No habéis preguntado si es malo para la salud reutilizar las botellas de plástico destinadas a usarse sólo una vez y que si, con el tiempo, este tipo de recipientes desprende residuos plásticos que acabamos bebiendo por estar “flotando” en el agua con el que lo rellenamos.

La respuesta es que no, reutilizar estos envases no es perjudicial para la salud por las micropartículas de plástico, sino porque, con el paso del tiempo y en determinadas concidiones, podrían acumular bacterias que sí podrían ser un riesgo.

Volver a utilizar las botellas de plástico no es en principio un hábito nocivo para nuestra salud y, si lo haces, es muy poco probable que bebas micropartículas de este material. Ahora bien, esto no quiere decir que sea recomendable o inocuo utilizarlas de nuevo una y otra vez.

Como suele ocurrir en este y otros casos similares que causan alarma para el consumidor, no hay realmente motivo para asustarse: el uso de este tipo de plásticos está regulado, de manera que no suponga un riesgo para nuestra salud. Para garantizar que las botellas de plástico no transmiten parte de sus componentes al agua que contienen estos materiales se estudian y se regula y controla su uso a través del Reglamento (UE) 10/2011 sobre materiales y objetos plásticos destinados a entrar en contacto con alimentos. 

Uno de los componentes más temidos en este tipo de plásticos ha sido tradicionalmente el Bisfenol A, un producto químico frecuente en la elaboración de botellas de plástico duro, latas de bebidas y alimentos a base de metal en la década de 1960. Aunque la cantidad de esta sustancia que podría llegar a entrar en contacto con el agua es mínima, siguiendo el principio de precaución se decidió retirarlo de los recipientes donde se utilizaba.

A pesar de que la contaminación por Bisfenol A no es algo por lo que tengamos que preocuparnos, ya que ahora el plástico que se usa para la fabricación de botellas de plástico en España ya no lo contiene, sí que hay que mencionar otras consecuencias de la reutilización de estos envases, recopiladas por Gemma del Caño en este artículo

En primer lugar, al no lavarlas a conciencia tras su uso (porque ¿quién lo hace?) pueden acumularse bacterias en las microgrietas de las paredes del recipiente. Si las condiciones de temperatura y humedad en las que mantenemos la botella no son adecuadas, la probabilidad de que esto ocurra aumenta.

Además, el uso de este tipo de envases no solo pueden ser un problema para nosotros, sino también para el medio ambiente. Al final, se trata de plásticos de un solo uso y, de seguir las recomendaciones de los fabricantes, el consumo masivo de este material supondría empeorar una situación que ya se nos echa encima: un alto nivel de contaminación por plásticos (residuos que tardarán entre 100 y 1.000 años en degradarse).

Si queremos evitar estos problemas (y además ahorrarnos unos eurillos), usar una botella de cristal u otro material apropiado para su reutilización, evitar su exposición al sol y mantenerlas limpias es la solución.