ponen de acuerdo para ello. Si son cientos de miles de personas, es improbable que eso pase. Un blockchain, o “cadena de bloques”, funciona de la misma manera: es una plataforma que permite registrar acciones para asegurarse de que no son falsificadas y que queden guardadas para siempre.

Pasos que sigue una cadena de bloques para operar. PRO-Universitarios.

Ahora que tenemos el concepto básico, vayamos a su origen: se diseñó en 2009 para gestionar el bitcoin, una nueva moneda digital que no es como el dinero físico habitual con el que estamos acostumbrados a tratar y no la manejan los bancos. Por eso es importante que se cree este tipo de registro, para evitar la falsificación de una moneda virtual y controlar su distribución de forma colectiva. Del bitcoin te hablamos mucho en Maldita.es por ser protagonista de tantos timos falsos.

Pese a que es imprescindible mencionar esta criptomoneda para hablar del inicio del blockchain, los avances desarrollados en torno a la también llamada ‘cadena de bloques’ ya no se limitan solo al bitcoin, sino que ha ganado tal popularidad en la industria financiera, el comercio electrónico e incluso para algunos gobiernos que se busca aplicar en campos totalmente dispares y por eso se habla tanto de lo que “se va a hacer” con blockchain.

“A partir del surgimiento de las criptomonedas, se ha propuesto a lo largo de esta década una infinidad de aplicaciones del blockchain, donde es usado como contenedor genérico de otros tipos de dato, en lugar de transacciones monetarias”, asegura en un artículo Iñaki Úcar, doctor en telemática e investigador de la Universidad Carlos III. Advierte, sin embargo, que este tipo de tecnología solo asegura que no se pueda cambiar el registro, pero no se dice nada de la “validez” de la información transmitida. O sea, que sea veraz.

“Año tras año, hemos venido asistiendo a un desfile interminable de analistas y gurús de toda índole donde se nos promete que el blockchain es la nueva revolución en todo tipo de campos, pero esa revolución sigue sin llegar, ni siquiera en su aplicación original”, es decir, la del bitcoin, argumenta Úcar.

Esto se debe a que el gasto no solo monetario sino energético de aplicar una tecnología de registro distribuido como es el blockchain a gran escala (por ejemplo, para gestionar el voto de unas elecciones generales en un país entero) es tremendamente elevado y la infraestructura a utilizar no es aplicable en cualquier administración. Se necesitan dispositivos y ordenadores específicos capaces de gestionar una cantidad de energía muy potente que no está al alcance de cualquiera, así como un fuerte sistema de seguridad.

Aun así, existen proyectos de índole comercial y social que buscan darle salida a esta tecnología. Por ejemplo, la Comisión Europea resuelve este año su convocatoria “Blockhain por el bien social”, que dotará de una generosa contribución a proyectos que utilicen esta tecnología para solventar problemas globales.

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