Circula por internet un bulo repetido miles de veces según el cual un estudio científico habría demostrado que beber una cerveza (según algunos textos podrían ser una o dos) tras salir del trabajo prolonga la vida y rejuvenece. No es cierto, y está basado en un trabajo científico que no dice nada de eso.

La base de esto es un estudio real presentado en encuentro anual de 2015 de la Sociedad Americana de Genética Humana y realizado por científicos de la Universidad de Iowa, pero ese estudio no dice lo que esos artículos aseguran. Es otro ejemplo de que "correlación no implica causalidad".

Lo que sí dice el estudio

Lo que estos científicos trataron de averiguar es si era posible determinar el efecto que tiene el consumo de alcohol y de tabaco sobre el envejecimiento observando directamente los daños que esas sustancias causan en el ADN. En su análisis observaron que mirar determinados cambios en el ADN es una forma más precisa de saber si una persona fuma o bebe, y cuánto, que preguntando directamente.

Dentro de sus resultados observaron también que si bien el consumo de tabaco se relaciona con daños en el ADN asociados al envejecimiento en todos los casos y cantidades, en el caso del alcohol los daños se ven claramente en el caso del consumo bajo o alto, pero no en el consumo moderado, que correspondería con una o dos bebidas al día. Que ese consumo sea después del trabajo no se menciona en ningún sitio de este estudio o su presentación.

Lo que el estudio no dice

Esto es lo que se ha convertido en el titular "Dos cervezas al día rejuvenece y alarga la vida", pero es una conclusión científicamente incorrecta por varios motivos.

Para empezar, este estudio halla una correlación, no una causalidad. Ya hemos explicado varias veces lo que esto significa: que dos factores ocurran juntos (consumo moderado de alcohol y menor daño del ADN asociado con el envejecimiento) no quiere decir que uno cause el otro. Hacen falta otro tipo de experimentos y estudios que analicen cómo afecta un factor al otro.

Por otro lado, los propios autores piden en sus conclusiones que estas se tomen con mucha cautela hasta que se pueda explicar esa correlación y proponen una posible hipótesis sobre por qué el bajo consumo de alcohol se asocia con daño genético y el moderado no: "los abstemios a menudo lo son por trastornos médicos crónicos o problemas previos con sustancias, lo cual podría ser en parte el motivo de esos efectos sobre el envejecimiento que vemos en los niveles más bajos del consumo de alcohol". Es decir, que el efecto no sería tanto de consumir muy poco o nada de alcohol sino de un tercer factor que provoque ambas cosas.

Algo similar proponen los autores respecto al efecto protector del consumo moderado de alcohol, esas dos cervezas diarias: "pueden ser principalmente un efecto secundario de hábitos saludables que se dan en personas que beben de forma moderada".

En resumen: ningún estudio ha confirmado que una o dos cervezas después del trabajo prolongue la vida o frene el envejecimiento. Estos artículos se basan en un estudio de 2015 que encontró una correlación entre el consumo moderado de alcohol y menos daños en el ADN relacionados con el envejecimiento.